La pérdida del Grial

La noche pasó tranquila, contra todo pronóstico, y con el amanecer Sigbert decidió poner en marcha su plan, decidido a no dar tiempo a los nephilim a llevar a cabo los suyos y, al mismo tiempo, despistarlos. La idea básica era dar el cambiazo y que los Guardianes siguieran una pista falsa. Había en la casa del Hospital un sanjuanista casi tan grande como él que, vestido con sus ropas y armas, llevaría la caja del Grial haciéndose pasar por él. Iría con Constancio y los mercenarios en el bajel reparado. Si eran seguidos, deberían echarse sobre la costa y huir a pie. El sanjuanista buscaría resguardo en alguna casa del Hospital, desde donde volvería a Génova, los marinos del bajel irían a Roma, donde serían recompensados por un agente de la Prieuré y Constancio con los mercenarios se buscaría la vida para despistar a los nephilim.

Por su parte, el teutón seguiría viaje hasta Otranto, donde se reuniría con la galera rápida de Séamus. El viaje lo haría en la galera del Hospital que había en el puerto, una vez esta estuviera preparada, y con la única compañía de un mercenario. Conseguir la galera fue lo más difícil, ya que frey Reinaldo, el preceptor, no tenía autoridad sobre la nave y temía la reacción de sus superiores. Sin embargo, el talento negociador de Sigbert y los grimorios arrebatados a los Guardianes lograron el apoyo del capitán de la galera.

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Génova, de noche

Génova era una gran ciudad, con un gran y atestado puerto. Por lo tanto, gozaba de una animada vida nocturna. Sin embargo, esa noche muchos de los que velaban no lo hacían por motivos lúdicos y bastantes se preguntaban si aquella sería su última noche. Ajenas a estas preocupaciones, de las tabernas salía el sonido del entrechocar de las jarras, las risas, las disputas; de los callejones oscuros el susurro del trapicheo, la voz ronca del ladrón pidiendo la bolsa, el gemido quedo del moribundo; de las casas de la guardia, los ronquidos de la guardia nocturna; de las mancebías, el agudo grito de la cama torturada. Y, sin embargo…

Noche.

A la luz de las antorchas, marineros y estibadores adormilados aprestaban un bajel bajo los gritos, maldiciones y voces de mando de capataz y contramaestre. El bajel era propiedad del Emperador y el cónsul Ezequiel lo había puesto a disposición de Yaltaka. Al otro extremo del puerto todo era silencio y oscuridad. Pero en la galera del Temple se vigilaba. Aunque no había muchas esperanzas de que los nephilim intentaran nada contra la nave, todos esperaban poder borrar la afrenta y la vergüenza del día, cuando perdieron la espada sagrada. En la galera del Hospital también se velaba, con un ojo puesto en el pequeño bajel del teutónico. Aquí esperaban que no pasara nada: casi todos los hombres de armas se habían quedado en la casa, así que los pocos tripulantes no se hacían muchas ilusiones si eran objeto de algún ataque.

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Noche soviética

Este fin de semana empezó la temporada 2009-2010 de la Orquesta de Extremadura con la presentación en casa del disco grabado el año pasado con el violinista libanés de ascendencia armenia Ara Malikian con obras del compositor soviético de origen armenio Aram Khachaturian. El concierto arrancó con el Vals de la suite Maskerade, una pieza divertida que recuerda a una feria antigua o a un circo. Seguimos con el Concierto para violín y orquesta, otra pieza alegre y ágil, que queda un poco rota por el largo solo de violín del primer movimiento (para lucimiento del solista y que se hace un poco forzado), pero que remonta con el precioso segundo movimiento y nos lleva ya, con una sonrisa en los labios, hasta un final que dan ganas de tararear. La obra permite que el solista se luzca, pero buscando un sonido hermoso y compenetrado con la orquesta, de forma que quizás no sea uno de los grandes conciertos de violín de la Historia, pero, desde luego, sí una obra bella que alegra a los oídos. Ara Malikian, de negro, se dejó llevar, incluso llegando a marcar algunos pasajes con breve taconeo. El Concierto, por otra parte, hace muy buen uso del arpa (a cargo de la habitual Ainara Moreno), quizás sea la obra orquestal que he visto que le saca mejor partido a este bello instrumento.

