Belle

Una chica traumatizada por la muerte de su madre encuentra una vía de escape en una red social, donde se convierte en todo un fenómeno viral como cantante. Un día, un alma atormentada se cruza en su camino, irrumpiendo en uno de sus conciertos virtuales. Desde ese momento, no dejará de buscar a esa persona, en la que reconoce unas heridas tan profundas como las suyas, queriendo hablar con ella, escucharla y ayudarla.

Suzu (derecha) y su amiga y productora Hiro. La información que gestiona Hiro en las pantallas nos llegará a saturar.


Este es el planteamiento de Ryuu to sobakasu no hime, estrenada en España como Belle, la última película de Mamoru Hosoda (Ookami Kodomo no Ame to Yuki). Recuerda un poco en planteamiento a la preciosa Summer Wars, pues ambas comparten una narración a dos niveles: una parte se desarrolla en el mundo real y otra en un mundo virtual (que, aunque de aires similares, no son el mismo). Para el mundo real tenemos el reconocible estilo de Hosoda, con un dibujo cálido y muy expresivo, mientras que el detalle ofrecido en el mundo virtual roza lo obsesivo. La historia de la parte virtual es, además, un homenaje a La Bella y la Bestia de Disney, siendo el avatar de la chica la Bella y el del alma atormentada, la Bestia. Tenemos castillo, rosas, baile… Pero no deja de ser eso, un homenaje y también un recurso narrativo que mueve parte de la película, para nada un remake o una nueva adaptación del cuento.

Belle tiene un exceso de información. Tiene un montón de personajes secundarios y en las escenas pasan un montón de cosas a la vez, pidiendo un segundo o tercer visionado para procesarla y poder fijarnos en todos los detalles. Sin embargo, no hace trampas, y muestra sus cartas desde el principio, lo que puede hacerla algo predecible. Con todo, las dos mejores escenas de la película son tranquilas, casi espartanas. La primera, en la estación de tren, un plano fijo con tres personajes: Suzu (la protagonista), Ruka (una compañera del instituto) y Kamishin (el brutote del club de piragüismo); una delicia del control del espacio y los tiempos, muy tierna y graciosa. La segunda es el momento en que Suzu comprende y acepta lo de su madre, que aún me encoge el corazón al recordarla.

Bell, más conocida como Belle, el avatar de Suzu. En verdad, es una belleza.

La película no es perfecta y no llega al nivel de las citadas Los niños lobo y Summer Wars. El ritmo es irregular y el final peca de un optimismo un tanto simplón (eso, o yo tengo ya muy poca esperanza en el género humano), pero tiene grandes momentos (y muchísimos detalles, como el relativo al dinero que gana Suzu en la red y que gestiona su amiga Hiro), entretiene y emociona, que es de lo que se trata.

Hemos tenido la suerte de que se estrenara la película en cines, en versión original subtitulada. En la gran pantalla luce un montón y requiere gran uso de pañuelos. En cuanto a las voces, el protagonismo absoluto lo tiene la cantante Kaho Nakamura, que da voz a la protagonista.

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