Cuando a la industria del anime le da por algo, lo exprimen a base de bien. De reencarnaciones en villanas no sé cuántas llevamos ya, y de aventuras varias en harenes de estilo imperial chino vamos también bien servidos, así que esta serie la dejé de lado y no volví sobre ella hasta mediada la temporada, un domingo en el que nos faltaba algo para ver.
Y nos enganchamos, claro.
Bueno, la serie sí está ambientada en un harén imperial chino modelo estándar Mk.II, no muy distinto al visto con la boticaria o con la consorte cuervo. Pero reencarnación no hay en realidad: es un intercambio de cuerpos entre la envidiosa villana y la virtuosa protagonista. Y, claro, ahora la pobre tiene que sobrevivir con todos odiándola y con su vida valiendo menos que una moneda de 3,50€.

La pareja protagonista en lo que viene a ser la imagen promocional








