Sakura — Yukikaze II: el caso de los ronin

El cielo nocturno titilaba en todo su esplendor sin que la luna menguante fuera rival. El río gorgoteaba en la oscuridad, feliz y crecido por el deshielo. La noche era un remanso de paz y así lo expresó Hosoda Genji con un haiku improvisado. Andaba junto a Mariko, la geisha, por el desierto paseo del río. La única luz la llevaba la otra geisha, Remi, que caminaba unos pasos por delante. Como nadie podía verla, se permitió una sonrisa ante la torpe declamación del samurái. No era mal haiku, pero la presencia de Mariko debía haberle desconcentrado.

Un paso por detrás de Remi, Nakamura Ken, el gigante y veterano guardaespaldas de Reiko, avanzaba con la vista perdida por las sombras de la orilla. Era hombre de acción y le resultaba difícil comprender por qué un samurái perdía el tiempo con la poesía. Eso le permitió ver el reflejo de la linterna en el filo desnudo de una espada. Apenas pudo dar un grito de aviso y alcanzar a Remi de una zancada para protegerla. Una sombra embozada salió de los cañizos y atacó a la geisha, rapidísima. El cuerpo de Nakamura reaccionó por instinto. Bloquear el golpe, desviar para abrir la defensa, cortar y rematar. Luego, cogió la linterna de las temblorosas manos de Remi para examinar el cuerpo del atacante. La espada de hoja recta y la indumentaria no daban lugar a dudas.

—Ninjas.

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Sakura — Yukikaze I: la cena

—¡De verdad que lo lamento, hime-sama! La cena con los notables es esta noche. Por el correo de vuestro padre, os esperábamos hace cinco días.

Diez días habían tardado Ishikawa Reiko y su escolta en hacer el trayecto entre el Segundo Castillo y la ciudad de Aimi. Para lo que de normal, por la carretera principal, se hacía en tres o cuatro días a caballo, ellos habían invertido casi el triple por el camino del oeste. La aventura del hijo del hatamoto tenía la culpa principal del retraso, pero los torrentes crecidos, el tiempo errático, las pocas casas donde cobijarse y lo corto de los días se habían conjurado para retrasarles lo indecible. Y ahora, cuando, cansados, ateridos, doloridos y polvorientos, habían llegado a la casa de la madre de Reiko, deseando un baño y la compañía durante muchas horas de un acogedor futón, Manabu el mayordomo, postrado en el camino de entrada, echaba por tierra sus esperanzas y anhelos.

Fue la joven Nakamura Nobi quien reaccionó primero, pidiendo a las damas y criadas de la casa que preparasen un baño y llevaran el equipaje al ala de los señores. Hosoda Genji y Nakamura Ken tuvieron que contentarse con los baños públicos, so pena de recibir a los invitados oliendo a sudor y a caballo. Cuando volvieron, encontraron todo su equipaje y sus armas en la habitación del séquito y dos criados esperando para vestirles con las mejores galas. El veterano Ken no pudo evitar una sonrisa melancólica: cuando venían con el daimio, no menos de veinte samuráis dormían en aquella enorme sala.

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Sakura — El primer viaje sin papá

Este sábado comenzamos con la campaña Sakura, una historia de samuráis ambientada en Lannet, la especie de Japón que trae la ambientación oficial de Ánima Beyond Fantasy, ¡y con cuatro jugadores!, algo que no ocurría desde la tercera partida de Los viajes del Ícaro. Repetían Menxar y Charlie. De los otro dos, una no jugaba a Ánima conmigo desde casi Fort Nakhti y el otro no había jugado antes, ni conmigo ni, a efectos prácticos, a Ánima. Así que como introducción use Benath an Opal Moon, la aventura introductoria del Land of Samurai del Runequest de Mongoose (ahora Legend). En su momento ojeé la aventura y no me llamó la atención, pero después de leer el desarrollo de la misma en el Runeblog tenía unas ganas tremendas de jugarla.

La aventura es simple y predecible, pero cumple muy bien su función de aventura introductoria: permite presentar la ambientación y el sistema de juego a los jugadores, con buenas posibilidades de roleo, de uso de habilidades, un combate sencillo para tantear el sistema y otro con más entidad como clímax final. Para el máster, además, ofrece interesantes consecuencias futuras. Y, para rematar, es muy agnóstica respecto al sistema de juego y resulta muy fácil adaptarla a otros.

