Doce años

Doce años, que se dice pronto. Doce años llevo ya dando la brasa con Cuberterías de Albacete. En diciembre de 2007 fue la primera entrada. Y aquí sigo. Ya lo he dicho alguna vez: no esperaba durar tanto. Ni pasar del primer año, la verdad. En fin, 27 entradas con ésta (quizás caiga alguna más de aquí a fin de año), más o menos las mismas que el año pasado. Unas 3800 visitas (un descenso importante sobre las 5000 y pico de los tres años anteriores), que no está mal teniendo en cuenta que el año ha estado dedicado a anime y a mi nueva campaña, Baile de máscaras que, a fin de cuentas, interesará a sus jugadores y poco más.

Ha sido un año peculiar. En el trabajo, con una primera mitad del año muy liado pero cómoda y divertida, y un final estresante con el que voy lidiando como puedo. Es decir, con ninguna gana de coger un ordenador cuando salgo del trabajo y sufriendo la falta de series decentes de este año.

En el rol, he conseguido jugar algo (no mucho) y probar D&D5. Ahí están el clérigo mediano Milo Altaslomas (unas cuantas partidas sueltas muy divertidas) y el bardo Íomhar mac Lyr, apenas estrenado, con los que espero vivir tiempos interesantes este año 2020 bajo la batuta de Charlie. Sin embargo, la sombra de Sakura es alargada y sólo a mediados de año conseguí levantar una campaña (tras un intento que no conseguí cuajar en septiembre pasado, lo que me hace casi un año en dique seco). Hemos ampliado mesa a cuatro jugadores (¡y sin problemas! Nos hemos adaptado bien y aún no se ha ido ninguno al extranjero) y Baile de máscaras rueda más o menos fluida. Salvo por el hecho de que no consigo disfrutar de su preparación y me estresa cosa mala, diría que está siendo una gran campaña. Hasta he conseguido, en estos últimos días, pensar en ella y en sus correspondientes entradas para el blog sin que se me acoplara su presión con la ansiedad del trabajo, lo que me estaba pegando unos buenos viajes al pecho.

Para el año que viene necesito jugar. Necesito disfrutar de una campaña al otro lado de la pantalla, lo que no ocurre desde, eh, 2015, creo (SG-5 de Charlie). La fallida Cadeus me dejó la miel en los labios y las partidas de D&D5 de este año han sido un entrante de los que despiertan el apetito.

Como máster seguiré en la brecha. Seguiremos con Baile de máscaras y lucharé por mantener el nivel en cada aventura. Se publica, por otra parte, Runequest Glorantha (eso dicen) y tengo muchas ganas de probarlo, posiblemente con una adaptación de la campaña de La vaca colorá de Heroquest.

El 2020 promete traer tiempos interesantes.

El misterio de la hija de la mercera

Hace un par de días retomamos a los samuráis Saito Mori y Tanaka Yasunobu, los «oficinistas» que vimos en El misterio del cadáver decapitado. Andaba (y ando) leyéndome los casos de Hanshichi, un ficticio policía en las postrimerías de la era Tokugawa cuyas andanzas las escribió, en la primera mitad del siglo XX, Okamoto Kido. Al estilo de los relatos de Sherlock Holmes, aunque más simplones y sin la garra de Doyle, dan una visión del Japón urbano de la primera mitad del XIX muy interesante para ambientar nuestras partidas. Eso, y que mucho de los relatos piden ser adaptados a aventuras a gritos. En este caso, el elegido fue La farola de piedra.


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Tenki no ko

Estos días tenemos en cines la última película de Makoto Shinkai (Kimi no na wa), Tenki no ko, conocida en inglés como Weathering with You y en español como El tiempo contigo. Había mucho interés por saber si en este trabajo volvería al intimismo de El jardín de las palabras o seguiría la senda iniciada con Kimi no na wa. La respuesta, mal que le pese a algunos, ha sido la segunda: Tenki no ko sigue el tema y la estructura de su hermana mayor, es decir, una historia de amor entre adolescentes con tintes fantásticos, toques de comedia y un desenlace dramático.


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Claudio Rodríguez

El pasado 4 de diciembre nos dejaba el actor de doblaje Claudio Rodríguez. Un grande de su profesión, reconocido y reconocible fuera del relativo anonimato de la misma, como demuestra que la prensa nacional se hiciera eco de la trágica noticia. Una voz que me hacía levantar la cabeza hacia el televisor cada vez que la oía y, no pocas veces, verme la película o serie de la que se tratase por el placer de escucharlo.

Es una voz ligada a mis recuerdos de infancia y de juventud. De infancia, como, creo, todos los de mi generación, por ese Willy Fog que nos llevó alrededor del mundo. De mi juventud, por el Megatrón de la peculiar Beast Wars («Oh, sí») y del gran G’kar de Babylon 5. No será sus trabajos más conocidos o técnicamente mejores o… Pero recordar su nombre y su voz me lleva a esos personajes y a mi yo de entonces.

Gracias por todo.

