Caos, poniendo un poco de orden

Resulta difícil, más de diez años después, narrar una campaña, y más si es una tan compleja como fue Guardianes del Grial. Las notas escasean o, mejor dicho, abundan, pero confusas, a veces ilegible lápiz casi invisible sobre papel amarillento, crípticas, desordenadas. Tengo notas de los jugadores y notas del máster y a veces no hay forma de reconstruir qué sabían los jugadores y qué era únicamente información del director de juego. La trama de Caos, que nació sobre la marcha como trama secundaria para un personaje para terminar absorbiendo toda la historia, es la parte más difícil. Mientras que las tramas básicas de la Prieuré, el Temple y el Emperador estaban fijadas tres años antes de arrancar esta segunda temporada y para la tercera esperaba su entrada La telaraña de las Parcas, la campaña que trae Selenim, Caos mutaba día a día, uniéndose a la segunda trama de la Prieuré y un extraño crossover con otro juego de rol francés de la época: una serpiente cambiante y a menudo contradictoria que me daba muchos dolores de cabeza.

Por eso, antes de arrancar con El Telar, el comienzo de una serie de aventuras dedicadas en exclusiva a la trama de Caos hasta su final (en esta época) abrupto y totalmente inesperado, quiero repasar la situación, aprovechando que tengo las hojas de personaje de Pírixis y Menxar sobre la cama (no es que la cama sea muy grande: sólo me hacen falta 6 de las hojas). Y todo empezó el día que los Guardianes del Grial, Menxar y el fénix, llegaron a Sunnydale y su Puerta del Infierno (sí, toda la trama de Caos surgió en parte de Buffy).

Allí encontrarían una torre de piedra negra, una extraña criatura y una puerta semiabierta a algún mundo extraño. Allí le apareció a Menxar una marca, en un principio visible en visión-ka, pero luego reducida a un tatuaje en su esencia, parecido a un conjuro memorizado, y uno equivalente en la espalda de su simulacro. La extraña criatura, de nombre Nimaminanión (Nima, para los amigos), retrocedió asustada ante la marca, cruzando la puerta por la que había salido.

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Viaje a Bizancio

La entrada que los Guardianes del Grial hicieron en Bizancio fue muy diferente a su primera visita. La entrada de la Liadain en el puerto, altiva y mostrando el pabellón, inquietó a templarios, hospitalarios, teutónicos, genoveses, venecianos y a cualquier otro con intereses marítimos. También preocupó a los nephilim de la ciudad, temerosos de que tanta ostentación provocara movimientos indeseados en las sociedades secretas.

Fue un espaldarazo para Nalen, la gárgola, que había luchado esos años por mantener vivo el Imperio de Kirkjabyr. Ya no se trataba de dinero y suministros que le llegaban a través de rutas secretas, sino de la visita de un cónsul de otro Imperio. La sede bizantina del Emperador había crecido y había dejado el Sapo verde pudiendo, más o menos, garantizar por sí misma su seguridad.

Sin embargo, la visita de Yaltaka a Bizancio no tenía nada que ver con el Emperador o Nalen. De hecho, el flamante cónsul de las Galias declinó la invitación del de Bizancio y prefirió alojarse en el refugio de los Enamorados con sus compañeros.

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Los que caminaron con nosotros

Los que caminaron con nosotros fue el cuarto suplemento de Ánima (tras la pantalla, Gaía y Dominios) en ser publicado, allá por 2009 (el año pasado, para más señas). Fue el suplemento que más duras críticas recibió en el foro oficial, siendo casi masacrado los primeros días, básicamente por dos razones: en el albor de los tiempos y por la información que se daba en el foro, deba la impresión de que éste iba a ser un libro de ambientación, un poco al estilo de Gaïa, centrado en las civilizaciones no humanas. Pero cuando se publicó información sobre lo que iba a ser el juego, muchos lo tomaron como un libro para personajes conjuradores. Creo recordar que incluso se comentó que traería las reglas de creación de artefactos (sí, esas que se cayeron del Arcana), pero tampoco me hagáis mucho caso. Cuando salió, resultó que no era ni un libro de ambientación para el máster ni un libro de reglas para jugadores al estilo del Dominios del ki. La decepción fue terrible y es considerado el peor suplemento de Ánima hasta la fecha.

