El Ícaro — En el túmulo

El viaje al Mar de Arena escondía una pequeña trampa, un fleco suelto que las altas esferas querían solucionar antes: una base de Sol Negro, en forma de academia nigromántica situada en el centro de un macizo rocoso. Como cogía de camino, el Ícaro recibió el encargo de eliminar la base y rapiñar lo que pudiera ser de interés. El informe era bastante detallado y hablaba también del pueblo, del túmulo y de los muertos vivientes caminando por las calles. Había sido escrito por el cuervo de Wissenschaft que formaba parte de la expedición Lunzberg, a fin de cuentas. A nadie le terminaba de gustar el asunto, pero era un buen entrenamiento para el destacamento de Wissenschaft del dirigible.

Los mapas de la zona eran escasos: un mapa parcial levantado hacía 30 años y las indicaciones del agente. El poblado estaba en una amplia hondonada y el mejor camino para llegar a ella era por un ancho cañón que arrancaba desde el borde occidental del macizo. Demasiado estrecho para maniobrar, pero menos expuesto que volar directamente sobre el macizo.

—Haremos una batida —dijo el capitán Paolo—. Renaldo, Kuro y yo. Iremos por la noche, evaluaremos la situación y actuaremos al amanecer.

Hubo un sentimiento de alivio generalizado. A nadie le apetecía ir a ciegas contra una academia nigromántica especializada en cursos de postgrado.

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Chuunibyou demo Koi ga Shitai!

El estudio Kyoto Animation (Clannad, Fullmetal Panic!: The Second Raid) se ha convertido en un especialista en series lacrimógenas, sentimentales, preciosistas y, desde K-On!, moe. En otoño de 2012 presentaron (sumándose, de paso, a la moda de los títulos kilométricos) Chuunibyou demo Koi ga Shitai! Basada en las novelas ligeras del mismo nombre, nos presenta a una colección de chicas estrambóticas con un chico bastante corto de entendederas, planteamiento base bien conocido y utilizado hasta la saciedad. Pero KyoAni es KyoAni y al frente de la serie, además, está el veterano Tatsuya Ishihara (Air, Kanon, Clannad, Suzumiya Haruhi no Yuutsu), quien demuestra su maestría para tejer una serie tierna, graciosa, triste y romántica.


¡Invocación!

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Ícaro — La tripulación

El enloquecido fin del año 988 afectó también al Ícaro, obligado a realizar continuas misiones de inserción y extracción de agentes. En la calma relativa tras la Ruptura de los Cielos fue varado para hacerle amplias reparaciones y su tripulación dispersada entre La Dama, armándose para ser entregada a Gabriel, y los nuevos dirigibles en construcción. Finalmente, fue comisionado para una misión de tres meses de duración dedicada a la exploración de las estructuras del Mar de Arena en Salazar. Un destino del todo inadecuado para un dirigible justo de flotabilidad y proclive al sobrecalentamiento.

Quizá por ello todo el que pudo obtener otro destino dejó el dirigible y la tripulación se formó con gente de indudable talento pero que tenía difícil el servir en un destino normal.

Al mando continuó el capitán de fragata Jeffrey O’Hare. A sus cincuenta años sumaba más de 30 en la marina de Lucrecio y había participado en numerosas expediciones científicas desde la circunnavegación de La Galante, siendo guardiamarina. Solía apoyarse mucho en sus oficiales, lo que le había supuesto ganarse fama de indeciso. Estaba en el proyecto de dirigibles desde su comienzo, pero dicha fama le había cerrado las puertas de destinos más ambiciosos. Por otra parte, era tenido por un gran formador de oficiales y éste sería su último viaje en el Ícaro: a la vuelta le esperaba un ascenso y el nombramiento como director de la escuela del Cuerpo Aéreo de Lucrecio.

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Ícaro — Itzelhaya

—Una mujer.

—O un gabrelense emperifollado.

Quienes así hablaban eran dos hombres enormes, auténticas torres de asedio. El más alto de los dos, de cuello de toro y brazos como barriles y cubiertos de cicatrices, sostenía un delicado trozo de encaje blanco que había quedado enganchado en las ramas de una zarza.

La noche sin luna y la persistente bruma no dejaban ver a dos pasos y el sordo rumor de la resaca, allá en los acantilados, era el único sonido que rompía la quietud de la noche. Parecía que no había ser viviente ni en el bosque ni en la dormida ciudad de Itzelhaya, a sus espaldas.

Una sombra se separó de un árbol cercano y se interpuso entre los dos gigantes. Unos ojos grises relucían, acerados, bajo la capucha.

—Marcharon hacia allí y llevaban a una mujer —susurró la sombra, señalando a un lugar indistinguible de cualquier otro del profundo bosque. Los otros dos, sorprendidos por la intrusión, saltaron a la defensiva.