En la segunda parte tuvimos más soviéticos, el joven Shostakovich representado por su Sinfonía número 1, una obra bien elegida para abrir la temporada, ya que sus numerosos solos sirven, de paso, para presentar a los músicos al público. De la sinfonía me quedo especialmente con el segundo movimiento, con fuerte presencia del piano de Alfonso Maribona (que parecía muy aburrido en el primer movimiento) y un final extraño e inquietante. La orquesta, siendo Shostakovich, cumplió como se esperaba. Como resultado, una buena forma de empezar la temporada.

Friki fin de semana

Fin de semana en Madrid, de frikivisita: había algo llamado Japan Weekend (como el Expomanga, pero algo más pequeño e igual de aburrido y lleno de gente) y Menxar y yo nos dejamos caer por allí para saquear el stand de Selecta. Había series a muy buen precio y no era cuestión de dejarlas pasar. El finde se cerró con algunas adquisiciones que han hecho que mi cartera aúlle (y no sólo la mía) y un dolor de piernas y un cansancio que me va a durar varios días, vaya. A ver si ya, por fin, esta semana retomo el ritmo en los blogs, aunque el fin de semana que viene empieza la temporada 2009-2010 de la Orquesta de Extremadura, así que ya se verá.

Hablando de la Orquesta de Extremadura, dio la casualidad de que el viernes hubo en Madrid un concierto homenaje al compositor y guitarrista cubano Leo Brouwer, dentro de todo un ciclo de conciertos y actividades con motivo de su 70 cumpleaños. Bajo la batuta del propio Brouwer teníamos en el programa Canción de Gesta, Concierto para violín y orquesta (siendo este estreno nacional), y en la segunda parte, Concerto da Requiem, su último concierto para guitarra y orquesta. La entrada era gratuita y nos encontramos situados entre las personalidades, con Teddy Bautista dos filas más atrás.

El concierto en sí fue un horror. Uno está acostumbrado a ir con la mente abierta y aún así encontrarme con piezas que no me gusten, como el concierto de Leshnoff de la temporada pasada, o bastantes de los discos del sello ECM que escuché en Tak. No le termino de encontrar la gracia al jazz y el blues me cansa en grandes dosis. Sin embargo, siempre (incluso con ciertas piezas minimalistas que espero no oír nunca más) hay una diferencia entre un no me gusta y un pero mira que es malo. Que no me guste es una aproximación respetuosa con la pieza y el compositor: el fallo es mío, por no apreciarla. Sin embargo, tanto el concierto de violín como el de guitarra de Brouwer son malos de cojones. El de violín podría encuadrarse de una forma pratchettiana como antimúsica: aquello contrario a la música, al otro extremo (de la misma forma que la sobriedad no es lo contrario de la ebriedad, sino su ausencia). Es un castigo inenarrable al oído y a los instrumentos, basado en la fealdad, la no armonía y la no transmisión de sentimientos. En el concierto de guitarra la orquesta siguió siendo maltratada, pero de una manera más tosca y banal, con una pobreza de recursos insultante y una total falta de sentimiento que lo deja sencillamente en malo. Y eso que la Canción de gesta, aunque simplona, había sido divertida y prometía una buena noche.

En fin, desconozco el talento de Brouwer como intérprete y como compositor en otros campos, pero como compositor para orquesta y como director de orquesta me decepcionó mucho. El tiempo que pasé en el auditorio podía haberlo aprovechado tomándome unas guinness o pescando atunes en el Manzanares. El fin de semana que viene nos resarciremos escuchando un violín sonar como un violín (no como el lamento de un gato despellejado vivo) y una orquesta sonar como una orquesta.