¿Es justa esta apreciación? Bueno, hasta yo pensaba así hace unos meses, como dejé en esta fotorreseña del suplemento en el blog de Yachi. Sin embargo, desde entonces he dirigido bastante y he empezado a jugar a D&D3.5, lo que me ha llevado a conocer mejor los bestiarios de este juego y AD&D y, tras pensarlo detenidamente, creo que he sido injusto con Los que caminaron con nosotros. Así que, terminando ya el año, vaya esta pequeña reseña para expiar mi culpa.

Empecemos por aceptar lo que es el libro. No es un manual de ambientación, aunque da ideas, ni un libro para personajes conjuradores, aunque tiene su utilidad: es un bestiario, tipo de libro habitual en juegos de rol de fantasía, y debemos analizarlo como tal. Y, ¿qué ofrece como bestiario? Pues 160 páginas de bichos. Ochenta y pico monstruos de todo tipo: constructos, tanto golems como no-muertos, no-muertos normales, dríadas y bichos de la naturaleza, clásicos como la esfinge, gusanos de Dune (incluyendo uno tamaño 3XL), demonios más o menos clásicos (con explicaciones sobre su jerarquía), horrores cthulhuoideos, genios, demonios orientales, engendros raros (normalitos tirando a guapos según los estándares de aberraciones drogo-originadas deideras), borgs asimiladores y ciertos bichos únicos e intocables de utilidad dudosa pero que siempre han tenido su público (además, siempre hay quien llega a esos niveles de poder). Hasta tenemos bichos para toques humorísticos como la rana-globo (humorísticos para el máster, claro; lo mismo pasará en D&D cuando el postre, digo la gelatina, se meriende a los pjs o en Rolemaster con el conejo asesino).

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Tercer complemento web para Ánima

Con el día que es me pareció una broma, pero no: Edge ha sacado el tercer complemento web para Ánima que recoge erratas de los últimos libros (el Arcana, el Core, el Dominus y el Los que caminaron con nosotros) y añade modificaciones (como nuevos requisitos para las armas imposibles del Dominios del Ki) y aclaraciones a las reglas. 4 páginas (más portada y contraportada) que saben a poco después de aquel primer complemento web, pero que sirve, además de para lo obvio, hacernos ver que no nos tienen tan olvidados. La contraportada alude a un libro futuro, al parecer el sustituto del Art book publicitado en varios suplementos, del que no hay más datos… En Edge España. En Edge Francia aparece «En producción» y su tienda web permite ya hacer pre-pedidos (30€, 120 páginas, previsto para este invierno). Comparte estado con el nuevo juego de cartas de Ánima, el Guilty Gods, del que tampoco hay noticias en España. El invierno se presenta interesante.

Por otra parte, hace unos días Solkar subió al foro de Ánima la nueva versión de su hoja de personaje en Excel que contempla los cambios del Arcana y del Core Exxet (vulgo, Secretos de lo sobrenatural y La última revisión del básico). Ya vamos por la versión 7.1 de una herramienta que, como máster, se me ha hecho fundamental a la hora de enfrentarme a Ánima. Tanto para hacer PnJs como para revisar PJs, la automatización de los cálculos, la aplicación automática de esas reglas que siempre se me olvidan y que muestre bien bonito en rojo las irregularidades facilita el trabajo una barbaridad. Da para hacer un anuncio de esos de testimonio o de teletienda: antes de descubrir la hoja de Solkar, Ánima me parecía complicado. Pero con ella, dejé de sufrir; dejé de trabajar; dejé a mi mujer y a mis hijos… Si Black Zerg sacara una nueva versión de sus hojas Dämmerung Ultimate ya sería la leche.

