Una larga noche

Recapitulemos un poco. El meister de la Asociación de Mercaderes Osric Himura, uno de los hombres más poderosos de Phaion, había intentado detener a Slobodan Visnij, también uno de los quince meisters, y a su sobrino Goran por la muerte de los Lothard, una importante familia de comerciantes, así como sus soldados, empleados y criados en una extraña masacre ocurrida una semana atrás. Legalmente, fue una decisión muy discutible, ya que el señor de la ciudad de Hong Kua era Akio Takeshi, que había tenido que ausentarse inesperadamente. Osric Himura era el meister más importante del Consejo de la ciudad (en el que había otros tres meisters: Ó Domhnaill, Long y Visnij), pero eso no le convertía en el segundo al mando. Sin embargo, los Visnij no dieron tiempo a que los abogados entraran en juego y consideraron la agresión hacia su persona, hombres y posesiones un acto de guerra, respondiendo con gran violencia. Los hombres de Visnij, el grupo de mercenarios con habilidades especiales reunido por Goran en los últimos meses, se ganó el sueldo, destrozando a la infantería de Himura. Con la confusión, Goran y Slobodan desaparecieron, separándose de su gente. ¿Había sido este el inicio de una guerra corporativa?

Los hombres y mujeres al servicio de la familia Visnij se habían dispersado. El combate en la casa había dado tiempo a que los trabajadores (criados, cocineros, secretarios, mozos de cuadra, cocheros, estibadores, escribas y buena parte de la guardia) pusieran pies en polvorosa. Algunos buscarían refugio durante la noche en casa de familiares y amigos. Otros, en posadas y tabernas. Algunos llegarían a abandonar la ciudad y otros se agruparon en otras posesiones de los Visnij, casas, almacenes, barcos y granjas, dispuestos a plantar cara.

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Cuadros para una exposición II

En casa.

Casa Visnij ocupa toda una manzana en los límites del distrito lannetense de Hong Kua, en plena zona alta. Es un recinto rectangular, rodeado de una alta tapia de mampostería con garitas en las esquinas. En el centro hay un amplio patio adoquinado con una hermosa fuente. El patio está delimitado por la puerta principal al este; la mansión de la familia Visnij, de tres plantas, buhardilla y sótano de corte occidental, al sur; la casa de la guardia, obra en ladrillo de dos plantas con las habitaciones, enfermería, comedores y cocina de la guardia y los hombres de Visnij, al oeste; y los almacenes y muelles de carga al norte, con las habitaciones de los mozos, cocheros y demás personal en la planta superior. Completan las edificaciones la casa de baños, entre la mansión y la casa de la guardia, y sólo utilizable por la familia y los hombres de Visnij; el dojo, entre la casa de la guardia y los almacenes, y las caballerizas, cocheras y almacenes secundarios, situados detrás de los almacenes. Entre el sur de la mansión y la tapia hay un frondoso jardín con un pequeño cenador.

El mensaje enviado a Clara dejó a todo el grupo mudo. ¿La Guardia, allí? ¿Por qué? Luego alguien preguntó dónde era allí y pasaron a discutir si allí se refería a la casa o al baile. Clara dejó que Nefer tuviera acceso a sus sentidos y volvió a leer el mensaje, para que Goran estuviera al tanto de lo que ocurría. Iz, entretanto, fue a la puerta a alertar a sus guardias y a reforzar la puerta principal.

Todos se pusieron de acuerdo en que los rumores sobre Lothard eran la causa de que la Guardia se movilizara. Sin embargo, los rumores eran falsos, nada había que pudiera incriminar a Goran.

—¿Y si alguien ha dejado pruebas falsas en la casa? —Sugirió Séan, el grandullón albero.

Pausa. Miradas. Cerebros en funcionamiento. Y… ¡Acción!

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Una araña en la telaraña I

Ayer me llevé un disgusto y una alegría. He perdido la información de una campaña que tenía a medio preparar de Ánima (Las aventuras del gabacho y el tuareg, nombre provisional): pnjs, facciones, organizaciones, el arranque de la primera partida y el desarrollo de la última. Con tanto trajín, cambios de sistema operativo, de ordenador y tal, no encuentro los archivos. Lo peor es que tampoco encuentro la copia impresa. La alegría me la dio encontrar un viejo grupo de correo de Yahoo que hice para comentar con mis jugadores mi primera campaña de Ánima y, en él, los resúmenes de casi toda la campaña. No está completa (faltan las tres últimas partidas, que ya comentaré en otra ocasión) y está escrito desde el punto de vista de lo que saben los jugadores, pero sirve para hacernos una idea de lo que ocurrió y presentar a la familia Visnij y su pintoresco grupo de mercenarios.