—¡Por los clavos de Cristo, Kuro! ¡Como sigas haciendo eso, voy a abrirte la cabeza con el martillo! —exclamó el más bajo de los dos, de porte distinguido y aires de autoridad, amenazándole con un martillo de guerra de hermosísima factura.

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Ozma

Estaba el sábado dedicándole un rato al noble arte de la gestión de descargas (hacer limpieza en la carpeta de descargas, mover lo descargado a su destino en el disco duro externo y buscar novedades para dar de comer al torrent) cuando me encontré con esta novedad en la página de Nanikano. El nombre no me decía nada pero, un poco más abajo, en la sección de capturas, el estilo Matsumoto se mostraba en todo su esplendor. Un servidor tiene debilidad por Matsumoto, así que eché la serie a la saca y, por la tarde, ya estaba con ella.


Bainas

Ozma es una miniserie de 6 episodios del 2012, lo que viene a ser una película de dos horas, más o menos. No es una obra maestra y destila tópicos por todos lados (aunque, al ver el pelo largo del «doctor» me temí no encontrarme con el médico borracho… hasta que vi la botella de sake); deja una sensación de déjà vu constante: todo lo hemos visto ya antes y el final es flojo como pocos por su falta de originalidad y ambición. La calidad de la animación y del dibujo, la dirección, la música…, no pasarán a la historia del anime, no. Y, sin embargo…

Es un Matsumoto. Y Matsumoto, mola. Y tiene peleas de submarinos. Y los submarinos, molan. Ya con eso está todo dicho.

La historia es vieja como ella sola: una chica misteriosa en apuros, Maya (una incombustible Rie Tanaka); un chico voluntarioso y algo torpe que la ayuda (Sam); una nave pirata con una dura capitana (Bainas, voz de Atsuko Motoko Kusanagi Tanaka) y una tripulación carismática (viejo ingeniero cascarrabia, cocinero talla XXL, doctora borracha y demás) y los malos de rigor, un país con una turbia historia detrás. Todos en busca de Ozma, la ballena mítica. De fondo, una Tierra desértica y sin agua.

Una buena opción para una tarde en la que no se quiera pensar mucho.

Allá vamos

El aire, la última frontera.

Estos son los viajes de la aeronave Ícaro, en una misión que durará varios años dedicada a la exploración de regiones desconocidas, de nuevas vidas, de antiguas civilizaciones, hasta alcanzar lugares de donde nadie ha podido regresar.

Tengo dos espinas clavadas en mi historial como máster: el sandbox y el dungeoneo. Por más que lo he intentado, las campañas clásicas y renombradas de estilo sandbox que me he leído (como la celebérrima La Isla de los Grifos) me han parecido siempre insulsas y sin chicha. Y un dungeon que dure más de una sesión de juego me produce rechazo y aburrimiento. Quizá por ello, mi nuevo proyecto sea una campaña de fuerte componente sandbox y donde la exploración de dungeons tendrá una presencia importante. Quizá por ello estoy aterrado, preguntándome si la campaña y yo mismo estaremos a la altura de los jugadores.

Pero ya no puedo esperar más. Que rueden los dados y los hados sean propicios.

Fin de semana rolero

Este fin de semana se celebraron las novenas jornadas de rol de El Dirigible. Tras el parón del año pasado, en éste han cambiado el formato, dejando de lado las jornadas primaverales con las mesas en la calle (y, por ello, buena visibilidad fuera del mundillo) a favor del sistema más habitual de recinto cerrado y con alojamiento, común a otras jornadas de la región como puedan ser las venerables TDN, remarcado si cabe con un horario restringido para aquellos que no pernotábamos en el recinto. Como escenario, una reconstrucción de gulag soviético que es usada el resto del año como residencia universitaria.

Mala cosa para comenzar. Por fortuna, eliminaron a última hora la absurda limitación horaria que nos dejaba a los sevillanos fuera de nuestras jornadas y, además, el tiempo nos dio un respiro con mañanas nubladas y días frescos. La organización estuvo, sin embargo, regular. Muy regular. En la red, la información era escasa y se actualizaba poco. Se supone que uno se podía apuntar a las actividades por internet, pero el calendario de las mismas tardó en salir y era poco descriptivo y el cómo apuntarse… en rol no vi nada al respecto. Ya en el recinto, faltaban carteles explicativos de los lugares habilitados y las actividades que se realizaban y todo resultaba un poco constreñido, con los stands de las tiendas embutidos a presión bajo el poco techado existente, la zona de juego de mesas en la cafetería del gulag y la de rol en una sala aparte, que resultó un tanto claustrofóbica el sábado por la tarde, con tanta mesa de juego. Había también una carpa como a media jornada de viaje y creo que otra sala, pero de ésa, si existió, no vi indicación.