Enlaces:

Complemento web nº 3.

Entrada en la tienda de Edge Francia de Anima Genesis.

Hilo del foro oficial de Ánima sobre la versión 7 de la hoja de Solkar.

El sendero de Warren Sánchez.

El león de espinas

La primavera llegó al condado de Tres Valles con una agria mezcla de alegría y tristeza. La muerte de Josef Sergiev, de sir Andrei y de los hombres que los acompañaban era una pesada losa. Pero la vida sigue y el nuevo ingeniero de minas, Morslav, tuvo que preparar la mina para su explotación primaveral. Edan Garrison organizó batidas para descartar que nuevas lagor pudieran amenazar a los mineros y sir Franz Mauser repartió su tiempo entre sus labores de castellano y expediciones a la zona de catas para comprobar que nada salía de la ciudad subterránea y para evitar que se acercaran por allí curiosos. La existencia de la ciudad se mantuvo en secreto, sólo al tanto de los expedicionarios que la descubrieron, del conde Piotr y de su campeón y primo, sir Alexandr. Precisamente éste había partido a Eron, la capital de Dalaborn. Los templarios de Tol Rauko tenían allí una gran sede donde servía el tío de Piotr y Alexandr, a quien los dos primos habían decidido pedir consejo y ayuda.

Pero la comidilla en Czyna era el nombramiento de caballero del hijo de sir Andrei, también llamado Andrei. Nombramiento necesario para que se hiciera cargo de las tierras del padre y que prometía torneo, fiesta y mucha comida. Coincidió con los preparativos la llegada de Alexei, una leyenda entre los cazadores de la zona, un enorme armario empotrado de larga cabellera blanca y voz recia. Alexei acudía como emisario de su señor, lord Leonid, vecino al norte de Tres Valles, para pedir al conde Piotr que les dejara el zahorí de minerales por unos días. El conde autorizó la expedición y el propio Morslav estuvo de acuerdo. Además, aprovecharían para invitar a lord Leonid al nombramiento del joven Andrei. Anna iría con el grupo para servir de doncella de la joven hija de Leonid en el viaje.

Edan Garrison, entre tanto, había encontrado muertos a varios carboneros en la ladera norte del valle del Czesk, cerca del camino que deberían seguir sus compañeros. Algo que parecía relacionado con su misterioso pasado. Se lo comunicó a Mauser y el conde Piotr, que decidieron reforzar la comitiva de escolta de Morslav y Anna. Así, Franz Mauser fue personalmente y se llevó a los mismos que le acompañaron a la ciudad subterránea.

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Sólo encontré maldición y muerte

La zona de catas de Josef, el (ex) ingeniero de minas, estaba en la cabecera misma del valle, bajo la imponente mole del Pico del Hada, una pared rocosa casi vertical que se levantaba más de cuatrocientos metros: una buena cabaña rodeada de varios pozos de distinto tamaño. Algunos sobre la zona cubierta por un antiguo derrumbe de la pared rocosa ocurrido siglos atrás, herida vieja que podía adivinarse cerca de la cumbre.

El camino hasta la cabaña discurría por sendas de cabras, entre nieve sucia, barro helado y un bosque que despertaba al deshielo y la promesa de la primavera. Demasiado abrupto para los caballos, que hubieron de dejar en la mina. Pero nadie se quedó atrás. Ni los guerreros del condado, ni la doncella ni el hermano de Josef, resuelto a averiguar qué estaba detrás de su muerte.

Sin embargo, nada encontraron en el campamento de montaña, más allá de sangre reseca en el establo adosado. Ni pistas sobre la suerte de los mineros que acompañaban a Josef ni rastro de sir Andrei y sus hombres. Y, descorazonados y cansados, no se dieron cuenta de la mirada perdida de Anna y de sus movimientos lentos.

