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Mientras en el Castillo del Gozo se decidía el futuro de los nephilim en Britania, en Badon los britanos defendían el suyo en tres días de batalla sin cuartel contra más de 30.000 bárbaros (sajones, jutos, anglos, pictos, irlandeses, tropas mercenarias…). Las tropas britanas, comandadas por Arturo y Merlin, sufrieron gravísimas pérdidas, pero se alzaron con la victoria, conjurando la amenaza de la invasión sajona por una generación al menos. En el campo de batalla, sobre los muertos sajones, Arturo fue coronado rey por sus hombres. La ceremonia se repitió, con gran pompa y esplendor y algún rey tragando bilis, en Londinium en Navidad, así como la boda del nuevo Alto Rey con lady Ginebra, hija del rey Leodegrance de Cameliard.
Como monarca de un reino en paz, una de las primeras decisiones de Arturo fue edificar una capital: Camelot, levantada con ayuda de druidas y arquitectos venidos de todo el mundo. Su torre principal albergó a la Hermandad de la Tabla Redonda, sociedad secreta de humanos y nephilim creada por Merlin que buscaba construir un mundo donde ambas razas convivan en paz y que se convirtió en el principal órgano de gobierno del reino, junto con la Asamblea de Reyes. La Hermandad de la Tabla Redonda estuvo formada inicialmente por los principales capitanes de Arturo: su campeón Bedwyr, el senescal del reino Cai, Tor ap Uisnach, Bors, Gwalcmai, Gwalchavad; el campeón de la reina Lanzarote del Lago; reyes fieles como Uryens de Gore y Cador de Cornualles y caballeros nephilim de renombre: Pellinore, Alain le Gros, Lamorak de Gales y, a título póstumo, Uisnach de Rydychan. Como consejeros estaban Merlin y la Dama Rhonwyn.
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