Cuentos viejos: la máscara de soldar

Esto es viejo, viejo: partida de Star Wars usando GURPS del curso 95/96. Ya ha llovido.

El comando rebelde, con un transporte ligero y un caza de escolta, llegan a un planeta perdido de la mano de Dios a recuperar unos datos de una nave que lo ha elegido para estrellarse. Cuando llegamos vemos, todavía desde el aire, a la susodicha nave medio sumergida en un pantano y unos piratas indeseables (es decir, gente que busca lo mismo que nosotros, que no son nosotros y han llegado antes) que la abordan.

El equipo de asalto desciende sobre la nave para reducir a los piratas. A bordo queda el piloto, que va a buscar terreno firme donde posarse y yo, el artillero, como apoyo. El piloto consigue encontrar un cacho de césped donde dejar la nave, coge sus armas y una máscara de soldar. Luego echa a correr como alma que lleva el diablo.

Cuando entramos en la nave, nos encontramos al aprendiz de jedi y al resto del comando a ambos lados de la puerta del puente, mientras desde el mismo los piratas, atrincherados, no dejan de vomitar fuego.

El piloto, sin aflojar el paso (y seguido por un artillero que estaba a punto de echar los higadillos), se calza la máscara, saca la pipa, saca una granada lumínica, la tira dentro del puente, se tira él a continuación y, mientras están todos cegados por el fogonazo, los masacra a discreción. El artillero, que ha visto la jugada, se ha cubierto los ojos, y entra detrás de él, cumpliendo su trabajo de apoyo y pensando que todos los pilotos están locos. El resto de compañeros del comando, cegados, maldicen al piloto. Los piratas, también.

Creo que no es necesario que diga quién era el jugador del piloto.

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