La campaña fue jugada antes de que saliera Gaïa (empezamos antes de que saliera la pantalla), así que hay cosas que no se ajustan demasiado al Phaion explicado en ese libro. No he tocado esas descripciones (si acaso, añadido algunas notas) y me he limitado a cambiar la (ejem) ciudad portuaria de Markushias por la de Hong Kua, una vez vimos que Markushias estaba en el lado equivocado de una cordillera montañosa que en el pequeño mapa del libro básico no se apreciaba. Las notas actuales irán en este tipo de letra, para distinguirlas del texto original.

El título demuestra mi incapacidad para pensar buenos títulos. Es el de un capítulo de Babylon 5 y también lo usé para una aventura de Selenim.

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Cuadros para una exposición I

El equipo de la incursión en la casa de Lothard volvió a Hong Kua por el camino largo, rodeando las dos islas, obligado si no querían pasar justo delante de la fortaleza. A consecuencia de esto, no supieron de la muerte de Lothard y sus hombres hasta que llegaron a puerto, y llegaron más de una semana después que las noticias. Semana de uñas en casa Visnij, sin saber qué había pasado ni qué había hecho el grupo. Y en la ciudad, un rumor se dejaba oír, insistente: los Visnij habían matado a Lothard porque aquel les chantajeaba. Cuando Lioness Saver y el resto se presentaron ante Goran, la situación era peor: alguien había descubierto que Hideki se veía con la dama Heiko y ahora en los mentideros se hablaba de su misteriosa muerte y de dónde habría sacado dinero para estar con la geisha.

La semana fue dura para los Visnij, con los rumores in crescendo y el grupo de Saver vino con las manos vacías, sin respuestas, sin una pista que seguir. ¿Eran rumores naturales o alguien los había plantado? Si ese alguien existía y era quien estaba detrás de todo, Goran se temía que terminara saliendo a la luz la presencia de agentes suyos cerca de las posesiones de Lothard la noche del incendio y masacre. Se encontraba en una situación muy delicada, a remolque de quienquiera que fuese el responsable de todo aquello.

Por eso decidió contarle la situación al meister Akio Takeshi, gobernador de Hong Kua y uno de los hombres más poderosos dentro de la Asociación de Mercaderes que dirige el principado de Phaion, confiando en ganarse su apoyo. La familia Visnij no tenía un trato especialmente estrecho con la familia Takeshi y había habido algunos roces durante el caso Giraldo, unos meses atrás, pero Goran confiaba en la honorabilidad del viejo Akio, así que había mandado un emisario solicitando una entrevista privada durante la inauguración de una exposición de pintura.

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Halcón de Jade

Las estribaciones de la Meseta de Somer que forman la frontera norte de Phaion con Dwänholf y Moth forman un laberinto montañoso de difícil acceso: picos no muy altos pero escarpados, estrechos desfiladeros y valles escondidos. Sus minas de hierro son la principal riqueza de la región y suministran el hierro necesario para las armas y buques del principado. Por lo mismo, son muy codiciadas por los señores locales de Dwänholf. El bandidaje es común, tanto en forma de grupos independientes como unidades mercenarias bien equipadas. La presencia militar es importante, con puestos en todos los pueblos y torres y castillos en las montañas. Las tropas suelen ser infantería y caballería ligera, con unidades de caballería pesada en las fortalezas mayores.

Durante siglos la fortaleza principal ha sido Caer Dubh, una gran mole de piedra negra sobre el Pico del Águila y edificada sobre los restos de una fortaleza anterior a la Guerra de Dios. Una unidad de caballería de élite, los Halcones, fue la encargada de proteger la frontera durante siglos. En ella tradicionalmente servían los hijos secundones de las mejores familias de Phaion y de otros lugares del Imperio, que llegaban en busca de fortuna. Con el paso del tiempo, en el fértil valle que se abría bajo el Pico del Águila, floreció una población de cierta importancia que compartía el nombre del castillo. Su población se formó inicialmente de veteranos del castillo, de pastores seminómadas de las montañas y de habitantes de aldeas saqueadas por bandidos.

