Otro año que se va y seguimos con la tónica post-pandemia. Mi estado de ánimo va arriba y abajo, pero cada vez sube menos y baja a unos niveles que asusta. El goteo de marchas en el trabajo hace que empiece a estar quemado, lo que es un problema porque me refugiaba en el trabajo cuando no había voluntad para otras cosas.
Dejando eso y de forma objetiva, no ha sido un mal año: en septiembre dejé el mundo freelance. Han sido dos años con un punto divertido, donde he aprendido un montón de cosas y me he llevado un dinerito que ha venido muy bien. Y justo a tiempo, porque la campaña de Navidad en el curro de las mañanas ha sido demencial, inundación incluida. Junto con un invierno también histérico por la marcha de mi jefe de departamento, ha sido un año de estrés continuo.
En lo rolero, hay cambios. ¡Yuju! Hemos empezado The Red Cow. El ritmo no es muy bueno porque uno de los jugadores trabaja a turnos y hay que esperar a que se alineen las agendas, pero llevamos ya 7 sesiones. Tenía miedo, porque además metíamos a un jugador nuevo en mesa (uno de los jugadores de Baile de máscaras ha causado baja por trabajo), pero vamos cogiendo ritmo. O lo cogeríamos, si consiguiéramos tener algo más que una partida cada seis semanas.
Además, hemos conocido a dos jugadores que, oigan, ¡dirigen! ¡DI-RI-GEN! Me he quitado el sambenito de máster eterno. Este otoño hemos tenido, ¡y con frecuencia casi semanal!, una partida de MERP (¡Oh, cielos! No jugaba a MERP desde el ’96. Lo preocupante es lo bien que lo recordaba todo). Ahora estamos con un juego de Star Wars de esos modernos donde tiras un mogollón de dados y te pones a contar símbolos raros (en lugar de tirar un mogollón de dados de 6 y sumar, extraños tiempos estos que nos ha tocado vivir). Van un gungan, un ugnaught, un mini-yoda y una piedra parlante que quieren ser jedis y…
Como llevábamos pocas sesiones de The Red Cow, les invité a unirse y ahora tengo seis jugadores. La última vez, no tenía canas. Va a ser complicado.
Así que el año que viene se presenta interesante por esta parte.
El blog lo tengo casi abandonado. Esta campaña no me pide tanto escribirla, así que por ahí me cuesta. Intentaré por lo menos tener resúmenes telegráficos, al menos que me pueda servir de consulta. No he escrito tampoco entradas de anime y empiezo a ver que es un error. Con Crunchyroll vemos demasiadas series y, al final, no sé qué he visto y qué no, o de qué temporada o año era. A ver si entre ambas cosas consigo levantar el número de entradas en 2026.
Pero lo mejor es que se acaba 2025. ¡Buh, fuera, mal bicho! ¡Lárgate de una vez!
Y esperemos que 2026 sea mejor.
Nos vemos en el Forlon.





