Rutger Hauer

La semana pasada nos dejó Rutger Hauer. Actor holandés cuyos orígenes corren parejos a los del director Paul Verhoeven, se coló en producciones de Hollywood en los 80 y quedó relegado a películas de bajo presupuesto y producciones televisivas a partir de los 90. Su papel más recordado es el del replicante Roy Batty de Bladerunner y con ese papel y su monólogo final ha sido recordado en prensa y televisión estos días.

Para mí, cosas de la infancia, es, primero y ante todo, el capitán Navarre de Ladyhawke (Etienne de Navarra leo en la Wikipedia, aunque nunca lo había visto así antes). Y, algo después, fue también el detective Harley Stone de Segundo sangriento, película que me sirvió mucho para captar el lado más sórdido de Cyberpunk 2020 y de la que guardo en la memoria el haber jugado una continuación bajo la batuta de MvR.

No estará en ninguna lista de los mejores actores de todos los tiempos, pero su sola presencia realzaba cualquier producción en la que participara.

Undécimo año en la brecha

Otro año se aproxima a su fin y toca la habitual entrada resumen. Undécimo año del blog y un año paupérrimo, lo mire por donde lo mire: una veintena escasa de entradas.

Ha sido un año marcado por dos mudanzas: una personal, pues a finales del invierno cambiamos de piso y eso marcó la primera mitad del año, con poco tiempo libre y poco rol; y una segunda, más o menos terminada, profesional, al mudarse de sede mi empresa. Un lío mayúsculo, estrés y poco tiempo libre. En lo laboral, ha sido un año frustrante por la mudanza, que ha obligado a aparcar muchas cosas y mover prioridades, pero estimulante.

En lo rolero, ha sido flojo. Terminamos Sakura, que resultó ser una grandísima campaña. Pero eso fue en julio. Desde entonces, no he conseguido plantear otra campaña (una arrancada que no sé realmente como llevarla y otras como ideas que no terminan de cuajar) y empiezo a desesperarme del mono que tengo. La falta de partidas como jugador, crónica en mí desde hace veinte años, no hace sino acrecentar el problema. Estos días estoy viéndome la saga de Harry Potter y no puedo evitar pensar en la maldición de los personajes que me hablan, en lo que pudo ser y no fue y eso me pone aún más melancólico.

Para el año que viene… Bueno, no sé que vendrá. Me gustaría ampliar la mesa de juego, que ahora sólo tiene dos jugadores. Me gustaría disfrutar de una campaña como jugador y coincidir al mismo lado de la pantalla con Charlie y con Menxar. Y lanzar la campaña de la escuela de magos y que cuaje.

Y seguir con el blog, claro. Falta menos para el 2020 con todo lo que eso supone para esta cabecera y este nick surgidos de Cyberpunk 2020.

Nos vemos en el Forlon.

El hombre tranquilo en Silos

Tras el estresante año pasado y lo que llevamos de éste, que no le va a la zaga, necesitaba ver montañas, Frodo. Unos días lejos del ordenador, de líos y del calor sevillano; de conducir por hermosas carreteras, pasear por pinares y tomarme unas cervecitas en la plaza, a la sombra, con la chaqueta a mano.

Este año, además, por fin conseguí acercarme al cementerio de Sad Hill, el de El bueno, el feo y el malo. Rehabilitado en 2016, cumpliéndose los cincuenta años de la película (https://asociacionculturalsadhill.wordpress.com/), llevaba tiempo con ganas de ir. Está en un hermoso valle, entre Contreras y Santo Domingo de Silos y tiene pluses (el monumento al burro, por el lado de Contreras, o el peculiar monolito tallado que encontramos por el lado de Silos). Una visita muy emotiva que terminó con referencias a otra de mis películas favoritas cuando nos adentramos, por error (bueno, realmente hubo que elegir en una encrucijada) en las estrechas calles de Silos. Tuve que parar a pedir indicaciones a tres señores y aquello se volvió surrealista.

El cementerio de Sad Hill desde arriba

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La larga mudanza crepuscular

Hace casi seis años publiqué una pequeña serie de entradas sobre una mudanza en plena ola de calor. Este invierno nos ha tocado otra, sin calor, pero más estresante si cabe. He estado desconectado del mundo, entre unas cajas y otras, y con un SAP enloquecido de postre, no vuelvo al servicio hasta ahora. Y con ganas: la última partida de Ánima data de diciembre y la de Pendragón, de primeros de enero. Mucho tiempo de sequía y mucho mono.

Como decían en aquella vieja serie de dibujos: Es hora de combatir el crimen.

La mudanza, I, II, III, IV y V.

Nos vemos en el Forlon.

Diez años

It was the dawn of the third age of mankind – ten years after the Earth-Minbari War.

Cuando empecé con el blog, no esperaba terminar el primer año siquiera. Era un momento en el que estaba de moda tener uno. O, mejor dicho, ya había pasado el punto álgido de la moda. Yo me lo pensé mucho y lo fui dejando hasta que me salió la oportunidad. Diez años ha de todo eso, una cuarta parte de mi vida. Se dice pronto.

