Noche solemne y divertida

Lo de solemne va por Brahms, cuya obra siempre me ha parecido muy seria. En el quinto concierto de la temporada de Abono A, la Orquesta de Extremadura interpretó el Concierto para violín y orquesta en Re mayor del compositor alemán. También es solemne la suite Redes, del compositor mexicano Silvestre Revueltas. Redes, suite hecha a partir de la música de la película homónima, fue la pieza más difícil de la noche: inconfundible su origen como música de cine de los años treinta, con cambios rápidos de ritmo, trompetas inconfundibles, cierto toque western y una parte inquietante e incómoda.

El contrapunto divertido de la noche empezó con Mozart, con la Obertura de La Flauta Mágica, que abrió el concierto, y fue cerrado con Huapango, del también mexicano Moncayo. Obra muy alegre y rítmica y que, pese a su duración, usa la orquesta como pocas, fue disfrutada por igual por público y orquesta y agradecida con una fuerte ovación.

Como solista y director teníamos a dos viejo conocidos: al violinista Benjamin Schmid ya lo había disfrutado en el último concierto de la temporada 2007/2008, con el Concierto para violín de Korngold y al director mexicano Carlos Miguel Prieto poco antes, con la Heroica de Beethoven. Ambos disfrutaron y se divirtieron y nos hicieron disfrutar. Espero que vuelvan pronto al Manuel Rojas.

Y poco más puedo decir, porque ando bien espeso y vais a tener que disculparme la entrada tan sosa. Faltó el tísico huracanado de la fila de detrás, sonaron dos móviles, y creo que vi sonreír a todos los músicos durante Huapango. Nuestra compañera de fila aplaudió y bien tras Brahms y Moncayo, pero no con la suite de Revueltas. Creo que la música moderna se le resiste más que a mí. Sin embargo, es muy exigente y pocas veces la he visto aplaudir tanto.

Como último apunte gracioso, esta temporada no se entrega ramo ni al solista ni al director y Prieto tuvo algún problemilla con una maceta que tenía las flores bien agarradas.

Combate en Nephilim

Sigo bloqueado con el relato de la campaña de Guardianes del Grial, así que, para hacer bulto mientras se me pasa el bloqueo, vamos (o sea, yo y yo, la marina rastafari) a comentar el funcionamiento de los turnos en Nephilim, aplicado al combate cuerpo a cuerpo (principalmente), así como unas reglas caseras que terminé usando no sólo en ese juego, sino en Runequest y en cualquier otro que me lo permitiera.

En Nephilim el turno se dividía en Acciones. Un humano puede tener hasta cuatro Acciones por turno. Una Acción podría definirse como un slot, una casilla que el personaje puede ocupar haciendo algo simple, sencillo y breve. Golpear, parar, esquivar… eran acciones. Cargar una pistola llevaba varias acciones (soltar cargador, introducir cargador, montar). Tanto en la edición española (que se corresponde con la primera edición francesa) como en la americana, el concepto de Acción es el mismo, pero la secuencia del turno es distinta en una y otra versión:

Chaosium

En la versión americana, el turno empieza por la primera Acción y por orden decreciente de destrezas. Así, si dos oponentes, Antonino y Bonifacio, de 4 y 3 acciones respectivamente, se enfrentaran, primero actuaría el de 4 acciones (que tendrá más destreza, salvo que haya conjuros por medio) con su primera Acción. Luego iría el de 3 con su primera Acción. Pasaríamos a la segunda Acción, luego a la tercera y, por último, el personaje con cuatro Acciones haría su Acción de pico, la cuarta. Algo así:

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Cross game

Cross game es una serie romántica, un poco tontorrona, que cuenta la historia de dos muchachos enamorados que no lo aceptan (digo yo que de aquí al final se darán cuenta), perseguidos por la sombra alargada de quien no está. De trasfondo, el béisbol, ya que tanto él como ella son unos pitchers de primer nivel… de cadetes/juveniles, claro. La serie, de 51 capítulos y aún sin terminar, está basada en el manga del mismo nombre del veterano Mitsuru Adachi (Bateadores, el anime me suena que lo pusieron en alguna cadena años ha).


Aoba

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Metamorfos: el Gato

El Gato es un Onirim lunático.

