Halcón de Jade

Las estribaciones de la Meseta de Somer que forman la frontera norte de Phaion con Dwänholf y Moth forman un laberinto montañoso de difícil acceso: picos no muy altos pero escarpados, estrechos desfiladeros y valles escondidos. Sus minas de hierro son la principal riqueza de la región y suministran el hierro necesario para las armas y buques del principado. Por lo mismo, son muy codiciadas por los señores locales de Dwänholf. El bandidaje es común, tanto en forma de grupos independientes como unidades mercenarias bien equipadas. La presencia militar es importante, con puestos en todos los pueblos y torres y castillos en las montañas. Las tropas suelen ser infantería y caballería ligera, con unidades de caballería pesada en las fortalezas mayores.

Durante siglos la fortaleza principal ha sido Caer Dubh, una gran mole de piedra negra sobre el Pico del Águila y edificada sobre los restos de una fortaleza anterior a la Guerra de Dios. Una unidad de caballería de élite, los Halcones, fue la encargada de proteger la frontera durante siglos. En ella tradicionalmente servían los hijos secundones de las mejores familias de Phaion y de otros lugares del Imperio, que llegaban en busca de fortuna. Con el paso del tiempo, en el fértil valle que se abría bajo el Pico del Águila, floreció una población de cierta importancia que compartía el nombre del castillo. Su población se formó inicialmente de veteranos del castillo, de pastores seminómadas de las montañas y de habitantes de aldeas saqueadas por bandidos.

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Allison & Lillia

La serie que comentamos hoy, para variar, es la adaptación de una serie de novelas ligeras. Concretamente, de dos series: Allison y Lillia y Treize. La versión en anime es del 2008, a cargo del estudio Madhouse (Claymore) y cuenta con 26 episodios, repartidos mitad y mitad para Allison (los 13 primeros) y para Lillia y Treize. La acción se sitúa en un continente imaginario con dos grandes potencias que han estado en guerra hasta hace nada y un nivel tecnológico comparable al de los años 30 y 40 del siglo XX. La serie está estructurada en arcos de varios episodios que se corresponderían con las distintas novelas, ambientados a ambos lados de la frontera y en el lejano y pequeño país de Ikstova.


Allison y Wil

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Metamorfos: la Quimera Negra

La Quimera Negra es un onirim lunático.

Extracto de un discurso de Selene a los nuevos miembros humanos de su círculo de confianza:

«…Yo soy Selene, y reinaré sobre vosotros. Reinaré sobre vosotros porque me deseáis y vuestros deseos me dan esta autoridad hipnótica sobre vosotros. No hay nadie en esta habitación que no desee obtener mis favores o participar en mis fantasías a cualquier precio. Vosotros los recibiréis, pero tenedlo seguro: todo a su buen precio. Mis precios no son siempre elevados. Hay quienes me divierten y quienes me son útiles. Yo prefiero los primeros porque al final… no necesito a nadie… No espero nada, pero cuento con vuestra devoción hacia mí, y la recibo habitualmente gracias a mis riquezas y carisma. O a mi hechicería mortal e irónica. Soy una virtuosa del placer, de la ironía y de la sofisticación…»

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Los premios de la Rolesfera en marcha

Parece que fue ayer cuando a Jon Nieve se le ocurrió la feliz idea de organizar unos premios dedicados a los juegos de rol (digo yo que más de una vez habrá dicho «maldito el día…»). Este pequeño blog se sumó a la idea desde el principio, lo que me ha permitido probar GoogleWave, conocer productos con muy buena pinta que no conocía y codearme con celebridades y gente importante en cócteles pijos (mucha copa enorme con dos dedos de vino, mucho aperitivo con pinta de vómito de Chtulhu, ya sabéis). Tras marear la perdiz con el lío del GoogleWave de las narices, el tema se encarriló ya en la que se ha convertido en nuestra segunda casa, los foros de ForoRol. Así, se ha tomado el nombre de Rolesfera para la comunidad de blogs que estamos detrás de este invento y el de premios Poliedro para, adivinad, los premios. Se decidieron las categorías y en estas dos semanas pasadas hemos hecho la ronda previa de votaciones, de los que han salido los candidatos a los premios.

Se decidió que habría tres candidaturas por categoría, excepto en la categoría de Mejor juego de rol publicado en castellano, que serían cinco. Al final, en alguna categoría ha habido empates y se decidió ampliar el número de candidatos para incluirlos, antes que hacer rondas de votación adicionales.

Podéis seguir todo el proceso en el propio blog de la Rolesfera. De todas maneras, os copio a continuación el anuncio de las candidaturas.

