Mouryou no Hako

Mouryou no Hako es la segunda de las novelas de la serie Kyougokudou del novelista japonés Natsuhiko Kyogoku y la primera, y hasta ahora única, en verse adaptada al anime. Son novelas de misterio con toques sobrenaturales y algo de terror. La serie que nos ocupa es precisamente esa adaptación, del mismo título, realizada en 2008 por el estudio Madhouse (Allison & Lillia). De 13 episodios (con un especial que salió con la edición en DVD, donde repasa un par de sucesos de la historia vistos desde otro ángulo), contaba con un diseño de personajes muy vistosos, de la mano de las CLAMP. En general, toda la serie es muy vistosa, con personajes y fondos muy cuidados. El director, Ryosuke Nakamura, hace un gran trabajo, con episodios de muchísimo hablar bien desarrollados y un buen manejo de los tiempos. El resultado es una serie interesante, extraña y de ver curioso.


Chuzenji, el Sherlock de la función

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El Emperador, 1246-1251

Informe quinquenal 1246-1251 de las actividades del Consulado de las Galias, Arcano Mayor del Emperador.

El trabajo de reconstruir lo roto ha sido laborioso, pero fructífero. Hemos eliminado ya casi toda la sombra de Ephram en las sedes galas del Emperador, sustituyendo a los elementos afines al ex-pretor por gente fiel a Uzbia y a Yaltaka. Por otra parte, aunque el propio Ephram sigue en paradero desconocido, aquellos que huyeron con él han vuelto y se han sometido, siéndoles impuestas distintas penas y penitencias, de acuerdo con sus faltas. El hecho es que, a partir de sus declaraciones, queda probado que Ephram pactó con una tal Nerrad de la Emperatriz la eliminación de Uzbia, lo cual abre la posibilidad a pedir la intervención de la Justicia. En todo caso, desde la Emperatriz niegan saber nada del asunto y afirman que no saben nada de Nerrad desde época de Arturo.

Uzbia, entre tanto, apenas ha parado. Apenas reafirmado su poder en España, partió para Persia, para entrevistarse con el Pater Imperator Kamlesh, en un intento de conseguir que vuelva a prestar atención a los asuntos del Arcano. Parece que hubo algunos problemas durante el viaje, en Tierra Santa, pero no puede probarse que sea asunto de Tatharondi.

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Temporada 2010-2011: cabreo general en el Manuel Rojas

Terminada la temporada 2009-2010 de la Orquesta de Extremadura, tocaría ir hablando ya de la temporada que viene. Musicalmente, poco puedo decir todavía, ya que ni en el folleto de renovación del abono, ni en los carteles que había en el Manuel Rojas el sábado ni en la propia web de la orquesta se indican las obras que componen la temporada. Tenemos directores y solistas, algunos ya conocidos por aquí (por ejemplo, Da Costa, Polo y Manson), mucho violín y piano (tres conciertos de cada), un concierto de guitarra… A los habituales abonos A (Bádajoz y Cáceres) y B (Mérida y Plasencia) se suman ahora dos ciclos de música de cámara.

Pero lo que se hablaba en el patio de butacas el sábado del último concierto no era del programa del curso siguiente. Tampoco del concierto de la noche, lo que era más grave. El patio de butacas estaba revuelto y cabreado por noticias y rumores. Y, por lo menos por el ala izquierda, el cabreo ganaba de largo al revuelo. El ambiente me recordaba a un post-examen de Cálculo en aeronáuticos técnicos. La sensación de haber puesto cama y vaselina, sin tener muy claro qué has hecho para merecer tal paliza ni de dónde vinieron los golpes, pero sabiendo que te acaban de joder a base de bien el año que viene.

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La última noche

Y se acabó. La última noche, el último concierto del abono A de Cáceres y Badajoz, temporada 2009-2010. Un gran concierto para cerrar una buena temporada, donde se ha apreciado (bueno, yo he apreciado, que para eso soy quien escribe esto) una mejora de la orquesta con respecto a la temporada pasada, mostrando un nivel más uniforme a lo largo de los conciertos.

