Lágrimas

Os recuerdo que esta aventura es una adaptación del módulo Lágrimas de Juan Miguel Mancheno Chicó para Akelarre, que podéis leer aquí. Para entender bien lo que sucedió os aconsejo echar un ojo al módulo original, teniendo presente que aquí estamos cien años antes y el Temple aún existe.

Así pues, la noble occitana Indie de Axat (Pírixis), con su dama de compañía (Yaltaka), un viejo teólogo como preceptor (Menxar) y un criado que parecía veterano de varias guerras (el fénix) se sumaron al banquete de bodas del barón Sancho con la joven Oxtatxu. Disfrutaron de la comida y la bebida, después de semanas de vagar de aquí para allá, y vieron casi en primera la entrada de la sorguiña, una vieja elfa que vivía como bruja entre los humanos, recordando quizás viejos (muy viejos) tiempos y pactos ya olvidados… Su ataque verbal a la nueva señora del castillo fue de los que hacen época:

—Cuídate, Sancho de Landarria. Cuidaos todos porque los demonios acechan la ocasión de hacer el mal. En los ríos se agitan las Ondinas, el Gaueko recorre los senderos olfateando sangre, el Aralar y el Agote danzan entorno a la vieja Mandrágora, y la Dama de Amboto viaja por el cielo en su Carro de Fuego. Estas son las señales. ¿Y quién es responsable de tanta agitación? Cuidaos, euskaros, porque esta noche está entre vosotros —Una pausa dramática, para dejar que la gente se santigüe, gima, tiemble, piense… Una no llega a mujer sabia, bruja o dama del lago sin saber estas cosas—. Oxtatxu de Bureskunde, maldito sea el demonio que te engendró, maldita seas tú y maldito tu amo Agaliaretph.

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Noche sacra

Dentro del XV Ciclo de Música Sacra de Badajoz tuvimos este pasado sábado, primero de Semana Santa, el octavo concierto de abono A de la Orquesta de Extremadura, con Jesús Amigo a la batuta. El plato fuerte, el Réquiem de Mozart, con el Coro de la Fundación Orquesta de Extremadura y los solistas Raquel Lojendio (soprano; también participó en el concierto de El Mesías), María José Suárez (contralto), Agustín Prunell-Friend (tenor) y Josep Miquel Ramón (barítono bajo). ¿Qué puedo decir? En directo no tiene nada que ver con lo que podamos escuchar en una grabación. El coro te arrastra de un lado para otro como el mar en la playa. La orquesta te sube al paraíso… y el móvil te devuelve al infierno. Esta vez fue sólo uno (no como el año pasado), pero le hacen aflorar a uno ciertas ideas no muy cristianas (o muy cristianas, según se mire). Los solistas, inmerecidamente, pasaron algo desapercibidos: la orquesta tendía a taparlos y el coro, a chupar cámara.

Comenzaba el concierto, por otra parte, una obra de encargo para la ocasión, que despertaba en mí los habituales recelos (sigo pensando que los mejores compositores para orquesta de hoy en día se dedican a las bandas sonoras). Los comentarios de la obra que venían en el programa acentuaban mi pánico. Y al ver la sobrecargada sección de percusión casi salgo corriendo. Sin embargo, Nacencia, de Iluminada Pérez, es una obra hermosa, que convierte el poema La nacencia de Luis Chamizo, en extraño texto sacro. Tras un comienzo, un tanto largo y que llega a cansar, donde la orquesta (especialmente llamativa la percusión), con ayuda sonidos grabados y el olor a tierra húmeda y hierba recién cortada (que llegó a ser mareante en algunos momentos), no sitúa en el campo, al anochecer, listos para que el recitador ataque una versión resumida del poema de Luis Chamizo, con la orquesta acompañándolo y realzando en todo momento el texto, dando una fuerza que Carmelo Sayago, el recitador, no tuvo. Y no porque lo diga yo, que para mí no hay nadie que recite La nacencia como Alberto Senda. Mi acompañante opinó lo mismo: Sayago, demasiado irregular, no estuvo a la altura.

En la orquesta teníamos de nuevo a Lorena Corma, que esta temporada sólo la había visto en el primer concierto, y nos llamó la atención ver al pianista de la obra de Iluminada Pérez, José Luis Porras, en el coro durante el Réquiem. Como concertino repetía Juan Luis Gallego.