—Pero tú debes ir, hime-chan —le había dicho su padre—. Las alianzas y los lazos familiares deben cultivarse con constancia, por eso debes ir a Aimi, abrir la casa, ir a los templos de la ciudad de tu madre, comprar a los mercaderes locales, recibir a nuestros amigos y aliados. He mandado un mayordomo para que lo prepare todo: déjate guiar por él, pero recuerda que eres la representante del clan Ishikawa y del domino de los valles de Minako-hime.

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Sakura — Entre invierno y primavera

Las primeras yemas brotaban en los árboles y la nieve cedía ante el sol de febrero. Las noches eran frías, pero en las horas centrales del día, si lucía el sol, se abrían las contraventanas para que se airease el castillo y expulsar, así, el olor a moho, humo y humanidad de los meses anteriores. Faltaban semanas para primavera y aún más para que florecieran los cerezos de la larga avenida que unía el pueblo y el castillo, cubriendo a éste con la tormenta de pétalos que le daba su nombre, pero para la joven Reiko eran los mejores días del año: la visita anual a las posesiones de su difunta madre en la ciudad de Aimi, dos semanas en una ciudad de verdad, con todo su bullicio, sus mercados repletos de productos exóticos, las mejores obras de teatro… Bueno, Reiko no era ya una niña y sabía que Aimi era el mayor lupanar de Lannet, del que las elegantes geishas que frecuentaban la casa durante sus estancias eran la cara más presentable. Al otro lado del canal se extendía el enorme barrio de las lámparas que producía en la joven una mezcla de repulsión y curiosidad, preguntándose cómo podía su prima Shigeko Kaoru, apenas cinco años mayor que ella, ser la señora de todo aquello, cuando ella apenas podía imaginarse gobernando el pequeño y vacío feudo de su padre.

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Sakura — El clan Ishikawa

El clan Ishikawa es vasallo de la familia Asakura. Sus tierras se extienden al sureste de la ciudad de Aimi, una serie de estrechos valles en las primeras estribaciones de Sen Monogatari con aldeas y granjas dispersas entre espesos bosques y apenas un par de poblaciones dignas de mención.

El anciano señor Iwao hace tiempo que no es el cabeza del clan, desde que la senilidad se apoderó de su mente. Ya apenas tiene momentos de lucidez. El daimyo es su hijo Hideo, de 42 años, un hombre menudo, de rostro afable y barriga incipiente. Es el único hijo varón que Asakura Etsu, de la rama menor de los Asakura, le dio a su esposo.

Etsu no fue la única mujer en la vida del señor Iwao. Tras la muerte de ésta, tomó como concubina a Oshima Aoba, una beldad cantada por los poetas y que, se dice, era una bruja. Algo de cierto debía haber, dado el destino de su nieta. Aoba desapareció hace unos quince años y nadie sabe si está viva o murió. Durante el tiempo que estuvo con Iwao fue la señora de la casa. Fue el gran amor del anciano señor. Hay quien dice que no casó con ella por la diferencia de estatus, hay quien que por no afrentar a los Asakura.

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Hai to Gensou no Grimgar

Hablaba algo más de un año sobre la saturación de mercado que provoca la industria japonesa cuando le da por explorar una idea, en este caso, la de aventuras en videojuegos de rol online o en mundos similares a éstos. Hablé de Sword Art Online y Log Horizon. Han resultado ser sólo la punta del iceberg: en las siguientes temporadas no han faltado series que han seguido sacando jugo a la idea. Hemos tenido al menos otra de jugador atrapado por su videojuego y varias más de mundo similar al de un videojuego donde los protagonistas o viven ya allí o han sido arrastrados desde el nuestro. Por ejemplo, Overlord, donde el jugador, con un avatar no-humano y su cohorte de pnjs de repente total y absolutamente vivos, se convierte en el gran señor del mal con su propio dungeon (la sede de su gremio, en el juego) en un mundo desconocido. Una comedia divertida con un planteamiento curioso a la que yo consideraría, con SAO y Log Horizon, una suerte de trilogía sobre el tema.


Miedo

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Schwarzesmarken

Creo que no voy a sorprender a nadie si digo que tengo predilección por el subgénero bélico “de escuadrón”. Schwarzesmarken, serie de invierno de 2016, ha sido una pequeña y agradable sorpresa, 12 capítulos entretenidos que, pese a sus fallos, hace honor al género. Dirige el veterano Tetsuya Watanabe (Kimi ga Nozomu Eien, Zone of the Enders, el episodio “La balada de los ángeles caídos” de Cowboy Bebop y un larguísimo etcétera como productor) y no hay mucho más que decir: sabe lo que se hace.


Otro día de caza. ¿Cuándo fue la última vez que vimos el Sol?

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