Posts Tagged ‘Caos’

El empleado de la Era

En justicia, su nombre habría sido conocido por todos; habría dado charlas de formación y conferencias; habría sido alabado y felicitado por sus superiores y servidor de ejemplo para todos. Pero dejar en evidencia a los superiores es recompensado con el ostracismo y el olvido.

Nadie quería ese trabajo: era una de esas cosas que se hacen por tradición pero en la que nadie cree. Además, nunca salía bien. Sólo se hacía porque las viejas cabezas que dirigían aquella empresa creían en el romanticismo de la idea y en las viejas y enraizadas tradiciones.

Nadie quería comerse ese marrón, que fue de mano en mano, de superior a subordinado, hasta llegar al último mono. Si en aquella época hubiera habido becarios, sin duda, le habría tocado a uno.

Así pues, nuestro currito suspiró y se puso en marcha: se desesperó buscando información sobre la tarea que le aguardaba; preparó un plan de acción, lió el petate y se fue, sin mucha confianza en que le pagaran las dietas.

Y, contra todo pronóstico, tuvo éxito.

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Más respuestas que preguntas

Es difícil aceptar que el Dios que creías haber inventado te inventó a ti antes. Es difícil saber si los Guardianes del Grial y Menxar aceptaron las revelaciones de los manuscritos hallados en el Telar tal cual, esto es, que los nephilim eran ángeles condenados a un purgatorio terrenal por no haber elegido bando en su día, o lo consideraron leyendas y mitología que no debían creerse al pie de la letra. Sea como fuera, lo cierto es que, por primera vez desde que a Menxar le saliera la extraña marca, habían obtenido más respuestas que preguntas.

Había habido una antigua guerra. Como en tantas ocasiones, se hablaba de la milagrosa vuelta de los grandes caudillos en tiempos de dificultad. Esto último, por imposible que pareciera, tenía toda la pinta de ser verdad porque Menxar era uno de esos paladines reencarnados: Et el tercero será reconocido por cua sepan mirar. También identificaron sin problemas una de las armas. La espada cua corta el acero como si manteca fuera forjada por Gofannon era sin duda Excalibur, que Pírixis dejó bajo la protección de la Doncella de Hielo allá por la década de 540. El nombre cortado de ‘estos lo identificaron como Hefestos sin problemas. La naturaleza de la lanza era más dudosa: podía ser la que vieron en el Castillo del Gozo, podía ser la de Longinos, podía ser que ambas fueran la misma y podía no ser ninguna de las dos. Lo mismo pasaba con los otros dos paladines: muchas conjeturas, ninguna prueba. Pero, con todo, era mucho más de lo que tenían antes. Era algo sólido.

El siguiente paso llevaba a las Islas Británicas. No sólo por la nota del muerto: recuperar Excalibur, quizás hablar con Gofannon, buscar en la biblioteca de la Doncella de Hielo… La parte que menos gustaba a Pírixis era volver a tratar con los excéntricos Dé Danann. Delante de ellos se abría un camino extraño. Detrás, la pista del Grial alcanzaba temperaturas árticas. En medio, la muerte de unos compañeros apenas llorada.

Poco podía yo imaginar el camino que cogería esta historia.

 

Los Tejedores del Destino

Los Tejedores del Destino era una sociedad secreta de nephilim que, de la mano de Dios, se formó tras la Guerra contra Caos para vigilar las Cinco Puertas de su prisión. Son los únicos nephilim que saben que son ángeles exiliados. Se han movido siempre en la sombra, sin hacerse notar, estableciendo puestos de vigilancia, camuflados como templos o monasterios, cerca de las Puertas y evitando el contacto con el resto de los nephilim y, por supuesto, con los humanos. Aun así, y dado que los días pasan lentamente cuando lo único por hacer es vigilar una puerta cerrada, pronto comenzaron a acumular conocimientos, llegando a juntar en el Telar posiblemente la mayor biblioteca ocultista. En solitario o por parejas, algunos tejedores recorrían el mundo buscando artefactos y conocimiento sobre Caos y trayendo, además, libros de los más afamados ocultistas y magos.

Según las épocas los tejedores se hicieron adorar por los humanos como dioses, o como sacerdotes o monjes en sus templos milagrosos y oráculos, teniendo siempre comunidades humanas, más o menos aisladas, cerca de sus centros. Además, alcanzaron gran maestría en el arte del tejido: vestidos, tapices, etc. Hechos según técnicas que sólo ellos conoces, ayudados por conjuros especiales. Con estos tejidos compraban lo que necesitaban a los humanos, llegando algunos vestidos o tapices a los palacios de grandes reyes de la antigüedad.