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Sólo yo podía matarte

Dos tumbas solitarias resguardadas junto a una gran roca. Las lápidas habían sido talladas de dos fragmentos arrancados a la roca. Formas toscas, nombres distintos, el mismo estilete tallado a un lado. El aire limpio; el sol, radiante; el águila, planeando; las negras ruinas de Caer Dubh al otro extremo del valle, muertas y vacías: un paisaje melancólico, un extraño sitio para dos tumbas, allí arriba, solas.

La joven, con los cabellos rubio ceniza al viento, depositó un ramo de flores que había ido recogiendo durante toda la mañana, durante la subida al pico, en la más vieja de las tumbas, junto al doble ramo de su compañero, un gigantesco hombre de hirsuta cabellera y pobladísima barba que, envuelto en sus pieles de oso, sollozaba en silencio unos pasos atrás. Estuvo un momento en silencio, con los ojos cerrados y la mano en el pecho, antes de hacer una respetuosa reverencia. Luego, se dirigió a la segunda tumba y dejó sobre ella una flor.

Después de unos instantes en silencio, empezó a rascarse la cicatriz del brazo derecho por encima del abrigo de piel de gamo. Y siguió rascando, más fuerte, mientras las mejillas se le arrebolaban y en sus claros ojos brillaba un relámpago colérico. Sin poder controlarse, la emprendió a patadas con el montículo de la tumba, apenas cubierto por la corta hierba de principios del verano.

—¡Tenía que haberte matado yo! ¿Me oyes, maldita sea? ¡Tenía que ser yo quien te matara! ¡Tenía que devolverte lo del brazo!

Sin fuerzas, cayó de rodillas, apoyando la cabeza sobre la lápida. Estaba cálida.

—¡No podías morirte así, desgraciada! ¡Maldita seas por siempre! ¡No a sus manos! —La joven estaba ya hecha un ovillo, sobre la tumba, con la espalda y el cuello contra la lápida. Las lágrimas caían sobre la flor, olvidada ahora—. ¡Solo por las mías…! Solo por mi mano, Diaratyh. Sólo yo podía matarte…

Amiga mía

Visitando a Lothard

La familia Lothard era una familia de comerciantes de Phaion con grandes tierras en las islas del sur. Se dedicaban al tráfico marítimo, tanto legal como ilegal. Por sus posesiones y posición dentro de la Asociación de Mercaderes de Eien estaba algo por debajo de la familia Visnij. El nombre de Lothard era el que aparecía en los documentos de Kuma, el prestamista. Los primeros intentos de Goran de obtener información habían fracasado, así que había decidido intentar algo más directo e ilegal: la ya clásica incursión nocturna™. El problema principal es que el propio Lothard, sus despachos, papeles y, en definitiva, todo, estaba en la fortaleza que la familia tenía en sus posesiones insulares.

Para solventar este pequeño problema, se formó un comando con la doble función de intrusión y apoyo, que se harían pasar por una adinerada familia de vacaciones, alojándose en un lujoso complejo hotelero en la otra isla, a escasas horas de la fortaleza. El grupo de intrusión estaba formado por nuestros conocidos Arik y Akane, pero no pudieron contar con Matt, que había dejado la vida de aventurero a favor de su progresión en la SARC, la sociedad secreta a la que pertenecía. Su baja fue cubierta por Clara, una exuberante y algo alocada chica que venía recomendada por Rika, la pitonisa aficionada, ex-selene y amiga (kouhai, si me permitís usar el término) de la madre de Goran. También se unió al grupo la menuda Soi Fong, la shinobi personal de Goran. Como apoyo iban Lioness Saver y Reqd Iz. Saver, pelirrojo de mediana edad, bajo y fornido, era un veterano de los Irregulares de Caer Dubh que se había convertido, en los últimos meses, en el segundo comandante de los Hombres de Visnij. Iz, el gigantesco hombre oso, era su compañero desde hacía unos tres años y, siempre que podían, trabajaban juntos.

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Consecuencias de una palabra dicha a destiempo

—Lo quiero muerto.

La dama Heiko, la geisha más famosa de todo Phaion, se había quitado todos los maquillajes, afeites, los ricos kimonos y la ilusión que la protegía. Vestida con un sencillo kimono hecho a medida y que resaltaba sus alas de súcubo, servía sake a su compañera, una hermosa joven de cabellos rubio ceniza recogidos en un improvisado moño y bajo cuyo coqueto vestido de corte shivatense de raja lateral casi indecente se veía unos cómodos pantalones y unas botas de caña alta.

—Es un bocazas, zafio, patán… Me ha insultado… Lo quiero muerto —Repitió.