Baile de máscaras — Bajo la sombra del monolito

El Grausse era un lago, del que tomaba nombre la aldea, que desaguaba tras un corto canal en el Carignan. En su desagüe, un istmo lo estrangulaba. En el extremo de este istmo era donde se construía el molino, aún unos cimientos medio inundados. A su alrededor, se repartían las tiendas de los zigeuner, de los patrones y del capataz, los bancos de trabajo, los cajones con suministros y las pilas de piedra basta. Un sencillo embarcadero marcaba el punto de atraque de la Trandafir.

Todo eso quedaba oculto por una niebla tan espesa que ni el sol de media mañana lograba atravesar y hacía que, desde un lado del campamento, no se viera el otro. Mas la niebla no se extendía mucho más allá del istmo, como comprobó Julien, que había salido a dar un paseo matutino con el que tonificar sus músculos. Apenas a 500 pasos del campamento, el sol brillaba, la bruma del lago, de dos o tres palmos de altura, se disipaba rápidamente y le permitía ver hasta la otra orilla, que se adivinaba pantanosa. Hacia levante, campos de trigo y cebada y alguna pradera para pasto, rodeaban la aldea de Grausse, un kilómetro y medio tierra adentro, lejos de las zonas inundables y apoyada en los boscosos montes que formaban las sierras tributarias de la cordillera de Lucille.


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Baile de Máscaras — Remontando el Carignan

Los tres jóvenes aún permanecieron un rato en casa del marqués de l’Aigle Couronné, escribiendo cartas a sus familias contando lo ocurrido y discutiendo el plan de acción. Eran pasadas las diez cuando, tras encomendar las cartas al marqués, incluyendo una de Jacques Lafleur para Eloise de Ferdeine, abandonaron la casa.

El viaje propuesto por el marqués: de Dupois (1) a la aldea de Grausse (2) por río y de ahi a Ourges (3). El plan de los aventureros era ir ahí a Voillermont por carretera, atrochar por sendas a Le Drac y volver por barco a Chaville


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Baile de máscaras — Duelo al amanecer

El día siguiente, miércoles, era el día de la fiesta de los D’Aubigne. Los hermanos Leclair y Michel se permitieron disfrutar del ambiente festivo de la ciudad, para recogerse a media tarde, vestirse y acudir a la fiesta.

El local elegido por Jacques estaba muy bien situado, con vistas al lago central de la ciudad y al precioso Palais Du Blanc. Su estilo, antiguo y pasado de moda, había sido hábilmente disimulado por Julien. Fue una fiesta pequeña, para cuarenta o cincuenta invitados, que dejó muy buen sabor de boca y daría de hablar.


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Baile de máscaras — Eloise de Ferdeine

—La maldita estocada al corazón del marqués de la Tour d’Azur —rezongó Eugène de Guignes, marqués de l’Aigle Couronné—. Siempre al corazón, siempre mortal. Ni los dos mejores espadachines de la Orden de Justine, el conde de la Fethe y Fortune d’Averne, se atreven a enfrentarse a Loup de la Croix. No sé la de veces que la he visto en acción y todavía no he averiguado cómo defenderme de ella.

Era la mañana del martes, justo después del funeral de Fernand Duchamp. Se habían reunido en una taberna cercana a la iglesia los hermanos Lafleur, Colette Leclair como su hermano Noel (el joven no se había recuperado de los excesos del domingo), Michel Laffount y el marqués de l’Aigle Couronné. Michel había contado los acontecimientos de la víspera al marqués, entre unos tragos de vino y brindis en memoria del fallecido.

…entre unos tragos de vino y brindis en memoria del fallecido.


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Fune wo Amu

El polvoriento y olvidado departamento de diccionarios de una gran editorial intenta sacar adelante un nuevo diccionario, el Daitokai. Desde el punto de vista de la última incorporación al departamento, el raro Mitsuya Majime (Takahiro Sakurai, Kururugi en Code Geass), conocemos el departamento y el largo desarrollo del diccionario.

Peculiar planteamiento para una serie peculiar, basada en la novela homónima de Shion Miura y dirigida por Toshimasa Kuroyanagi para el estudio Zexcs. 11 episodios de buena factura técnica donde tenemos un poco de todo: la carta de amor de varias páginas de Majime; el buen tándem de trabajo que hacen éste y el comercial Masashi Nishioka (Hiroshi Kamiya, Izaya en Durarara!!); la vieja casera de Majime, Take Hayashi (Ikuko Tani); la presencia relajante y estimulante a la vez del profesor Matsumoto (Mugihito, el veterano doctor de Uchuu Senkan Yamato 2199)… Todo un descubrimiento, ideal para las tardes de otoño que se avecinan.

La serie, hoy por hoy, está disponible en España en Amazon Prime como The Great Passage.

El misterio del cadáver decapitado

Llevaba un tiempo dándole vueltas a una campaña de samuráis que tuviera como uno de sus protagonistas a un «oficinista» al estilo de los samuráis que salen en Seibei del Ocaso. Un procedimental de investigación, por lo menos en sus comienzos. Este verano, antes de vacaciones, salió la oportunidad de jugar un día y tuve que improvisar una partida. Y volví sobre esta idea, se lo planteé a los jugadores y así surgieron el cínico Saito Mori (Charlie) y el novato Tanaka Yasunobu (Menxar).

El día a día de Saito y Tanaka


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