Sin embargo, ocurrió que uno de los diez heraldos de Caos no fue aprisionado al final de la Guerra, sino que en el caos de la lucha consiguió escapar. Tardó siglos en recuperarse de las graves heridas sufridas, encontrándose solo y sin saber la suerte corrida por Caos. Poco a poco consiguió averiguar la historia y buscó a los tejedores como único camino para encontrar las Cinco Puertas. Tras siglos de búsqueda, hace unos trescientos años encontró el Telar, reunió a una fuerza de efectos-Dragón y atacó por sorpresa, eliminando a todos los tejedores. Sin embargo, éstos consiguieron resistir lo suficiente, dando tiempo a los bibliotecarios a destruir la Gran Biblioteca. Así, el heraldo de Caos no pudo averiguar dónde están las otras puertas ni cómo reconocer a los paladines, ni siquiera que éstos aparecerán de nuevo con la vuelta de Caos. Enfadado, lanzó sobre el sitio una gran maldición: ningún tejedor que volviese al Telar saldría de él vivo. Así, los tejedores que vigilaban las Puertas y que, al no tener noticias del Telar, volvieron al hogar, quedaron aprisionados en cristales mágicos, murieron y la Orden de los Tejedores se extinguió.

 

Do los mu grands gerreros

Do los mu grands gerreros, do las suas armas, do la sua volta et la volta do Caos

Un anjel, un demon et un anjel cua non est anjel fueron elejidos para luçar contra Caos et los más grands ferreros do la Atlántida ficieron tres armas para ellos: Gofannon fizo una mu poderosa espada cua corta el acero como si manteca fuera cua fue enpunyada po(…)festos fizo una grand lanza do grand poder et un solo golpe do es(…)la suas feridas nunca curaban, et ésta fue la sua arma del d(…)zo un mu fermoso escudo cua paraba tut danyo et tut ferida cont(…) et fízola suya el anjel cua non est anjel. Et con estas tres armas los tres gerreros levantaron una mu grand hoste de anjels, demons, anjel cua non son anjels et dioses et luçaron contra Caos et le vençeron.

Después las tres grands armas perdiéronse en la Historia. Et la espada fue do Nuada et do Avallach. Et fue espada do reies, espada do justiça et do paz.

Et la lanza fue do Lugh et do CuChulainn, pero luego fue demona et con mucha maldad et trajo grand pena al mundo.

Et el escudo perdíose por senpre, hasta que llege cua deba enpunyarlo. Et este mu grand gerrero deberá buscar a cua lo forjara et preguntarle dó mora el escudo et ansí sabrá dó buscarlo.

Cuando Caos sea livre, los mu grands gerreros cua fueron serán do novo. Et uno será un rei que fue rei antes. Et otro será fili do hombre, morto et resucitado. Et el tercero será reconocido por cua sepan mirar.

Pero nos non sabemos cua est luz, cua oscuridad et cua gris. Non sabemos cua est gerrero do Dios, cua do Lucifer et cua do anjels cua non son anjels. Porque non tiene por força que ser anjel el gerrero do Dios, ni demon el do Lucifer, ni anjel cua non est anjel el gerrero gris.

Moraleja: cuidado con el mechero si queréis quemar un poco de un folio para ocultar una palabra. Puede que se pierda más de lo esperado inicialmente. Las frases cortadas por el “bujero” decían: Gofannon fizo una mu poderosa espada cua corta el acero como si manteca fuera cua fue enpunyada por el anjel; Hefestos fizo una grand lanza do grand poder et un solo golpe do esta lanza era mortal o la suas feridas nunca curaban, et ésta fue la sua arma del demon; et [esto me lo callo] fizo un mu fermoso escudo cua paraba tut danyo et tut ferida contra su duenyo, et fízola suya el anjel cua non est anjel.

No he vuelto a preparar material así desde esta aventura. La verdad es que lo echo de menos, pero no he tenido desde entonces una campaña donde me lo pida el cuerpo

 

Do como el mundo fue creado

Do como el mundo fue creado et como Caos quiso destruirlo

Et Iahve, femeroso do una noba bolta do Caos terminara con tut, fizo la sua corte. Pero la su mano dereiça qeiço ser Él et con él une terço do anjels levantóse contra Iahve et enfrentóse en mu cruel luça contra Miguel et otro terço do anjels, hasta que fueron bencidos et ecsilados al Inferno. Pero Iahve, ca grand enfado, tornóse contra el terço do angels cua no fabíanle alludado en la mu cruel luça contra Lucifer, cua tanpoco alludaron a Lucifer, et los echó dol Çelo et los desteró a la Tierra, do biben sin recordar el suo tenpo como anjels et hasta non ser Iluminados non podrán volver con Iahve.