El del sábado se inició con el Concierto para violín y orquesta del compositor ruso Alexandr Glazunov (finales del XIX y primer tercio del XX), menos conocido que otros compatriotas suyos y que… esto… Vale, dejemos las frases grandilocuentes. No lo conocía, no lo había oído en la vida (tampoco el concierto, claro) y desde el sábado tengo muchas ganas de escuchar más de él. El concierto, interpretado sin pausas entre los movimientos, tiene en su primera parte un protagonismo absoluto del violín, con una melodía muy hermosa, acompañado por la orquesta lo justo para realzarlo. Una larga y complicada cadenza da paso a un vivo allegro donde la orquesta gana más protagonismo. Teníamos a Viviane Hagner como solista, con un vestido rojo que no le favorecía nada, con una técnica impresionante pero algo fría, que nos brindó un concierto muy bonito pero no emocionante.

Para la segunda parte, Shostakovich. ¿He dicho ya que a Jesús Amigo se le da bien el soviético? Con una orquesta enorme (y esta vez sin diferencias entre la alineación indicada en el programa y los presentes, hasta donde pude notar) y Amigo, muy seguro él, sin partitura, arrancó el largo primer movimiento de la Décima sinfonía, más de 20 minutos de mal rollo magistral, que me evocaban a monstruosas orgías de hormigón armado y (no sé muy bien por qué) al puesto de libros de la editorial Mir que ponían de cuando en cuando en el hall de Aeronáuticos. Veintitantos minutos tremendos que me hicieron revolverme en la butaca, incómodo y con los pelos de punta, una pesadilla genial que la orquesta bordó, tremenda. Una pausa para recuperar el aliento y el corto y potente Allegro nos clavó en las butacas con un ¡Uahhhh!. En el juguetón y extraño tercer movimiento las maderas recobraron protagonismo y todo empezaba a sonar como un cuento de Las mil y una noches mezclado con una pesadilla soviética de cemento y orden, marcado por la presencia de la trompa (la primera vez que entra la trompa en escena, creo que fue Gustavo Castro, me quedé sin aliento; ¡qué sonido más hermoso!). Una extraña sinfonía que es a la vez blanco y negro, seria y juguetona, dulce y amarga y donde Amigo fue extrañamente delicado (su punto más débil) y mostró su fuerza habitual. Decididamente, se le da bien Shostakovich. Una obra muy bien escogida para terminar la temporada, donde la orquesta pudo lucirse tanto en su conjunto como en solitario (especialmente las maderas).

Lástima que lo más comentado entre los asistentes, tanto en el descanso como después del concierto, no fuera el concierto en sí, sino la guarrada del cambio de día para los conciertos de la temporada que viene. Pero eso lo comentaré en otra entrada.

Divertimento

Miércoles y yo con estos pelos, digo, sin entrada. Juro que tengo una de Nephilim por ahí, a medio hacer, que terminaré algún día. Pero tengo algunas cosas que contar, así que aprovecharé la falta de las entradas habituales para hacer un breve noticiario:

1) Rol

El Opinómetro ha hecho público el resultado de CosmoRol, la encuesta on-line que comenzara hace un mes. Los resultados que ha publicado Avatar son bastante elementales, pero curiosos y sería deseable que dentro de poco viéramos referencias cruzadas. Al final, casi un millar de encuestas, que es un número bastante respetable y útil.

Por otra parte, y de cara al verano, sigo buscando pardillos, digo, jugadores, en la firme creencia de que en Extremadura debe haberlos. Por si algún despistado busca en Google, lo pondré clarito para que me indexe: busco jugadores de rol en Badajoz, Don Benito, Villanueva y alrededores. Prometo no matar mucho.

2) Música

El sábado 3 de julio actúan en Miajadas (Cáceres), dentro del Festival de las Artes, Kepa Junkera y la Amsterdam Klezmer Band. Es una pena que coincida también con el III Festival Folk de Navalmoral de la Mata, donde actúa el grupo irlandés Sceál ese mismo sábado.