—La culpa es tuya. Tú eres quien se busca tíos de baja condición para divertirte con ellos, y también para alimentarte de ellos. Ahora no te quejes.

—Angélica, mátalo. ¡Lo quiero muerto! ¡Te pagaré el doble de lo habitual!

La joven apoyó la barbilla sobre su rodilla y miró, divertida, a la súcubo. Luego, negó con la cabeza.

—No es problema de dinero. Es un perro de los Visnij, y Goran protege a los suyos. Si voy a por uno de sus mercenarios sin una buena razón, y esta no lo es, ni Rika podría salvarme. Sin embargo —Hizo una pausa y sonrió, enseñando el colmillo derecho, con un brillo de acero en sus claros ojos—, sin embargo… Si me encuentro con él otra vez en el campo de batalla, lo mataré por ti y te traeré su cabeza.

Ánima: El códice maldito

Estaban gozando nuestros aguerridos mercenarios de un merecido descanso, entrenando unos, estudiando otros, recuperándose de las heridas aquél, cuando un joven con gafas y un ataque terminal de acné juvenil se presentó en casa Visnij preguntando por Matt, el pequeño mago. El muchacho era un corax, el adepto de menor grado de la orden a la que pertenece Matt, y era un mensajero del pater Aethel, el sylvain que dirige la logia de Hong Kua. Catherine, una prometedora joven que había sido traída a la ciudad por Matt, tras la extraña aventura de la isla de Corvinus, y que había entrado en la Orden bajo su padrinazgo, había faltado a las clases de la mañana. Una rápida comprobación indicó que tampoco había pasado la noche en su habitación. Aethel, sabiendo la relación de amistad que unía a ambos jóvenes había mandado al mensajero, no fuera que la chica hubiera pasado la noche con el pequeño mago.

Matt no sabía nada de la joven desde que se separó de ella después de las clases de la tarde, así que con Arik, que estaba cotilleando cerca y también conocía a Catherine, fueron al edificio de la Orden, un frío internado para huérfanos y jóvenes díscolos de fachada, un frío internado para prometedores magos en el interior, preocupados por lo que pudiera haberle ocurrido. El primer intento de cotillear en su dormitorio o interrogar a sus compañeras fue frustrado por la guarda del dormitorio femenino. En el segundo, con permiso expreso de Aethel, encontraron una hoja de papel arrugada y caída tras la mesa con dirección apuntada y que faltaban las ropas habituales de Catherine, empezando por su abrigo.

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Cuentos viejos: el cúmulo

Este en realidad no es un cuento viejo, ya que es continuación de esta aventura. Pero, como dije entonces, merece tener su propia entrada. La samurái Akane, la ex-sacerdotisa guerrera Nefer y el mago Matt, con Umi, la pintora de almas, como apoyo, habían ido a casa del prestamista paranoico Kuma en busca de ciertas pruebas. Era de madrugada y tenían unas dos horas hasta que empezase a clarear. La casa estaba rodeada de una alta tapia iluminada con garitas en las esquinas que les impedía ver el interior, aunque ese pequeño problema fue solventado por Matt, que levitó en plan globo cautivo de la Gran Guerra, localizando puertas traseras, zonas desprotegidas, etc. De haber querido montar una guerra, podría haber dirigido las habilidades piroquinéticas (ese inmolar) de Nefer con una efectividad aterradora.

Elegida la zona de entrada, Akane eliminó al centinela de un certero flechazo (el curare ayudó), treparon a la garita y de ahí pasaron al patio. Nefer quedó, con la pintora de almas, de apoyo artillero, inteligencia (en el sentido militar del término) y centro de comunicaciones, mientras Akane y el mago montaban la incursión. Dentro de la casa, el fino oído de Matt y la detección de ki de la samurái les permitieron localizar a las dos docenas de guardias que roncaban arriba, al centinela que también roncaba arriba, a los otros tantos sirvientes que dormían abajo y a la pareja ocupada en escarceos nocturnos, arriba al fondo (a la mujer, a la concubina y a la hija de Kuma no, porque estaban durmiendo arriba, al fondo y solas). El talento, fruto del duro entrenamiento y estudio, de Matt para localizar pequeñas fuentes mágicas les guió a un lugar indeterminado tras una recia puerta cerrada, justo delante del único centinela del interior de la casa. El centinela, que, como se ha dicho, roncaba en su silla, fue eliminado diestramente por Akane, pero la puerta, con su cerradura de alta seguridad, se le resistió.
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