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La Liadain

El Pater Imperator Uzbia creó unos astilleros que se convertirían en una de las principales fuentes de recursos de su Imperio durante los siglos XIII y XIV. Reunió a los mejores maestros constructores, tanto humanos como nephilim. Artesanos que habían construido galeras en Roma, en las ciudades griegas, para los cretenses y troyanos y que estarían detrás de los enormes juncos de alta mar de las flotas tesoro chinas del siglo XV, magos y cabalistas de primer nivel, y los mejores maestros carpinteros de Génova, Pisa, Venecia y Francia. Sus galeras y bajeles fueron comprados a peso en oro por los más ricos comerciantes, por los otros arcanos mayores e incluso por los templarios y sanjuanistas, sus enemigos jurados.

Las dos naves más hermosas y perfectas fueron ofrecidas al propio Uzbia, quien se quedó con la más grande y majestuosa como su galera personal y regaló la otra a Yaltaka como agradecimiento por haber acabado con la conjura de Ephram. Era una galera de finas líneas, estrecha y con la mejor hidrodinámica que 2500 años de saber naval pudieron conseguir. Era una nave pensada para la velocidad y la guerra, dotada de balistas y catapultas, costados reforzados y un peligroso espolón, pero también de una lujosa cámara para el cónsul y sus acompañantes.

A los remos llevaba sesenta incansables remeros sagrados de la Ciudad de las Algas que le garantizaba un ritmo constante y fuerte de boga. Un céfiro atado al palo les daba viento favorable en cualquier situación y el casco estaba cubierto con conjuros apaciguadores que calmaban las aguas por las que navegara. Dos cohortes de centinelas de bronce de los Jardines Dorados de Pharphar proporcionaban la fuerza de combate.

Al mando de la galera estaba un tritón hosco y de pocas palabras, un auténtico profundo de Lovecraft llamado Darq’ab que tenía en su haber varias campañas victoriosas contra los piratas de Cilicia y del Mediterráneo en tiempos de la República romana y de quien se decía que llevaba consigo un hijo de Caribdis que azuzaba contra sus enemigos. Le acompañaba y auxiliaba Maodighomhnaigh, un ángel de los Enamorados al servicio del Emperador, un druida que había cambiado el Hombre de Mimbre por ciertas tendencias que, seiscientos y pico años después, cristalizarían en el movimiento hippie; un tipo pintoresco que era el segundo mejor cabalista Europa Occidental.

Yaltaka bautizó su galera como Liadain, el nombre de su mujer en tiempos de Arturo, la heredera de Rydychan y cuando iba embarcado, izaba el pabellón de su antiguo condado. La Liadain se convirtió así en el transporte de los Guardianes del Grial en sus aventuras y viajes desde comienzos de la década de 1250, pero también en una pesadilla para el Temple, el Hospital y la orden teutónica: no había nave más veloz y en combate uno contra uno no había buque que pudiera derrotarla. Con base normalmente en Aigues-Mortes o en Marsella, su sola presencia trastocó los planes de navegación y transporte de las distintas sociedades secretas durante más de sesenta años.

¿Qué es un escenario “sandbox”?

Hoy he tenido una revelación. Siempre he tenido problemas para explicar qué es un escenario o una campaña sandbox, incluso antes de conocer el término en inglés, pero hoy he visto la luz. Es como la caja de arena del gato. Nosotros echamos la arena limpia, la extendemos, la alisamos y dejamos el cajón que parece un jardín zen, bello, simple y elegante. Luego llega el gato y remueve la arena, la amontona a un lado, deja visible el fondo del cajón por otro, la tira fuera y, además, hace sus necesidades. Y nos toca limpiar, reponer la arena y poner orden en semejante desastre. Una campaña sandbox es igual: le dedicamos todo el amor a la ambientación para que lleguen los jugadores y revuelvan, amontonen, escarben donde les da la gana y hagan sus necesidades (masacrar, saquear y todo eso).

La piedra negra

Pírixis aprendió de Quirós todo lo que pudo los años que estuvo con él y luego lo dejó con un simple «adiós», tal y como el anciano había querido. No sería la última vez que se vieran: su destino había quedado atado al de la Dama del Lago.