Por último, dentro de la sección de artículos de artículos sobre obras de música clásica Historia de un ignorante… ma non troppo de Macluskey en El Tamiz he encontrado una pequeña entrada sobre la obra Divertimento sobre un concierto de Bach, de Ǻsè Rêjĕh que no puedo resistirme a compartir con vosotros (aunque la grabación tiene ya un tiempo y seguro más de uno ya la conocerá).

Ergo Proxy

Ergo Proxy nos sorprendió en 2006 con una estética impresionante y la promesa de ser una gran serie cyberpunk. En su día no la pudimos ver en España porque fue licenciada pronto y los fansubs, siguiendo su política habitual, dejaron de trabajar en ella. Fue editada por Selecta Visión y hace poco pude, por fin, verla tranquilamente en casa. Pese a los 4 años pasados, es una serie que sigue dejando con la boca abierta por su animación y el diseño de personajes y escenarios. Desgraciadamente, sólo por eso.


Re-l Mayer, gibsoniana

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Los juegos a los que juego: Selenim

Selenim fue el único suplemento de Nephilim que llegó a publicar Joc. Una pena, porque nos perdimos todas las campañas que sacaron, ese tipo de suplemento que cada vez se hace más difícil de encontrar. Pero tenemos esa joyita. Posiblemente, el mejor juego de vampiros que se haya hecho.

Lo de juego quizás sea exagerar un poco. Es un suplemento. Un suplemento grande, del tamaño de un manual básico. Un manual básico de los años noventa, se entiende: unas doscientas páginas. Como suplemento, no explica las reglas básicas. Sin embargo, como usa una variante del BRP de Chaosium, es posible dirigirlo sin tener Nephilim. De hecho, es más fácil, porque el reglamento de Nephilim es confuso como él solo. Como no explica las reglas básicas, puede usar el espacio para cosas más útiles. Dos tercios del libro están dedicados a ambientación, mezclada con las reglas propias de los Selenim. El último tercio es una de las mejores campañas que he leído. Una campaña épica, para jugar con personajes novatos, que mide muy bien los tiempos y los mete en la trama con una maestría que ya quisiera yo para las mías.

Cuando salió Selenim mandaba Vampiro y Mundo de tinieblas, así que pasó desapercibido. La verdad es que tampoco podría haber sido de otra manera porque Selenim es un juego difícil, muy sombrío. Exigente con la interpretación y la puesta en escena; a fin de cuentas, un selenim es un monstruo que lo ha perdido todo, olvidado de su mundo, con una inmortalidad frágil que pesa como una losa y la necesidad de alimentarse de humanos para satisfacer un hambre extraña que nunca antes había sentido. Y exigente con el trabajo del máster y de los jugadores, porque es una ambientación muy política pero muy individualista y abierta. Competir con el fuertemente estructurado, simple y vitalista Vampiro (eres un superhombre inmortal con poderes de la leche, puedes pertenecer a estos clanes y en la ciudad donde discurre la aventura la jerarquía es esta y éstas son las normas) era tarea imposible.

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Decepción en Sevilla

En fin, nada salió como se esperaba. En el pequeño Salón del Manga sevillano encontramos mucho ambiente, mucho cosplay y mucho, mucho calor. Sobre todo, calor. Había talleres y actividades interesantes, pocos stands comerciales y con poco material y mucho, mucho calor. Sobre todo calor. El sitio elegido, el Casino de la Exposición, no era el mejor sitio posible para un evento de este tipo, que pide espacios más amplios. Pero, lo que era criminal en esta época del año, es tener un sitio pequeño, cerrado, sin ventilación ni aire acondicionado: entrabas del calor asfixiante de las 6 de la tarde y te dabas de bruces con un calor peor, húmedo y pegajoso, con el aire viciado.

A los cinco minutos de entrar me tuve que ir, mareado y con el cuerpo destrozado, con un golpe de calor en camino que, por fortuna, no llegó a más (volver al alojamiento, ducha fría, descanso y luego un buen rato fresquito en la Fnac). Un desastre organizativo que, espero, no haya tenido graves consecuencias para nadie.