Et suscedió que unos destos anjels cua fueron Iluminados non quiseron volver con Dios et deçideron quedarse en la Tierra et fueron dioses et otros seres de mu grand poder, adorados por los hombres et queridos por los angels cua non son anjels.

Pero ocurrió cua Caos fue livre do novo, et la Creación era amenaçada, et Iahve era débil por la mu cruel luça et non podía luçar contra Caos. Entonces los anjels, los demons et los anjels cua non son anjels elijeron cada uno un mu grand gerrero cua llevara a los sullos a la luça. Et los más grands armeros entre los dioses fiçeron tres mu poderosas armas para estos grands gerreros. Et tuts unidos, anjels, demons et anjels cua non son anjels, luçaron contra Caos et sus hostes et le derrotaron et aprisionaron. Acavada la grand luça, Caos et sus hostes fueron ecsilados a una mu grand priçón et esta mu grand priçón est cerrada por las Cinco Puertas do Inferno, por el mundo repartidas. Et nos, los guardianes, cua soms anjels cua non son anjels, vijilamos que Caos non sea otra vez livre.

 

El Telar: el templo y la biblioteca

El edificio que se levantaba tras el convento, pegado a él y comunicado por dos pequeñas puertas que daban al claustro, aparentaba ser un lugar de culto. Un cruce entre templo romano e iglesia cristiana, de planta rectangular y con varias capillas y salas laterales. La sensación de terreno sagrado del lugar era casi palpable y los efectos-dragón salvajes lo evitaban.

Los Guardianes del Grial no estaban de visita turística, así que no se fijaron en los bancos del Coro de los Hermanos ni en los del Coro de los Padres, ni en el pequeño almacén semioculto que había junto a la entrada y tampoco le prestaron mucha atención al enorme telar que presidía el templo. Sí se fijaron en las cuatro estatuas que, a modo de columnas, flanqueaban la puerta principal: un bello ser andrógino de cara angelical armado con una espada; una hermosa joven de largos cabellos que embraza un escudo; un hercúleo hombre barbado de cara maligna que empuña una lanza; y un viejo de larga barba con una gran llave en la mano. Los tres primeros tenían cada uno una capilla dedicada en el interior, mientras que el viejo quedaba a la izquierda del telar, delante de una gran losa negra.

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El Telar: el convento

La abadía del Telar se levantaba al final de una pequeña meseta que parecía haber sido cultivada en la antigüedad, pero en la que sólo había ahora hierba baja y cardos: una auténtica fortaleza pentagonal de piedra negra. De cerca, sus imponentes muros se veían agrietados, con plantas abriéndose paso aquí y allá. Un par de las garitas que coronaban cada vértice, sobre lo que debieron ser hermosos escudos representando los ka-elementos, se habían venido abajo y los goznes de los portones de la puerta principal, al sur, hacía tiempo que se habían declarado vencidos.

El interior estaba lleno de escombros, restos de cobertizos y otras construcciones menores. Entre ellos tropezaron con diverso número de esqueletos, en mejor o peor estado, con restos de ropas y armas… Pero lo verdaderamente preocupante eran los bloques cristalinos de cerca de dos metros de altura que salpicaban el patio como si fueran setas en temporada. Sus ocupantes, incorruptos, mostraban diversas metamorfosis más o menos avanzadas, pero en visión-ka no pudieron encontrar rastros de los nephilim que los habitaron. Tampoco quedaba nada de ka-sol en esos cuerpos, a los ojos de Pírixis.

Quedaban en pie tres edificios. El más cercano a ellos tenía un piso y era de planta cuadrada, sin ventanas. Detrás de él se veían los tejados de otra edificación mientras que el tercero, a cierta distancia, parecía ignorado por el tiempo: una imponente mole negra de tres plantas.

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El Telar: el viaje

Lo que contó Vndyrwynd

Poco antes, o después, o incluso durante la caída de la Atlántida, Caos, el principio destructor, quedó libre, amenazando todo el Universo. Pero tres Paladines elegidos, portando tres Armas forjadas ex-profeso por los mejores herreros y armeros de la Atlántida, le salieron al paso al frente de un gran ejército unido formado por los Elegidos, los Desposeídos y los Malditos, y Caos fue derrotado y encarcelado. Su cárcel está cerrada por cinco puertas, las conocidas como Puertas del Infierno.