Inicié el blog como ejercicio nostálgico, pues llevaba mucho tiempo queriendo poner por escrito la campaña de Nephilim, Guardianes del Grial, que había dirigido en tres años de universidad, entre 1999 y 2002. Fruto de esa nostalgia es su nombre, Cuberterías de Albacete, Import & Export, almacén pantalla en el puerto de Night City que José Sánchez Aguamejía, El Cubano, Cubano o erCubano, abrió en 2021 como tapadera de negocios poco limpios. Nació el Cubano en una campaña de Cyberpunk jugada en el curso 1997-98, una de esas campañas que te marcan y ha sido mi identidad en internet desde entonces, hasta el punto de que hay quien, al conocerme, se sorprende al enterarse que no soy de Cuba.

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Adiós, Stephen Furst

Hoy me he levantado con la noticia de la muerte de Stephen Furst, que dio vida a Vir Cotto en Babylon 5. Se suma a la lista de actores de la serie que nos han dejado ya. El tiempo pasa y nos hacemos viejos.

Adiós, Stephen Furst, y gracias por todo. Siempre nos acompañará tu trabajo. Y el de Richard Biggs, Michael O’Hare, Jeff Conaway, Andreas Katsulas, Tim Choate, Jerry Doyle y Robin Sachs.

Otro año que se va y seguimos en la brecha

Me gusta sentarme en estas fechas y escribir una entrada sobre lo que ha dado de sí el año y las esperanzas para el nuevo. No sólo porque se acabe el año: en diciembre de 2007 arrancaba Cuberterías de Albacete, Import & Export y me sirve también para festejar el aniversario del blog. ¡Nueve años ya!

2016 ha sido un año agridulce. En el trabajo, un año de estancamiento, el segundo tras el 2015. Muchos frentes abiertos, cosas mega-urgentes que obligan a parar el resto del trabajo y que luego terminan durmiendo durante meses en un metafórico cajón, costuras que saltan cuando se combinan picos de trabajo, limitaciones del sistema y malos vicios (de verdad que alucino con la capacidad de algunos usuarios para retorcer el funcionamiento del sistema, llegando a tener tablas escritas a boli para anotar la ubicación donde le han dicho al sistema que han puesto la mercancía y la ubicación donde realmente la han dejado) y pocas posibilidades de aprender cosas nuevas (soy bueno buscándome las habichuelas, pero la autoformación tiene sus límites).

En lo personal, no ha estado mal. Hemos tenido buenas series anime, películas interesantes, me he reencontrado con viejos amigos de la universidad y he vuelto a poder tomarme unas buenas pintas de Kilkenny, después de que desapareciera de los pubs irlandeses en favor de la Murphy roja a finales de los 90. Pero roleramente, lo que viene a ser mi vida social, la cosa ha estado bastante peor: Los viajes del Ícaro ha quedado en forzoso stand-by al desarrollar uno de los jugadores alergia gatuna. Los intentos de encontrar sitio alternativo no fructificaron y ya doy la campaña por perdida.

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X jornadas de rol y estrategia de Sevilla

Este fin de semana El Dirigible ha celebrado sus jornadas de rol, después de dos años de parón. En un principio se anunciaron para primavera y luego para septiembre. Un problema burocrático (o burrocrático) de última hora les obligó a atrasarlas quince días más, con cabio de sitio incluido, pues se ha cambiado la Alameda de Hércules por Las Setas, ya saben, el mamotreto ese que han levantado en el centro que costó cuatro pastizales, un proyecto de un harquitecto hartista cuyos cálculos no valían ni como papel higiénico (vamos, que no se podía construir), pero como el señor alcalde de entonces padecía la misma faraonitis que Gallardón, se terminó levantando a base de millones.

Decía, que desvarío, que se han celebrado en dicho lugar, al aire libre pero cubiertos por el mamotreto ese, con chiquillería chillona jugando a la pelota o con el patinete, guiris sacando fotos y un montón de ruidosos bares que amenaza, perdón, amenizan la velada a los vecinos… si sobrevive alguno. Los días han salido espléndidos, pero la estación no perdona y a las 20:30 ya no se ve un higo, no digo ya mirar lo que marca el dado.

Por lo demás, pues bien, más o menos como las otras veces que he asistido, es decir, el viernes por la tarde está la cosa tranquila (se caen bastantes partidas por falta de jugadores), el sábado por la mañana se acerca más peña (se caen algunas partidas) y por la tarde se llena hasta la bandera.

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Daniel Rabinovich

El pasado viernes 21 de agosto andaba yo de comida familiar en Quintanar de la Sierra cuando un viejo amigo me dio la mala noticia. El mundo se había vuelto más triste. ¿Qué puedo decir que no se haya dicho ya? ¿O que sí se haya dicho? Conocí a Les Luthiers a finales de los noventa, gracias a una cinta grabada con Hacen muchas gracias de nada y tuve la ocasión de verlos en Granada en 2008. Pasaron por Sevilla estando yo ya aquí, pero ya tenía yo el vicio de comer todos los días y tuve que pasar, temiendo que aquella fuera la última oportunidad de verlos. En lo referente a Daniel, así ha sido.