Informe de la Obediencia del Sagrado Corazón del Templo de Oriente:

«La persona clasificada bajo el número t245 es una persona de carácter difícilmente discernible. Se le ha creído manipulable hasta que descubrió y volvió contra nosotros nuestras manipulaciones. Ningún secreto le parece inaccesible. Ha sido capturado por la utilización de informes falsos, que han pasado desapercibidos a nuestros puestos de avanzada, lo que ha costado la vida a varios de nuestros escuderos. Esta persona es peligrosa y va a ser denunciada al nivel jerárquico superior para su estudio.»

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Comparando la primera y segunda edición de Nephilim

Estos días he estado ojeando (porque mi francés no da para más) la segunda edición de Nephilim, que está mucho más completa y elaborada que la primera, la que se publicó en España de la mano de la desaparecida Joc Internacional. Los cambios más evidentes, que se aprecian con sólo mirar la hoja de personaje, incluyen un nuevo sistema de daño con niveles de salud que me recuerdan a Mundo de Tinieblas y un nuevo sistema de raíces de habilidades, con una base igual a la suma de dos características o a cero (por ejemplo, la raíz Confrontación tiene una base igual a Fuerza+Destreza), y la desaparición de las acciones por turno.

Ya viendo el libro nos encontramos con nuevos metamorfos (sin los hermosos dibujos de la primera edición) y un nuevo sistema de despertares pasados, mucho más guiado, más restrictivo y con más tiradas, seguramente para facilitar las cosas a los jugadores novatos (tengo comprobado que, cuanto más novato es un jugador, más necesita miles de reglas complejas que le guíen). Más o menos, el sistema, si lo he entendido bien, es así:

Se tiran 2d6 para obtener el Vécu, lo vivido. Con eso pillamos la experiencia de la encarnación. Gastamos dos puntos y cogemos un simulacro de la lista, lo que nos da una serie de bonos a varias habilidades, según una lista (+10 aquí, +20 allá). Puedo gastar un punto adicional de Vécu para comprar más veces un bono determinado (el simulacro me da +10 a esgrima, y con un punto adicional pasaría a +20), y también puedo gastar puntos para comprar bonos de una lista de habilidades opcionales. Puedo pillar un segundo simulacro por cuatro puntos y repetir el proceso, y un tercero por 6. Además (lo único que me gusta), obtengo una raíz de cultura de la encarnación igual al Vécu x 3. Luego toca calcular la parte mística, con la Sapience, que se calcula también con 2d6 y con la que elegiremos una serie de búsquedas a un coste determinado que nos irán dando una serie de bonos (+10 en magia, +20 en conocimiento de los templarios, un conjuro, y así) según vayamos avanzando por ellas, superando una serie de tiradas de dificultad.

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Asatte no Houkou

Del 2006 es esta veraniega historia de una niña que quería ser adulta, de una adulta que quería ser niña, y de una piedra de los deseos metomentodo que la lía pero bien. La amargada Shouko Nogami (Shizuka Itou, Tanya), que se encuentra con su antiguo amor, su hermana pequeña y su inesperada nueva niñez; y Karada Iokawa (Ajumi Fujimura, Midori, la hermana de Haru), la pequeña hermana que, de repente, ya no es tan pequeña, se ven obligadas a adaptarse a la nueva situación que pone su mundo al revés. Pillados en medio, el ex-amante y hermano, Hiro (Satoshi Hino, el soso Kouichi), los hermanos Amino y la extraña Kotomi (la habitual por aquí Ami Koshimizu, Horo) terminan de dar forma a este bonito melodrama.


Shouko (la morena) y Karada, con su nueva edad

La serie tiene un prometedor arranque, aunque empieza a perder gas pronto. Sin embargo, es corta, sólo 12 capítulos, por lo que el defecto de la historia queda más o menos cubierto. El director, Katsushi Sakurabi (Shingetsutan Tsukihime), conoce su oficio y nos brinda unos capítulos bien estructurados y con buen ritmo. La calidad técnica es buena en todo momento, como es habitual en las producciones de J.C. Staff: dibujo, animación, actores de doblaje… Es un producto bien hecho.

Y no hay mucho más que decir. Una serie bonita, agradable de ver y de volver a ver, con su parte de comedia, su parte de drama (no excesivo, eso sí) y unos personajes que van de lo simpático a lo entrañable.

