Sakura — Rumores, conversaciones y decisiones

—Contadme qué ocurrió esa noche, Nakamura-san —pidió Hosoda Genji.

—Ishikawa Hideo-dono nos convocó para nombrar heredero a su hijo recién nacido, Taro. No llamó a todos los consejeros porque albergaba dudas sobre las prioridades de sus lealtades —Hosoda Genji entrecerró los ojos. Nakamura había sido considerado, para lo que era costumbre en él, pero acababa de decirle que el daimio no confiaba en los Hosoda. Se contuvo y dejó que su antiguo sensei continuara hablando. El futuro de Ishikawa Reiko era más importante que enzarzarse en una discusión que llevaría a un duelo estéril.

»Estábamos el daimio, Saiki el chambelán, Namikawa, Komura, Junichi el onmyoji y yo. Y Morisawa como guardaespaldas del señor. También el bebé y la señora Nao, protegida por Okuzaki y otro de los suyos. Y Maruyama. Lo invitamos como portador de Yukikaze, dado la relación de la espada con nuestro dominio, pero, en realidad, lo queríamos como seguro, por si Shingen se ponía violento.

—No tiene sentido, Nakamura-san. A Reiko-dono ni siquiera le interesaba ser la heredera. No es motivo para mantenernos al margen o para que Shingen-dono atacara a su hermano.

—Sí lo es. Reiko es hija de Shingen.

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Sakura — Dos cabalgan juntos

La helada teñía de blanco los campos, lejos aún el amanecer. Golpes urgentes en la puerta hicieron caer el blasón de la casa en el dormitorio. Goto Yasumori, en la quietud de la casa, meditó sobre ello antes de que el criado viniera a informarle. Un mal augurio, sin duda.

 

Ishikawa Reiko y Hosoda Genji galopaban solos. Habían decidido que Saki, la joven samurái, volviera al castillo. No porque no se fiasen de ella, sino porque con dos caballos para tres jinetes no irían muy lejos. Además, les venía bien tener alguien de confianza dentro del dominio. Saki diría que Reiko les había emboscado, robándole el caballo y que Hosoda, tras recuperar el suyo, había partido en su persecución. Para darle verosimilitud, Reiko partió primero y Hosoda la siguió al rato, tras sembrar la zona de huellas y dar un estacazo a Saki. Echaría de menos a la muchacha en los días siguientes, pero esperaba protegerla así de lo que estaba por venir.

Ambos jinetes, ya reunidos, se dirigieron a casa de Goto Yasumori. El samurái, uno de los notables del dominio, administrador de los importantes cotos de caza de poniente, no había sido convocado a la reunión de esa fatídica noche, donde se había nombrado heredero al recién nacido Taro. Quizás tamaño insulto lo predispusieran del lado de la joven Reiko.

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Uno de esos días

Ayer tuve uno de esos momentos. Venía cabreado: una serie de horribles tiradas y la proverbial imprudencia de los jugadores había terminado con el que debía ser oponente recurrente para varias aventuras en la fosa, sin tiempo para decir esta boca es mía. Of course, si no aceptara eso, no dirigiría a Ánima, sino a juegos con otro estilo de control narrativo.

Decía que andaba cabreado, con la campaña medio desmontada y tocaba en segunda sesión un escenario de investigación y roleo que requería de mente fría, así que andaba pensando en cortar la partida tras dejar a los pjs en un entorno seguro. El primer lugar seguro después de casi un mes de huida desesperada, recalcando un servidor el ambiente familiar feliz y acogedor en contraposición a la situación de los personajes: una, que ha visto cómo su padre era asesinado por su tío y a ella la acusaban de cómplice; el otro, abandonando familia, prometida y un futuro feliz por su sentido de la lealtad y la justicia.

Y, en estas, que uno de los jugadores, el de la chica, entra en modo paranoico (¡benditos sean los jugadores paranoicos, que tanto nos facilitan la vida!) y sospecha que hay algo oscuro tras tan bucólico ambiente. Pues venga, espoleemos las sospechas, convirtamos los eventos inocentes en sospechosos repitiendo adjetivos, recalcando lo relajante de la situación, tirando dados porque sí y poniendo sonrisa aviesa y esos viejos trucos. Espoleemos la desconfianza de los jugadores. Olvidemos el guión y veamos a dónde nos lleva todo.

Sembremos una historia salvaje.

Al final, la campaña ha cambiado. Ya no habla sólo de venganzas y de hombres y mujeres sedientos de poder. Ahora habla también de poderes antiguos, del invierno que no se va y la primavera que no viene y de otras muchas cosas que iré descubriendo.

Por eso me encanta dirigir. No hay nada comparable.

PD: dos jugadores más le darían una hermosa simetría al conjunto, pero eso ya es pedir demasiado.

Sakura — Dramatis personae

Tengo el habitual dramatis personae de Sakura repartido entre las distintas aventuras. Vamos a unificarlo un poco, que a estas alturas de campaña me pierdo un poco. En negrita aparecen los personajes jugadores y en cursiva, los que han sido personajes jugadores.

