Kimi no na wa

Conocida en medio mundo (España incluida) como your name. (en minúscula y con punto final), el último largometraje de Makoto Shinkai (Hoshi no koe, 5 centímetros por segundo, El jardín de las palabras) levantó mucha expectación fuera de los círculos habituales por ser la película más taquillera de Japón en 2016 con una historia que, a raíz de lo poco que se contaba, parecía en exceso trillada. En España se ha llegado a estrenar en cines de la mano de Selecta, en principio para un único fin de semana, pero en muchos cines estuvo varios en cartel. Por mi parte, me quedé sin verla porque el precio de dos entradas de fin de semana (más de 20 euros) era más de lo que me podía permitir ese mes.

Mitsuha Miyamizu, ella

Reconozco que Makoto Shinkai nunca ha estado entre mis directores favoritos. Desde la temprana Hoshi no koe lo he seguido. Me encanta su dibujo, el detalle de los fondos, el color, el uso de la luz, la maestría con la que plantea las escenas, pero, a excepción de El jardín de las palabras, he encontrado sus historias frías y demasiado lentas.

Taki Tachibana (a la derecha), él

Con Kimi no na wa, Shinkai da el do de pecho. Mantiene su toque maestro, cuenta una historia cálida y tiene un ritmo que me recuerda a Mamoru Hosoda. Todo lo que te puedan contar de la película es poco. Está llamado a ser uno de los grandes títulos de la década. Por sensaciones me recuerda a Summer Wars de Hosoda: te caes de la butaca de la risa, no puedes quedarte quieto del nerviosismo y gastas pañuelo tras pañuelo en las lágrimas. Una paliza emocional en toda regla, una auténtica maravilla.

No voy a hablar de la trama. Hay bastante escrito por ahí, pero, sinceramente, creo que es mucho mejor acercarse a la película sabiendo lo menos posible.

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