Tranquilidad en el frente

Va para cumplirse dos semanas largas de la vuelta de vacaciones y al cuerpo le cuesta adaptarse. Empiezo a acumular retraso en las entradas de Nephilim (todavía tengo que terminar la organización y situación del Emperador, necesario antes de narrar cómo los Guardianes llegaron a Génova y la que liaron allí en su segundo enfrentamiento con Sigbert). Tampoco hemos retomado las partidas de Pendragón aunque, a cambio, he encontrado inesperadamente jugadores aquí cerca. Me toca desplazarme hasta Miajadas, pero hoy hemos jugado nuestra primera partida. Llevaba años sin jugar con gente nueva.

El resultado ha sido regular. Ánima es un juego que, aunque me encanta, me resulta difícil soltarme con él. Me decanté por dirigir la aventura de la pantalla, y el resultado ha sido bastante flojo por mi parte. La primera parte de la aventura, la del zepelín, me resulta forzada y con demasiados combates, y me ha costado moverme por ella. El resto, con personajes interesantes y un ambiente más elaborado, me gusta más y la última vez quedó bastante bien.

Con todo, me resulta gracioso que, después de estos años, me cueste tanto dirigir a Ánima y, sin embargo, la primera partida de Heroquest me saliera tan fluida. Definitivamente, me muevo mejor con juegos de reglamento simple. A veces pienso que debería mandar Ánima a paseo (como máster) y volverme a mi Tierra Alternativa, ya fuera con Runequest o con Heroquest, o preparar una campaña en el universo de Babylon 5 con el Babylon Project.

Por otra parte, tengo por terminar una corrección para el fansub que me trae por la calle de la amargura. Llevo ya varias semanas con eso y, aunque esta semana le he dedicado varios días casi por completo, aún me falta para terminar. Quiero rematarla tal que ya, que tengo una traducción esperando, y es de una serie a la que le tengo muchas ganas.

También tengo que programar, pero, sobre todo, que buscar trabajo, que ya ha empezado septiembre. No sé, cuando estaba trabajando sacaba tiempo para todo, pero estos días se me escurren entre los dedos y al final me encuentro con que apenas he hecho nada. En fin, poquito a poco iremos arrancando motores. No queda otra.

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