Cuentos viejos: cuidado con el escalón

Ocurrió en Piratas. Por supuesto, con Diego de protagonista. Una medio adaptación de Alien que dirigí dos veces (y espero hacerlo alguna vez una tercera) y que ha dado para muchas risas. Empezaba la aventura con los personajes reclutados para una búsqueda del tesoro en mitad de la selva… de la selva… Bueno, de alguna selva, con pirámide incluida.

Resultó que la pirámide, además de escalones (y muchos) de subida, también los tenía de bajada, y el primero que iba bajando era Diego, tanteando con un largo palo que se había agenciado antes de subir. Detrás de él, a dos pasos, iban sus compañeros. En esto, el escalón que tantea cede un poco. Diego se queda inmóvil. Una gota de sudor frío recorre su frente.

—Chicos, cuidado con el escalón —Susurra con voz queda.

—¿Qué escalón? —Gritan sus compañeros, que, de repente, han retrocedido hasta lo alto de la pirámide.

—¡Este escalón! —Exclama Diego, enfurecido por tan mal compañerismo, mientras su jugador da unos fuertes golpes en la mesa, con el puño.

Momento de pausa. Todos le miramos. Miradas de incredulidad. El jugador mira su puño. Mira la mesa.

—Uuuuups.

Aoi Hana

Basada en el manga del mismo nombre, de la mano del siempre eficaz Kenichi Kasai (Honey & Clover, Nodame Cantabile, KimiKiss) y producida por J.C. Staff nos ha llegado esta corta serie (11 episodios) de los desamores de la callada y tímida Fumi Manjoume (Ai Takabe, en un eficaz debut), de sus problemas de adaptación a una nueva ciudad y un nuevo instituto, su relación con la popular Yasuko Sugimoto (Chiemi Ishimatsu), su reencuentro con una amiga de la niñez, Akira Okudaira (una cargante Yuko Gibu, que se ajusta muy bien al personaje), las amigas de una y otra en sus respectivos institutos, entre la que destaca la rubia de aspecto frágil Kyouko Ikumi (la veterana Yui Horie, vista por aquí como Midori), también enamorada de Yasuko.

Fumi y la aún mas alta Yasuko Sugimoto
Fumi (derecha) y Sugimoto-senpai

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Preparando combates

Cada maestrillo tiene su librillo, se dice, y en mi libro de «Cómo dirigir una partida» figuran dos puntos a cumplir:

1) Cada partida debe tener un combate al menos.

2) Un combate no debe durar más de 5 asaltos.

3) Un combate debe estar preparado.

El uso del punto 1 en juegos no orientados a combate, como son casi todos a los que he dirigido (empezando por Nephilim), busca siempre romper el ritmo, meter una sensación de urgencia y peligro y, también, es una efectiva forma de relanzar una partida que se muere. El punto 2 quiere evitar que el combate se convierta en la razón de la partida pero, sobre todo, que se pierda el sentido de peligro y urgencia y se convierta en un simple tirar de dados. Un combate puede ser un duelo con el tipo que te impide que persigas al malo y, por mucho que se empeñen en las series, NO puede durar veinte episodios. O los guardias que nos han descubierto y a los que hay que despachar antes de que venga el resto. También está pensado contando con que no todo el grupo de personajes jugadores va a saber luchar, algo muy posible en nephilim, Kult, Cthulhu, Mundo de tinieblas… Un combate demasiado largo dejaría a parte del grupo sin jugar o pondría en un riesgo innecesario a sus personajes.

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Bizancio – Personajes

Una pequeña entrada para hacer un breve repaso de algunos personajes que han aparecido en Bizancio. La verdad es que no es necesario para la historia, pero así gano tiempo para las siguientes entradas.

Vndyrwynd

Elfo, faërim. Archivero mayor del arcano mayor de la Sacerdotisa (II).

Características destacadas: Ka 76. Metamorfo muy avanzado, de unos 80-90 puntos.

Descripción: viejo alto y desgarbado, de rasgos afilados y piel apergaminada, con largos cabellos y barba blancos que ayudan a camuflar sus rasgos y orejas. Viste una extravagante y hortera túnica azul bordada con miríadas de símbolos esotéricos en oro. Por fortuna, no lleva sombrero. En visión-ka es majestuoso y protector, como un gran y viejo roble.

Comportamiento: es un viejo bonachón y tranquilo, de hablar calmado pero con un deje severo, como de robledal agitado por la brisa de verano. Es el perfecto abuelo, incluso de los desconocidos, pero su verdadera pasión son los enigmas, sobre todo si conllevan buscar entre montones de libros.

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