En busca de Uzbia

Ethiel había despertado a principios de la década de 1230. Llevaba, pues, más de diez años despierto. En esos años no se había preocupado por la ausencia de Uzbia y Yaltaka, ni por el hacer de Ephram como Imperator. Para los estudiosos del Emperador que no lo conocieron, este comportamiento siempre les ha extrañado, pero lo cierto es que Ethiel nunca tuvo ni la constancia ni la ambición que sí tenía Yaltaka. Para él, esos años empezaron siendo unas vacaciones bien merecidas; poder disfrutar de su tiempo sin que nadie le buscara gritando para que apagara algún fuego. Es en estos primeros años cuando empezó a interesarse por la aparición pública del Temple y su refundación como orden monástico militar. Siguiendo sus indagaciones, había llegado a París a finales de 1243. Tras la caída del Montségur, contactó con la ondina (o, más bien, él acudió a Ethiel en busca de ayuda para desaparecer de la circulación), de quien supo que los Guardianes volvían a recorrer el mundo.

Por entonces, el gato tenía sus más y sus menos con Ephram. El Imperator sabía que Yaltaka había despertado, posiblemente desde antes de que entrara en el Montségur, y tener a Ethiel en su feudo haciendo preguntas y moviéndose por aquí y por allá no se sabe por qué motivo le puso muy nervioso y bastante paranoico. En verano, Ethiel tuvo que abandonar París tras sufrir varios accidentes y ataques que achacó al Imperator, abandonando de momento sus investigaciones sobre el Temple. Según testigos, estaba algo molesto con el Imperator y enseñaba el colmillo cada vez que oía hablar de él.

La carta que le enviara Yaltaka en otoño le alcanzó en el Languedoc, camino de la Península Ibérica. Al ver lo que le pedía el silfo, sonrió maliciosamente, y luego, al ver los plazos que le daba, juró en arameo (lengua que dominaba perfectamente). Siendo como era, no obstante, no podía dejar de lado el reto y, aún rezongando, forzó la marcha para cruzar los Pirineos antes de las primeras nieves. Ya en la Península, tiró de agenda, aunque procurando ser discreto: la situación en Hispania era peor que en las Galias y si se corría la voz de que buscaba a Uzbia se iba a encontrar con un invierno muy movido.

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Una larga noche

Recapitulemos un poco. El meister de la Asociación de Mercaderes Osric Himura, uno de los hombres más poderosos de Phaion, había intentado detener a Slobodan Visnij, también uno de los quince meisters, y a su sobrino Goran por la muerte de los Lothard, una importante familia de comerciantes, así como sus soldados, empleados y criados en una extraña masacre ocurrida una semana atrás. Legalmente, fue una decisión muy discutible, ya que el señor de la ciudad de Hong Kua era Akio Takeshi, que había tenido que ausentarse inesperadamente. Osric Himura era el meister más importante del Consejo de la ciudad (en el que había otros tres meisters: Ó Domhnaill, Long y Visnij), pero eso no le convertía en el segundo al mando. Sin embargo, los Visnij no dieron tiempo a que los abogados entraran en juego y consideraron la agresión hacia su persona, hombres y posesiones un acto de guerra, respondiendo con gran violencia. Los hombres de Visnij, el grupo de mercenarios con habilidades especiales reunido por Goran en los últimos meses, se ganó el sueldo, destrozando a la infantería de Himura. Con la confusión, Goran y Slobodan desaparecieron, separándose de su gente. ¿Había sido este el inicio de una guerra corporativa?

Los hombres y mujeres al servicio de la familia Visnij se habían dispersado. El combate en la casa había dado tiempo a que los trabajadores (criados, cocineros, secretarios, mozos de cuadra, cocheros, estibadores, escribas y buena parte de la guardia) pusieran pies en polvorosa. Algunos buscarían refugio durante la noche en casa de familiares y amigos. Otros, en posadas y tabernas. Algunos llegarían a abandonar la ciudad y otros se agruparon en otras posesiones de los Visnij, casas, almacenes, barcos y granjas, dispuestos a plantar cara.

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Metamorfos: la Valkiria

La Valkiria es un eolim flématico frío.

Declaración del nephilim Brunhilda:

En nuestros días se descuida demasiado a menudo la búsqueda de la verdad, qué digo, la búsqueda de todo, simplemente. Se vive sobre lo adquirido y el placer del descubrimiento ha desaparecido completamente. Yo, yo os digo: esto es un error. Seguramente soy una idealista, mas estoy orgullosa. Siento el viento de la exploración que sopla en mi corazón. El Viento del Norte, pues el frío conserva la memoria del pasado. La búsqueda se ve difícil. Por otra parte, si el peligro no estuviera presente, nobleza del acto sería menor, y si la locura y el idealismo estuviesen ausentes, no se verían jamás acciones como la empresa de Peary y Amundsen, esos dos exploradores que querían alcanzar el polo los primeros. Y si la búsqueda no se hubiera hecho dentro de la rivalidad, uno de ellos no estaría muerto sobre el lugar mismo que buscaban. Por eso, yo aprecio este género de locura. Deseo que un soplo épico bañe mi existencia y el mundo de los humanos me importa poco. Soy egoísta, sí, pero cualquiera que respete mi visión de las cosas tendrá toda mi estima.

