Hay un género en el anime bastante popular que incluye una infame nave pirata y un chaval que se cae en ella y resulta ser la clave para el futuro de todo. Muchas veces, además, el chaval resulta ser un hacha en un campo totalmente ajeno a su experiencia: el pilotaje o copilotaje de las máquinas de combate (mechas, casi siempre) que usa la nave para salir airosa en sus batallas. Así, el joven inexperto y de extraño origen se convierte no sólo en la clave para la supervivencia de la Humanidad (o lo que sea), sino también en imprescindible para la supervivencia de una nave que hasta el momento se las había apañado únicamente con los mejores pilotos del universo conocido. El estudio Bones es todo un experto en este tipo de series: Kenran Butoh Sai, Eureka 7 y Bounen no Xamdou. Kenran Butoh Sai, the Mars Daybreak fue la primera, en 2004, y es la más tópica y absurda (en su trama) de todas. Sin embargo, tiene tres cualidades que la hacen una serie recomendable, y más para las calurosas tardes de verano: primero, es una serie que no se toma en serio a sí misma, todo acción y humor y con una trama ligera, alejada de los intentos de dramones de las otras dos; segundo, tiene unos cuantos personajes atractivos que mantienen la serie; y por último y por extraño que parezca, el protagonista es carismático, útil, mañoso y consigue caernos bien.

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