Tampoco me preocupó todo aquello mucho, la verdad. Yo iba con ganas de hacer rodar los dados y quitarme el terrible mono rolero que arrastro desde Feria. El viernes se cayeron las partidas de MERP y de Ánima programadas por falta de jugadores, así que terminé en una de El Reino de la Sombra en la que me mantuve al margen, pues su débil planteamiento no logró arrastrarme. Sin embargo, disfruté como un enano de mis compañeros de mesa, de La Puerta Negra.

El sábado por la mañana la cosa estuvo bien mustia y la partida de Pangea de Ediciones Sombra no pudo celebrarse. Estuve dudando el meterme en la de Exo, pero al final me quedé de charla y dejé el jugar para la tarde, cuando estuvo la zona de rol hasta la bandera y pude, por fin, probar Pangea como jugador con unos dados especialmente cabrones, incluyendo un piñazo espectacular contra un árbol de mi pobre gardan. El domingo por la mañana, para rematar, conseguí arrastrar a Menxar y disfruté como un enano defendiendo Arnhem de los paracaidistas británicos.

He disfrutado de las jornadas y he jugado, que es lo que pretendía, así que ha sido un buen fin de semana.

18500

Llevo de secano rolero desde Feria. Llevo de secano bloguero más o menos desde entonces. También llevo preparando una campaña desde tales fechas. El problema es que se me ocurrió, por una vez en la vida, hacer las cosas más o menos curiositas y, en lugar de libreta, cuartillas, párrafos inconexos y esquemas muy, muy esquemáticos, decidí usar el programa TreeDBNotes para desarrollar la campaña. Creo que será la primera y única vez que lo haga.

18.500 palabras después, sigo empantanado con la ambientación (tiendo a irme por los cerros de Úbeda) y la campaña en sí todavía está sin desarrollar. Por lo menos, he conseguido controlar los impulsos de aprender algún programa para hacer mapas (es tontería: soy un absoluto negado para mapas y planos). Pero quiero montar un foro para la campaña, así que eso sí tendré que aprenderlo.

No sé todavía si terminaré de preparar la campaña, si conseguiré empezar a dirigirla o sí funcionará (quiero que sea una campaña estilo sandbox y multipersonaje, y no tengo ni idea de si seré capaz de manejar tal cosa), pero el resultado inmediato de esta idea de campaña es que el tiempo que dedicaba al blog se lo ha llevado ella. 18.000 palabras son unas 10 o 15 entradas que no he publicado estos meses. Y me duele dejar a mi niño tan abandonado.

Psycho Pass: «La cadena de la justicia, el sistema, nunca se acaba”

¿Qué harías si vivieras en una sociedad en la que para ser un ciudadano común dependieses de la reacción natural de tu mente hacia los crímenes?. Pues a través de esta serie, puedes hacerte una idea.

En un futuro próximo, la sociedad se rige por las decisiones del Sistema Sybil; un sistema prácticamente perfecto que mantiene un adecuado orden social para garantizar la máxima seguridad y la mejor calidad de vida posible para sus ciudadanos. Este sistema funciona mediante la medición instantánea del estado mental y la personalidad a través del Psycho Pass, determinando su color y claridad, es posible incluso medir la probabilidad de que un individuo cometa un crimen. Esta probabilidad se evalúa mediante el coeficiente de criminalidad, que cuando es demasiado alto provoca que las personas sean perseguidas y detenidas para ser llevadas a que se recuperen mediante terapia o ejecutadas de forma inmediata.

Los que se ocupan de esta parte del sistema, los denominados Ojos de Sybil, son la Oficina de Seguridad Pública e Investigación Criminal. Esta unidad está formada por inspectores y ejecutores. Los ejecutores son criminales potenciales utilizados como cazadores para realizar el trabajo sucio; los inspectores son los responsables de supervisar las acciones de los ejecutores para que desarrollen sus funciones dentro de los parámetros de la ley. Para realizar su trabajo utilizan armas especiales denominadas Dominator que están diseñadas para medir automáticamente el coeficiente criminal de una persona y determinar su destino. Y entorno a dos miembros de esta unidad, Tsunemori Akane, una inspectora novata y Shinya Kōgami, un ejecutor, se desarrolla la historia; con permiso de Makishima, otro personaje importante en esta historia.


Unidad 1 de la Oficina de Seguridad Pública e Investigación Criminal

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Rideback

Rideback es un anime peculiar. Presenta un planteamiento de anime de mechas típico: protagonista joven que coge los mandos de uno y resulta ser un as; rebelde/pirata/terrorista guaperas y misterioso; chica mona y torpe; malo cruel y cobarde; chica dura y macizorra; chico… Bueno, ya me entendéis. Luego, vemos que las premisas que sostienen la trama no es que sostengan mucho, la verdad: el mundo es una dictadura militar controlada por un grupo de origen desconocido que se hicieron con el poder hacer unos años gracias a unos mechas que, esto, son motocicletas transformables y, ehm, dejan al piloto expuesto al fuego sobre los hombros del cacharro. O sea, una cosa estúpida como fuerza militar.

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