Mi determinación y mi paciencia son grandes y raramente arreglo mis desavenencias con la violencia física. Prefiero las palabras. Pero, como lo ve, yo tengo mis cambios de humor que, aunque raros, enfrían a los menos audaces de mis adversarios. Únete a mí en mi búsqueda: el Santuario del Norte es mi objetivo. Y si no tiene tanta sabiduría por conseguir como se me ha dicho, piense que vamos a redescubrir un puerto de paz para nuestra raza.

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Varios personajes por jugador

Me atrae desde hace tiempo la idea de jugar partidas con varios personajes por jugador, porque permite cubrir varios escenarios al mismo tiempo. La primera vez que vi esta forma de organizar una partida fue con la campaña del Guardián oscuro de Star Wars (el viejo sistema d6 editado por Joc). Era una campaña editada en varios volúmenes y, en general, con aventuras bastante flojas, pero el planteamiento era muy interesante: los protagonistas eran una nave y su tripulación, y los jugadores tendrían varios personajes. Oficialidad, tripulación en general, miembros de los equipos de descenso… La idea era que, independientemente del tipo de aventura, cada jugador tuviera un personaje en el lugar de la acción. Así se podían jugar a la vez escenas en la nave y la superficie, sin necesidad de dividir al grupo. La restricción era que un jugador no podría llevar más de un personaje a la vez, esto es, en el mismo sitio y lugar.

Una partida así resulta muy cinematográfica, con cambios radicales de situación, información que se averigua con un grupo y hay que pasarla al otro, misiones contra reloj, y toda una serie de recursos habituales en cine y literatura pero que, en rol (más cercano al teatro en ese sentido) se hace más difícil. He dirigido dos partidas así y, en ambas, el resultado fue muy estimulante… y terriblemente cansado: los cambios de escenario y de personajes, de descripciones, en mitad de un combate, cambios de ritmo… Para los jugadores puede ser un lío, pero para el máster es, sencillamente, un infierno. Sólo dos en estos años, y creo que tardaré en coger ánimos para una tercera.

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Cuadros para una exposición II

En casa.

Casa Visnij ocupa toda una manzana en los límites del distrito lannetense de Hong Kua, en plena zona alta. Es un recinto rectangular, rodeado de una alta tapia de mampostería con garitas en las esquinas. En el centro hay un amplio patio adoquinado con una hermosa fuente. El patio está delimitado por la puerta principal al este; la mansión de la familia Visnij, de tres plantas, buhardilla y sótano de corte occidental, al sur; la casa de la guardia, obra en ladrillo de dos plantas con las habitaciones, enfermería, comedores y cocina de la guardia y los hombres de Visnij, al oeste; y los almacenes y muelles de carga al norte, con las habitaciones de los mozos, cocheros y demás personal en la planta superior. Completan las edificaciones la casa de baños, entre la mansión y la casa de la guardia, y sólo utilizable por la familia y los hombres de Visnij; el dojo, entre la casa de la guardia y los almacenes, y las caballerizas, cocheras y almacenes secundarios, situados detrás de los almacenes. Entre el sur de la mansión y la tapia hay un frondoso jardín con un pequeño cenador.

El mensaje enviado a Clara dejó a todo el grupo mudo. ¿La Guardia, allí? ¿Por qué? Luego alguien preguntó dónde era allí y pasaron a discutir si allí se refería a la casa o al baile. Clara dejó que Nefer tuviera acceso a sus sentidos y volvió a leer el mensaje, para que Goran estuviera al tanto de lo que ocurría. Iz, entretanto, fue a la puerta a alertar a sus guardias y a reforzar la puerta principal.

Todos se pusieron de acuerdo en que los rumores sobre Lothard eran la causa de que la Guardia se movilizara. Sin embargo, los rumores eran falsos, nada había que pudiera incriminar a Goran.

—¿Y si alguien ha dejado pruebas falsas en la casa? —Sugirió Séan, el grandullón albero.

Pausa. Miradas. Cerebros en funcionamiento. Y… ¡Acción!