Génova, de día

El primer enfrentamiento entre la Prieuré y los Guardianes había terminado mal para estos. Habían perdido el Grial y sus grimorios personales, con conjuros e invocaciones y ahora estaban en un pequeño bote a media legua de una costa que se entreveía a la luz de la Luna. Por otra parte, conservaban sus pellejos, estasis y libertad, así que el tanteo no era tan desfavorable. Lo primero fue ganar la orilla. Arribaron a una pequeña aldea de pescadores en la que vivía un nephilim que les dio refugio. Lo segundo era planear su siguiente movimiento. Todos se habían fijado en el mal estado en el que había quedado el bajel de la Prieuré, así que supusieron que Sigbert buscaría refugio en un puerto donde pudiera reparar el barco. El puerto de importancia más cercano era Génova.

Y a Génova se dirigió Sigbert, a remo, porque el mástil no estaba para fiestas. La razón de ir a Génova no era tanto el puerto en sí como que el preceptor de la casa del Hospital de la ciudad era un caballero de la Prieuré. Aprovechando un inusual buen tiempo para abril, lograron alcanzar la ciudad en poco más de un día y atracar entre una galera hospitalaria y otra del Temple que estaban en el puerto. Tras saludar a las respectivas guardias de las galeras, el teutón acudió a la casa del Hospital para entrevistarse con su preceptor, frey Reinaldo de Verona. Las reparaciones del bajel comenzaron de inmediato, a cargo del Hospital, y varias patrullas fueron despachadas en busca de los Guardianes. Para justificar la ayuda del Hospital, y de paso para servir de empujón en la carrera de frey Reinaldo en la orden militar, Sigbert le dejó copiar algunos de los conjuros de los Guardianes.

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Fin de semana en la Vera

Esta semana no hay entrada de anime. La razón es que este fin de semana he estado dándome un garbeo por la Vera y no he podido, por lo tanto, ver ninguna serie. Un fin de semana tranquilo, sin acercarme a un ordenador, para disfrutar desde el principio: desde Cáceres fuimos por Monfragüe, una carretera estrecha y revirada pero de buen firme y escaso tráfico. Un paisaje bonito, aunque la falta de lluvias mostraba unos pantanos bajos y el monte reseco, y una carretera divertida, donde a veces se puede poner cuarta y de la quinta ni te acuerdas.


La paz del cementerio alemán

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Arcano IIII – El Emperador (II)

Situación en 1244

El Emperador es una sombra de lo que fue. Los problemas internos, los enfrentamientos con la Emperatriz y las órdenes militares y la cruzada contra Bizancio de 1204 han acabado con el empuje del Arcano. La falta de dos Pater Imperator y el enfrentamiento prácticamente abierto entre otros dos han dejado al Arcano al borde del caos.

Imperio de Occidente, Uzbia

Uzbia, el Pater Imperator, lleva más de 80 años en paradero desconocido. Se sabe que está en estasis, pero no dónde se encuentra esta. Con él desaparecieron el cónsul de la región de las Galias y varios altos cargos de confianza. Le sustituye el pretor de la provincia de Francia, Ephram, que salió elegido Imperator de forma imprevista. Ephram está intentando convertir el Imperio de Occidente en una monarquía feudal, con un Pater Imperator débil a merced de los pretores. Quiere eliminar el rango de cónsul y las regiones y, en la medida en que se lo permiten sus atribuciones, lo está consiguiendo. Está expandiendo la provincia de Francia para hacerla coincidir con las fronteras del reino humano de Francia, a costa de las otras provincias de las Galias. Pese a las protestas de sus respectivos pretores, el rango actual de Ephram y la falta del cónsul de la región provoca que poco puedan hacer para resistirse. La provincia del Languedoc, la más castigada, ha quedado reducida a la sede de Toulouse.