  • Clan Ishikawa, casa menor vasalla del clan Asakura, señores del dominio de Los Valles de Minako-hime, al pie de la Sen Monogatari, al este de Aimi.
    • Iwao, el anciano señor.
      • Asakura Etsu, su primera esposa.
        • Ishikawa Hideo, señor de Los Valles de Minako-hime, de 42 años.
          • Shigeko Yuko, de los Shigeko de Aimi, su primera esposa, fallecida al dar a luz.
          • Ishikawa Reiko, su hija.
          • Asakura Nao, su segunda esposa.
          • Taro, su hijo y heredero, recién nacido.
      • Oshima Aoba, su concubina, desaparecida hace quince años y con fama de bruja.
        • Oshima Shingen, su hijo, primera espada del dominio y señor del Tercer Castillo, de 37 años.
          • Tsuki, su hija, de 18 años. Nacida saniwa (ve lo sobrenatural), es una kagami no miko (sacerdotisa del espejo).
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Sakura — Primera temporada, notas del máster

Hace un par de semanas terminamos la primera temporada de Sakura, un cuento de Lannet. Nueve sesiones jugadas desde julio, con bastantes problemas y rotación de jugadores. Entre problemas de horario y mudanzas, hemos cerrado el arco con sólo dos jugadores, lo que hizo que la última aventura no tuviera la acción que a mí me hubiera gustado (esperaba montar algo al estilo de La noche antes de la boda de Tres Valles, con escenas en solitario con cada jugador e ir juntándolos según sus decisiones) y me tuviera que centrar más en la parte dramática.

Sakura es una campaña mía-mía, con estructura en tres actos y trama bien definida. Después de Los viajes del Ícaro, es una vuelta a las raíces que me ha resultado muy reconfortante. Como hice en Guardianes del Grial, he utilizado el primer acto, introductorio, para dar trasfondo a los personajes. Siempre he preferido tratar con pjs apenas bocetados y que ganen personalidad y trasfondo en la mesa antes que con personajes con extensas historias escritas. No siempre es posible, claro. Para empezar, obliga a alargar la campaña, lo que puede no ser una opción.

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Sakura — La noche de los cuchillos

El crudo invierno afectó tanto a la salud de la señora Nao que se temió por su vida y la de su no nacido hijo. Mandaron buscar a médicos a Aimi y también se presentaron de la corte Asakura, con el onmyoji Araya Souren a la cabeza, escoltados por Maruyama Yoshitaka y un destacamento de samuráis Asakura. Los esfuerzos obtuvieron su fruto: la señora Nao dio a luz a un bebé, prematuro pero sano, y ambos salvaron sus vidas.

Corría el mes de febrero, tiempo de preparar el tradicional viaje a Aimi. Con Nao convaleciente y el pequeño Taro con pocos días de vida, todo parecía indicar que la joven Reiko sería quien cumpliera con los deberes para con la casa de su madre.

Hosoda Genji esperaba con ganas que así fuera: no veía a su prometida desde septiembre. Aquella fría noche estaba de guardia, en la puerta. Sentado junto al brasero, contemplaba la luna a través de los postigos abiertos buscando una paz interior que le rehuía. La imagen de la chiquilla de cara pecosa y melena al viento se le presentaba una y otra vez.

Tan absorto estaba en sus pensamientos que no fue consciente de la llegada de Saki hasta que ella lo llamó por su nombre. Sólo habían pasado unos meses desde que se unió a su escuadrón en verano y los acompañó a Reiko, Akira, Manobu y a él en la aventura del santuario profanado. Debía haber cumplido ya los diecisiete. Parecía mayor, más reflexiva. Sus movimientos eran más firmes y directos. Si en el viaje a la corte Asakura le recordaba a un polluelo histérico en su primera salida del nido, ahora poseía la serenidad de la rapaz al acecho. Aunque, en ese momento, traslucía una mezcla de perplejidad y preocupación a partes iguales.

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Sakura — La batalla del paso Azuma

El invierno llegó pronto ese año. Las nieves bajaron de la Sen Monogatari, cubriendo con su manto desde los profundos valles hasta las tierras bajas más allá de las estribaciones. La vida en el exterior se detuvo y los hombres y animales se recluyeron en sus casas, establos y madrigueras, como habían hecho siempre, a esperar la llegada de la primavera.

Pero ese año el Destino repartía extrañas cartas. En el lejano occidente, los pequeños temblores de comienzos de año se habían convertido en una imparable avalancha que amenazaba con consumir el mundo entero y los habitantes de Los valles de Minako-hime no eran sino guijarros en la ladera.

Un correo imperial llegó al palomar del castillo, causando un revuelo comprensible: el último había anunciado la subida al trono del emperador Akira; el anterior, llamó a las armas tras la muerte del emperador loco de Abel, Lascar Giovanni. Éste traía promesa de tiempos interesantes: el emperador anunciaba que Lannet cortaba sus lazos con el Imperio de Abel y recuperaba su independencia. Todos sabían (en verano, Aimi había sido un hervidero de rumores) de los actos de la sumo arzobispo Eljared y cómo ostentaba casi el poder absoluto en el Imperio. El emperador de Lannet, por lo general prudente, debía haber leído en esos actos la debilidad de Abel y aprovechaba el momento.

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