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Shakugan no Shana

La novela ligera es un fenómeno típico japonés, novelas cortas, con bastantes ilustraciones, dirigidas al público juvenil. Así dicho puede ser un poco difícil de entender, porque en España no… ¡Caramba! Me acabo de fijar en las novelas de Los Siete Secretos, Los Cinco, Puck, Los Hollister, Los tres investigadores. Parece que en eso llevamos unas cuantas décadas de ventaja… Aunque, a decir verdad, las novelas de las colecciones anteriores suelen estar destinadas a un público más joven y tienen bastante más literatura que la típica novela ligera japonesa, que más bien sería como un cruce de un libro del Barco de Vapor y una novela del oeste de Estefanía con algunos dibujos molones. Suelen formar series, en plan folletín clásico, y no pocas terminan adaptadas al manga o al anime.


Shana en clase

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Sólo yo podía matarte

Dos tumbas solitarias resguardadas junto a una gran roca. Las lápidas habían sido talladas de dos fragmentos arrancados a la roca. Formas toscas, nombres distintos, el mismo estilete tallado a un lado. El aire limpio; el sol, radiante; el águila, planeando; las negras ruinas de Caer Dubh al otro extremo del valle, muertas y vacías: un paisaje melancólico, un extraño sitio para dos tumbas, allí arriba, solas.

La joven, con los cabellos rubio ceniza al viento, depositó un ramo de flores que había ido recogiendo durante toda la mañana, durante la subida al pico, en la más vieja de las tumbas, junto al doble ramo de su compañero, un gigantesco hombre de hirsuta cabellera y pobladísima barba que, envuelto en sus pieles de oso, sollozaba en silencio unos pasos atrás. Estuvo un momento en silencio, con los ojos cerrados y la mano en el pecho, antes de hacer una respetuosa reverencia. Luego, se dirigió a la segunda tumba y dejó sobre ella una flor.

Después de unos instantes en silencio, empezó a rascarse la cicatriz del brazo derecho por encima del abrigo de piel de gamo. Y siguió rascando, más fuerte, mientras las mejillas se le arrebolaban y en sus claros ojos brillaba un relámpago colérico. Sin poder controlarse, la emprendió a patadas con el montículo de la tumba, apenas cubierto por la corta hierba de principios del verano.

—¡Tenía que haberte matado yo! ¿Me oyes, maldita sea? ¡Tenía que ser yo quien te matara! ¡Tenía que devolverte lo del brazo!

Sin fuerzas, cayó de rodillas, apoyando la cabeza sobre la lápida. Estaba cálida.

—¡No podías morirte así, desgraciada! ¡Maldita seas por siempre! ¡No a sus manos! —La joven estaba ya hecha un ovillo, sobre la tumba, con la espalda y el cuello contra la lápida. Las lágrimas caían sobre la flor, olvidada ahora—. ¡Solo por las mías…! Solo por mi mano, Diaratyh. Sólo yo podía matarte…

Amiga mía

Noche de percusión

Este fin de semana llegamos al ecuador de la temporada de abono de la Orquesta de Extremadura con un programa, a priori, muy interesante que empezaba con el estreno en España de una obra del compositor israelí Avner Dorman: Spices, Perfumes, Toxins!, una composición para percusión y orquesta. Dirigía Amigo y como solistas teníamos a dos los percusionistas titulares de la propia orquesta: Esteban Morales (se me hizo raro verlo lejos de los timbales) y Víctor Segura. Esta obra la esperaba con ilusión desde que cayó en mis manos el programa de la temporada, allá por junio, y no me defraudó. El escenario del Manuel Rojas estaba lleno (no me imagino cómo se las apañaron en Cáceres), con una nutrida orquesta (la primera vez que veía una flauta bajo) y toda la instrumentación de los solistas: marimbas, baterías… Esteban Morales, todo un espectáculo, y Víctor Segura, más comedido, se lo pasaron pipa y chuparon cámara, tapando por completo a la orquesta y dándonos un completo recital de percusión a un grandísimo nivel.

La obra en sí resulta algo irregular. Tiene un primer movimiento, Spices, muy equilibrado, con la orquesta arropando a los solistas en todo momento, logrando una comunión extraña que no alcanza en el desasosegante Perfumes ni en el extraño y perturbador Toxins! que cerraba una obra muy peculiar, a la que le falta un pelín (poco) para ser una auténtica joya de este siglo. El público respondió con una fuerte ovación e incluso nuestra vecina de fila, reacia a la música más moderna, aplaudió largo y tendido.

Para la segunda parte teníamos el Concierto para orquesta de Bartók, una de las grandes piezas orquestales del siglo XX, para la que la Orquesta de Extremadura no estuvo a la altura, siendo de lejos su peor interpretación de todos los conciertos a los que he asistido y donde quedaron patentes las limitaciones de Amigo para según qué piezas. Tenía muchas ganas de oír esta obra, que me encanta, en directo y terminé muy, muy desilusionado.