Tras la guerra se formó una sociedad secreta nephilim que quedó encargada de velar las Cinco Puertas. Fueron llamados los Tejedores del Destino, se han movido siempre en las sombras y jamás se ha conocido a ninguno. Para no levantar sospechas entre los habitantes cercanos a las Puertas vivían como eremitas o monjes en edificaciones cercanas a la Puerta pero apartadas y aisladas. Estos… “conventos” dependían de una sede central, en donde se encontraba el Telar, sea lo que sea eso. Sería como una abadía, apartada del mundo, donde los Tejedores serían adiestrados y vigilarían que ninguna de las Puertas fuera abierta.

¿Dónde está ese Telar? Nadie lo sabe. Nadie cree en su existencia, para empezar. Pero con los documentos que he podido reunir con los siglos y la información que me proporcionasteis, he logrado recomponer un vago camino que parte de la Puerta de la Torre Negra, que creo es la que encontrasteis, hasta una Montaña de la Garra del Dragón.

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Caos, poniendo un poco de orden

Resulta difícil, más de diez años después, narrar una campaña, y más si es una tan compleja como fue Guardianes del Grial. Las notas escasean o, mejor dicho, abundan, pero confusas, a veces ilegible lápiz casi invisible sobre papel amarillento, crípticas, desordenadas. Tengo notas de los jugadores y notas del máster y a veces no hay forma de reconstruir qué sabían los jugadores y qué era únicamente información del director de juego. La trama de Caos, que nació sobre la marcha como trama secundaria para un personaje para terminar absorbiendo toda la historia, es la parte más difícil. Mientras que las tramas básicas de la Prieuré, el Temple y el Emperador estaban fijadas tres años antes de arrancar esta segunda temporada y para la tercera esperaba su entrada La telaraña de las Parcas, la campaña que trae Selenim, Caos mutaba día a día, uniéndose a la segunda trama de la Prieuré y un extraño crossover con otro juego de rol francés de la época: una serpiente cambiante y a menudo contradictoria que me daba muchos dolores de cabeza.

Por eso, antes de arrancar con El Telar, el comienzo de una serie de aventuras dedicadas en exclusiva a la trama de Caos hasta su final (en esta época) abrupto y totalmente inesperado, quiero repasar la situación, aprovechando que tengo las hojas de personaje de Pírixis y Menxar sobre la cama (no es que la cama sea muy grande: sólo me hacen falta 6 de las hojas). Y todo empezó el día que los Guardianes del Grial, Menxar y el fénix, llegaron a Sunnydale y su Puerta del Infierno (sí, toda la trama de Caos surgió en parte de Buffy).

Allí encontrarían una torre de piedra negra, una extraña criatura y una puerta semiabierta a algún mundo extraño. Allí le apareció a Menxar una marca, en un principio visible en visión-ka, pero luego reducida a un tatuaje en su esencia, parecido a un conjuro memorizado, y uno equivalente en la espalda de su simulacro. La extraña criatura, de nombre Nimaminanión (Nima, para los amigos), retrocedió asustada ante la marca, cruzando la puerta por la que había salido.

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Viaje a Bizancio

La entrada que los Guardianes del Grial hicieron en Bizancio fue muy diferente a su primera visita. La entrada de la Liadain en el puerto, altiva y mostrando el pabellón, inquietó a templarios, hospitalarios, teutónicos, genoveses, venecianos y a cualquier otro con intereses marítimos. También preocupó a los nephilim de la ciudad, temerosos de que tanta ostentación provocara movimientos indeseados en las sociedades secretas.

Fue un espaldarazo para Nalen, la gárgola, que había luchado esos años por mantener vivo el Imperio de Kirkjabyr. Ya no se trataba de dinero y suministros que le llegaban a través de rutas secretas, sino de la visita de un cónsul de otro Imperio. La sede bizantina del Emperador había crecido y había dejado el Sapo verde pudiendo, más o menos, garantizar por sí misma su seguridad.

Sin embargo, la visita de Yaltaka a Bizancio no tenía nada que ver con el Emperador o Nalen. De hecho, el flamante cónsul de las Galias declinó la invitación del de Bizancio y prefirió alojarse en el refugio de los Enamorados con sus compañeros.

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