En cuanto se hubo separado de su maestro, olvidó sus dos principales consejos. Ni se fue de París ni cortó con su antigua vida. Lo primero que hizo fue presentarse en la sede del Emperador, causando un buen revuelo. Algunos sólo vieron una humana que se paseaba como si fura la dueña del edificio. Otros la rehuían, reconociendo lo que era. Algunos, como Ethiel y Menxar, se acercaban con una mezcla de repulsión y fascinación. Y Yaltaka se limitó a levantar la vista de su escritorio y exclamar un:

—¡Ya era hora de que volvieras!

Nunca sabremos si el silfo no entendió el cambio que había sufrido su amiga, no se dio cuenta o lo ignoró como si fuera algo sin importancia.

En todo caso, los Guardianes del Grial estaban juntos de nuevo y la historia podía continuar. Una historia que les ofrecía muchos caminos que seguir: el Grial seguía perdido y la pista desaparecía con el naufragio de Sigbert, la marca de Menxar y la historia de la Torre Negra y el tema de las vírgenes negras y las catedrales templarias que tanto preocupaba a Ethiel.

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La desaparición del ingeniero de minas

Había sido un invierno peculiar, muy duro. Un par de semanas de buen tiempo, aunque frío, en enero habían sido seguidas por otras tantas de terribles tormentas y ventiscas, una subida brusca de las temperaturas y lluvia abundante que traía los primeros aludes. Pero el invierno se acercaba a su fin, gracias al cielo, y los pasos, embarrados de día y helados de noche, eran practicables. De las tierras bajas venía la promesa de la primavera y el verano en la forma de Anton Gurevich, buhonero y mercader ambulante, hombre de edad indefinida y complexión oculta por capas y capas de ropa que, con sus caballos y mulas y algún ocasional criado, era desde hacía dos décadas el primer y el último mercader en subir hasta Czyna, un peculiar enviado de la señorita Primavera y maese Invierno. Como siempre, su llegada fue recibida en la ciudad como el fin del invierno, aunque aún quedara febrero que desgranar en el calendario: los chavales correteaban a su lado, alborozados; las mujeres le preguntaban por los últimos cotilleos y la nueva moda de la capital o recogían sus encargos de otoño y los hombres lo invitaban a tomar un trago de vodka en sus casas a cambio de historias y su opinión sobre el futuro del mercado del hierro.

En el castillo también se le recibió con los brazos abiertos, con preguntas, petición de que descansara en la taberna y recogiendo, ávidos, los encargos esperados, como esa sal de mercurio de los boticarios de la capital, traída especialmente para Edan Garrison. La primera parada, sin embargo, era obligada: el conde Piotr también esperaba al mercader por ser la primera fuente de noticias que llegaba al condado con lo sucedido ese invierno en el resto del mundo, así que en cuanto se hubo aseado y descansado un poco se le hizo entrar al salón privado en compañía de su hijo, del castellano sir Franz Mauser, de Anna, que les sirvió el refrigerio, y otros consejeros. Anton cumplió con creces lo esperado y dio parte de nacimientos, casamientos y adulterios varios en la capital y las grandes ciudades de la llanura, de los últimos problemas en la frontera oriental. También trajo noticias del propio condado: el invierno había traído bandidos a las tierras bajas del valle que habían obligado a sir Alexandr, primo y campeón del conde, a armar a sus hombres y darles caza. Pero lo más sorprendente era que el emperador Elías, que el Señor tenga en su Gloria y le conceda Sabiduría, había nombrado Sumo Arzobispo, cabeza de la Iglesia de Cristo, ¡a una mujer! Ni que decir tiene que semejante barbaridad había caído como una bomba y había sido el tema principal de conversación durante el invierno y curas y obispos de Dalaborn, junto con muchas buenas gentes, rezaban en privado para que el emperador recuperase la cordura.

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