Uchuu Senkan Yamato 2199

Pese a la mala fama que les pueda estar dando el Hollywood actual, los remakes han sido siempre una opción válida y muy digna de volver a contar una historia. Ahí tenemos, por ejemplo, los casos de La cosa, de Carpenter, Primera plana, Ben Hur o El Dorado. El mundo del anime tampoco es ajeno a esta opción y los remakes, a veces por tema presupuestario (la versión original se hizo con cuatro duros y su posterior popularidad justifica una versión de más entidad), a veces por edad, no son nada extraños. Si encima metemos a Leiji Matsumoto (el creador del universo del capitán Harlock) en la ecuación, el encontrarnos con una nueva versión o revisitación de su obra es algo seguro. Que ésta sea de calidad, no tanto.

En el año 2012 el estudio Xebec (Uchuu no Stellvia) se atrevió con Uchuu Senkan Yamato (El acorazado espacial Yamato), popular serie de los 70 que ha dado lugar a varias series, OVA y películas, y que volvía a estar de moda tras el estreno en 2010 de una película de imagen real. Personalmente, no recuerdo haber visto de chico la serie original (como sí lo hice con Harlock o con la contemporánea Blue Noah), así que he aprovechado la ocasión para acercarme a esta historia que ha marcado tanto el manga y el anime. Y más sabiendo que ver ahora la serie original es como ver la original de Star Trek: han envejecido fatal.

La serie es magnífica y, tiene narices para un remake de una serie de los 70, un soplo de aire fresco entre tanto anime de mechas con niñato a los mandos, tanta comedia tonta de chico rodeado de chicas y tanto empacho moe. Batallas espaciales entre naves y cazas, episodios sólidos, buenos personajes, una animación magnífica… Un wakaaaa! espectacular que sabe a poco, lo que Galáctica (la nueva) podría haber sido con guionistas más entonados, con gusto a buen cine bélico, a anime clásico y a space opera de calidad.

¿Que de qué va? Estamos en 2199. Los terrestres han sufrido su primera guerra interestelar, contra una potencia en expansión: los gamillas (o gamilas), quienes no se andan con chiquitas. La Tierra ha sido bombardeada con meteoritos hasta quedar reducida a un polvoriento desierto donde la humanidad espera la extinción. Pero aún queda esperanza: unos alienígenas del planeta Iscandar han contactado con los terrestres, les han dado los planos de un motor interestelar y han ofrecido tecnología para restaurar el estado del planeta si los humanos llegan hasta ellos, en la Gran Nube de Magallanes. Los terrestres han preparado una última nave en torno al motor suministrado, el acorazado Yamato que, con una tripulación formada de viejas glorias y marineros bisoños, deberá atravesar las líneas enemigas e ir hasta donde Cristo dio las Tres Voces. En el viaje, conoceremos a la tripulación del Yamato, con sus miedos, sueños y fantasmas, pero también al misterioso enemigo, que resulta no ser tan distinto (burócratas y trepas hay en todo el Universo, por lo que se ve). Todo en 26 capítulos.

La versión que he seguido ha sido la de BackBeard, que, quitando algunas cositas (como el uso de “marineros” cuando deberían haber puesto “marinos”) está muy bien.

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