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Natsume Yuujinchou

La serie que comentamos recuerda un poco a Mushishi, de la que hablábamos la semana pasada. Por lo menos, así la he visto comparada en distintos sitios. Los paralelismos están ahí, desde luego: ambas series nos cuentan historias de seres sobrenaturales, teniendo como hilo conductor el tipo que arregla los desaguisados. Sin embargo, aparte de eso son dos series muy distintas. Natsume Yuujinchou se centra más en su protagonista y sus relaciones tanto con los seres sobrenaturales como con los humanos, mientras que en Mushishi Ginko no dejaba de ser una mera excusa las más de las veces. Con un tono más simpático y ligero, oscilando entre la comedia y el melodrama ligero, Natsume sigue la senda de Mushishi al presentarnos el caso de la semana, dando a episodios casi independientes que, si bien en aquella era uno de sus encantos, aquí lastra la serie al no desarrollar a los personajes, tanto principales como secundarios. En este aspecto, se convierte en una serie muy desaprovechada, que termina aburriendo y queda para verse algún episodio de cuando en cuando, cuando nos falte algo más interesante.


Natsume y Nyanko-sensei

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Tranquilidad en el frente

Va para cumplirse dos semanas largas de la vuelta de vacaciones y al cuerpo le cuesta adaptarse. Empiezo a acumular retraso en las entradas de Nephilim (todavía tengo que terminar la organización y situación del Emperador, necesario antes de narrar cómo los Guardianes llegaron a Génova y la que liaron allí en su segundo enfrentamiento con Sigbert). Tampoco hemos retomado las partidas de Pendragón aunque, a cambio, he encontrado inesperadamente jugadores aquí cerca. Me toca desplazarme hasta Miajadas, pero hoy hemos jugado nuestra primera partida. Llevaba años sin jugar con gente nueva.

El resultado ha sido regular. Ánima es un juego que, aunque me encanta, me resulta difícil soltarme con él. Me decanté por dirigir la aventura de la pantalla, y el resultado ha sido bastante flojo por mi parte. La primera parte de la aventura, la del zepelín, me resulta forzada y con demasiados combates, y me ha costado moverme por ella. El resto, con personajes interesantes y un ambiente más elaborado, me gusta más y la última vez quedó bastante bien.

Con todo, me resulta gracioso que, después de estos años, me cueste tanto dirigir a Ánima y, sin embargo, la primera partida de Heroquest me saliera tan fluida. Definitivamente, me muevo mejor con juegos de reglamento simple. A veces pienso que debería mandar Ánima a paseo (como máster) y volverme a mi Tierra Alternativa, ya fuera con Runequest o con Heroquest, o preparar una campaña en el universo de Babylon 5 con el Babylon Project.

Por otra parte, tengo por terminar una corrección para el fansub que me trae por la calle de la amargura. Llevo ya varias semanas con eso y, aunque esta semana le he dedicado varios días casi por completo, aún me falta para terminar. Quiero rematarla tal que ya, que tengo una traducción esperando, y es de una serie a la que le tengo muchas ganas.

También tengo que programar, pero, sobre todo, que buscar trabajo, que ya ha empezado septiembre. No sé, cuando estaba trabajando sacaba tiempo para todo, pero estos días se me escurren entre los dedos y al final me encuentro con que apenas he hecho nada. En fin, poquito a poco iremos arrancando motores. No queda otra.

Mushishi

Un mushishi, un experto en mushis (pequeños y extraños organismos casi sobrenaturales y normalmente invisibles al ojo humano), errante y de extraño aspecto (pelo blanco, ojo verde, ropas modernas) llamado Ginko (Yuto Nakano en la versión original, Enric Puig en la española) va de aldea en aldea solucionando problemas causados por los mushis, como si de un médico o curandero vagabundo se tratara. Con esta premisa se construye esta serie, adaptación del manga del mismo nombre. 26 episodios autoconclusivos, del tipo «el mushi de la semana», que tienen en común sus extrañas historias, un dibujo precioso y el tono pausado.


Ginko, el mushishi

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