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An de güiner is…

Pues al final lo hicimos, ¡vaya que sí! En Navidades, con los líos del Wave no daba yo mucho por este proyecto, pero el que nos acogiera Sir en sus foros fue providencial. Y ayer, 4 de marzo, aniversario de la muerte de Gary Gygax, se publicaron los resultados de los primeros Premios Poliedro de la Rolesfera en el blog oficial. Desde entonces, comentarios, críticas, felicitaciones, quejas… Un poco de todo. La verdad, bastante más revuelo del que yo pensaba para ser unos premios que nos hemos sacado de la manga un puñado de blogs de aquí y allá. Y, de momento, unos premios sin valor, si no conseguimos darles continuidad y que se sumen más y más blogs roleros. Ya se sabe: una vez, novedad; dos, costumbre; tres, tradición, como el Cardhu en el Latino en Santiaguito.

La reseña completa la podéis encontrar en el blog oficial de la Rolesfera, como digo, así que yo voy a hacer un resumen del resultado y a comentarlos, faltaría más.

Los ganadores han sido:

* Mejor juego de rol publicado en castellano: Dark Heresy
* Producto del año: Dark Heresy
* Mejor Ambientación: Mundodisco
* Mejor Sistema: Dark Heresy
* Mejor Suplemento: El Reino de las Sombras: Guía del jugador
* Mejor Aventura: Mercenarios de Punjar
* Mejor Edición: Dark Heresy
* Mejor Portada: El Reino de las Sombras: Guía del jugador
* Mejor Arte Interior: Dark Heresy
* Mejor Narrativa: Mundodisco
* Mejor Fanzine (Rol): Fanzine Rolero
* Mejor Producto gratuito: Haunted House
* Mejor medio de difusión del rol online: Aventuras de la Marca del Este

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Una araña en la telaraña I

Ayer me llevé un disgusto y una alegría. He perdido la información de una campaña que tenía a medio preparar de Ánima (Las aventuras del gabacho y el tuareg, nombre provisional): pnjs, facciones, organizaciones, el arranque de la primera partida y el desarrollo de la última. Con tanto trajín, cambios de sistema operativo, de ordenador y tal, no encuentro los archivos. Lo peor es que tampoco encuentro la copia impresa. La alegría me la dio encontrar un viejo grupo de correo de Yahoo que hice para comentar con mis jugadores mi primera campaña de Ánima y, en él, los resúmenes de casi toda la campaña. No está completa (faltan las tres últimas partidas, que ya comentaré en otra ocasión) y está escrito desde el punto de vista de lo que saben los jugadores, pero sirve para hacernos una idea de lo que ocurrió y presentar a la familia Visnij y su pintoresco grupo de mercenarios.

La campaña fue jugada antes de que saliera Gaïa (empezamos antes de que saliera la pantalla), así que hay cosas que no se ajustan demasiado al Phaion explicado en ese libro. No he tocado esas descripciones (si acaso, añadido algunas notas) y me he limitado a cambiar la (ejem) ciudad portuaria de Markushias por la de Hong Kua, una vez vimos que Markushias estaba en el lado equivocado de una cordillera montañosa que en el pequeño mapa del libro básico no se apreciaba. Las notas actuales irán en este tipo de letra, para distinguirlas del texto original.

El título demuestra mi incapacidad para pensar buenos títulos. Es el de un capítulo de Babylon 5 y también lo usé para una aventura de Selenim.

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Noche helada

Segunda noche romántica de la temporada, con obras de Chopin y Beethoven y con Anne Manson a la batuta. A Manson la habíamos visto por aquí el año pasado, con el estreno de un cacofónico concierto de violín y tenía ganas de volver a verla. En la primera parte del concierto tuvimos el Concierto para piano y orquesta nº1 de Chopin, con Ludmil Angelov como solista. Ludmil Angelov es un experto en Chopin, reconocido por la crítica y con premios como el Grand Prix du Disque Chopin del Instituto Internacional Chopin de Varsovia. En principio, no podíamos tener mejor solista.

Y sin embargo, el Concierto me dejó frío. Como un carámbano, vaya. Técnicamente irreprochable, pero no transmitía nada. Mientras escribo esto estoy escuchando una grabación con Krystian Zimerman al piano y no hay color. O sea, sí lo hay. En el piano de Zimerman sí lo hay. En el de Angelov, tanto en el Concierto como en el bis posterior, sólo vi un gris exquisito y aburrido.

Para la segunda parte, con la Séptima de Beethoven, mejoró la noche. Anne Manson sacó muy buen sonido a la orquesta, con algún fallito. Técnicamente muy bueno, pero que me aburrió soberanamente. Un Beethoven anodino para terminar una noche fría y gris. En fin, a ver si para el próximo tenemos más suerte.