Actualización abril 2010: he encontrado en Youtube el vídeo de Spices, Perfumes, Toxins!! La calidad de imagen es buena, el sonido bastante flojo (es Youtube, no se puede pedir peras al olmo, y el sonido original de la grabación tampoco parece gran cosa) y los cortes, horrorosos. Son tres partes de diez minutos (el máximo que permite Youtube, si no me equivoco), con lo que Spices, la más larga, queda partida en dos. La pena es que por ese corte Perfumes también está cortada en dos:

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Visitando a Lothard

La familia Lothard era una familia de comerciantes de Phaion con grandes tierras en las islas del sur. Se dedicaban al tráfico marítimo, tanto legal como ilegal. Por sus posesiones y posición dentro de la Asociación de Mercaderes de Eien estaba algo por debajo de la familia Visnij. El nombre de Lothard era el que aparecía en los documentos de Kuma, el prestamista. Los primeros intentos de Goran de obtener información habían fracasado, así que había decidido intentar algo más directo e ilegal: la ya clásica incursión nocturna™. El problema principal es que el propio Lothard, sus despachos, papeles y, en definitiva, todo, estaba en la fortaleza que la familia tenía en sus posesiones insulares.

Para solventar este pequeño problema, se formó un comando con la doble función de intrusión y apoyo, que se harían pasar por una adinerada familia de vacaciones, alojándose en un lujoso complejo hotelero en la otra isla, a escasas horas de la fortaleza. El grupo de intrusión estaba formado por nuestros conocidos Arik y Akane, pero no pudieron contar con Matt, que había dejado la vida de aventurero a favor de su progresión en la SARC, la sociedad secreta a la que pertenecía. Su baja fue cubierta por Clara, una exuberante y algo alocada chica que venía recomendada por Rika, la pitonisa aficionada, ex-selene y amiga (kouhai, si me permitís usar el término) de la madre de Goran. También se unió al grupo la menuda Soi Fong, la shinobi personal de Goran. Como apoyo iban Lioness Saver y Reqd Iz. Saver, pelirrojo de mediana edad, bajo y fornido, era un veterano de los Irregulares de Caer Dubh que se había convertido, en los últimos meses, en el segundo comandante de los Hombres de Visnij. Iz, el gigantesco hombre oso, era su compañero desde hacía unos tres años y, siempre que podían, trabajaban juntos.

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The Sky Crawlers

Las películas, novelas y cómics ambientados en un escuadrón (a veces, avión) son un subgénero bélico con solera, más o menos inaugurado por Howard Hughes con su Hell’s Angels (¿hay alguna anterior?) y en el que tenemos desde grandes películas como Almas en la hoguera a cosas como Top Gun. Dentro del género, podríamos distinguir entre aquellas obras que nos cuentan una historia (normalmente de un piloto o jefe del escuadrón) y las que cuentan el día a día de la unidad y los hombres que la componen. En este segundo tipo encontramos historias biográficas, como Dirección oeste (Alaba al señor y pasa la munición), desmitificadoras (Escuadrilla Azor, Piece of Cake) o simplemente historias emocionantes y tristes, como el cómic As de Pique o la película Memphis Belle.


Fin de la jornada, de vuelta a casa

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Noche solemne y divertida

Lo de solemne va por Brahms, cuya obra siempre me ha parecido muy seria. En el quinto concierto de la temporada de Abono A, la Orquesta de Extremadura interpretó el Concierto para violín y orquesta en Re mayor del compositor alemán. También es solemne la suite Redes, del compositor mexicano Silvestre Revueltas. Redes, suite hecha a partir de la música de la película homónima, fue la pieza más difícil de la noche: inconfundible su origen como música de cine de los años treinta, con cambios rápidos de ritmo, trompetas inconfundibles, cierto toque western y una parte inquietante e incómoda.

El contrapunto divertido de la noche empezó con Mozart, con la Obertura de La Flauta Mágica, que abrió el concierto, y fue cerrado con Huapango, del también mexicano Moncayo. Obra muy alegre y rítmica y que, pese a su duración, usa la orquesta como pocas, fue disfrutada por igual por público y orquesta y agradecida con una fuerte ovación.

Como solista y director teníamos a dos viejo conocidos: al violinista Benjamin Schmid ya lo había disfrutado en el último concierto de la temporada 2007/2008, con el Concierto para violín de Korngold y al director mexicano Carlos Miguel Prieto poco antes, con la Heroica de Beethoven. Ambos disfrutaron y se divirtieron y nos hicieron disfrutar. Espero que vuelvan pronto al Manuel Rojas.

Y poco más puedo decir, porque ando bien espeso y vais a tener que disculparme la entrada tan sosa. Faltó el tísico huracanado de la fila de detrás, sonaron dos móviles, y creo que vi sonreír a todos los músicos durante Huapango. Nuestra compañera de fila aplaudió y bien tras Brahms y Moncayo, pero no con la suite de Revueltas. Creo que la música moderna se le resiste más que a mí. Sin embargo, es muy exigente y pocas veces la he visto aplaudir tanto.

Como último apunte gracioso, esta temporada no se entrega ramo ni al solista ni al director y Prieto tuvo algún problemilla con una maceta que tenía las flores bien agarradas.