Aparte de tachar de la lista de salones manganeros andaluces el de Sevilla, el resto del fin de semana fue provechoso, cervecero y entretenido y ha dejado entre mis manos el juego de rol del Mundodisco, lectura interesante y que espero dé para partidas divertidas. Y también planes para unas futuras minijornadas roleras más que interesantes. Y el D20 en la acera.

Y la anéctoda del liche. «Tengo más vida social que tú». Me encanta intercambiar anécdotas roleras.

De viking al Salón del Manga de Sevilla

De forma sorpresiva e inesperada me enteré el otro día de que Sevilla también tiene su Salón del Manga (¿hay alguna ciudad española que no tenga ya el suyo?) y que es este fin de semana. Como mi ascendencia nórdica (ese pelo rubio del bigote) tira, he reunido a mi banda y preparado el drakar para irnos de viking a tierras andaluzas, a ver qué podemos pillar (una insolación, quemaduras, golpe de calor y cerveza fría, de fijo).

Por lo pronto, el plan incluye pillar a algunos pardillos jugadores para una partida de Ánima el sábado por la tarde, que mis jugadoras y yo le hemos cogido gusto a eso de probar sangre fresca, yumyum. ¿Podré mantener mi estadística de mayoría femenina en mesa? ¿El paladín oscuro que hizo Q seguirá ganando todas sus iniciativas, pese a ser el más lento sobre el papel e independientemente del jugador que lo lleve? ¿Veremos el regreso de los gallipandas? Ya se verá. El lunes lo cuento.

Y ahora, a seguir preparando la partida que, de momento, lo que tengo es una aventura para Runequest Tierra de ninjas. Tengo que dividir entre dos el número de combates para que empiece a parecerse a una partida jugable de Ánima (jugable en poco más de dos horas, digo).

La pena es que no podré sumarme a la iniciativa de Ediciones Sombra de organizar una aventura ambientada en el día D, cuyo aniversario es este fin de semana. Y eso que tengo mono de Comandos de guerra.

Fin de semana musical

Este fin de semana hubo algo de jaleo en Badajoz. No tengo claro el qué, pero vi a mucho militar y a mucho civil con cara de pasárselo bien, y a mucho militar y a mucho civil con cara de estar comiéndose un marrón. El sábado igual se había varado alguna ballena en la playa, porque vi mucha gente asomada en el puente y en el paseo, y helicópteros, lanchas y algún avión asomándose a ver qué pasaba, pero echando más humo que un Minardi con el motor reventado. La cosa debió terminar bien para las ballenas, o igual ganó el equipo local de voley-playa o qué se yo, pero los bares del centro fueron tomados por una marea humana a medio día que se desparramó más allá, ocupando hasta la última mesa y el último cachito de barra libre. Por la tarde, el calor sahariano trajo algunos problemas extraños, como la plaga de langosta en forma de banda de música militar que se abatió sobre El Boche, saqueando sus despensas para desgracia de los que se nos ocurriera ir a cenar allí.

Pero, sobre todo, en Badajoz este fin de semana hubo música. Terminaba el Festival ibérico de música, que va ya por su vigesimoséptima edición y había empezado el 19 de mayo. Hay varios conciertos a los que me hubiera gustado asistir, pero para los que vivimos fuera se impone una selección. Y, como el sábado había concierto de abono, la selección estuvo bastante clara.

Ensemble Oxalys

El viernes, con el López de Ayala tristemente semivacío, actuó el conjunto de cámara belga Ensemble Oxalys. Era el primer concierto de música de cámara al que asistía y, encima, con muy buenos asientos, y fue una delicia en lo sonoro y muy divertido en lo visual. Martijn Vini, el chelista, era todo un espectáculo (y, según mi acompañante, de fino y educado oído, con una respiración como la de un elefante tras correr una maratón), así como la complicidad de todo el cuarteto de cuerda (quinteto en la segunda parte, cuando se les sumó un contrabajo). La instrumentación la completaban piano y armonio, fagot, clarinetes, oboe y corno inglés, flauta y flautín y percusión.

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