Segunda noche romántica de la temporada, con obras de Chopin y Beethoven y con Anne Manson a la batuta. A Manson la habíamos visto por aquí el año pasado, con el estreno de un cacofónico concierto de violín y tenía ganas de volver a verla. En la primera parte del concierto tuvimos el Concierto para piano y orquesta nº1 de Chopin, con Ludmil Angelov como solista. Ludmil Angelov es un experto en Chopin, reconocido por la crítica y con premios como el Grand Prix du Disque Chopin del Instituto Internacional Chopin de Varsovia. En principio, no podíamos tener mejor solista.
Y sin embargo, el Concierto me dejó frío. Como un carámbano, vaya. Técnicamente irreprochable, pero no transmitía nada. Mientras escribo esto estoy escuchando una grabación con Krystian Zimerman al piano y no hay color. O sea, sí lo hay. En el piano de Zimerman sí lo hay. En el de Angelov, tanto en el Concierto como en el bis posterior, sólo vi un gris exquisito y aburrido.
Para la segunda parte, con la Séptima de Beethoven, mejoró la noche. Anne Manson sacó muy buen sonido a la orquesta, con algún fallito. Técnicamente muy bueno, pero que me aburrió soberanamente. Un Beethoven anodino para terminar una noche fría y gris. En fin, a ver si para el próximo tenemos más suerte.

