Darker than black

Pasa la Semana Santa y volvemos al lío. Un maratón de anime y varias series terminadas por comentar en la entrada de los lunes. Pero, vaya, hoy es martes. Cosas de la Jira…

Bones es un estudio de referencia en esta década que termina. Tiene series muy conocidas, series muy buenas y varias han sido licenciadas en España. Entre las conocidas tenemos, por ejemplo, a Fullmetal Alchemist. Y entre las buenas, buenas de verdad, a Darker than black. 26 episodios tristes, apagados, pesimistas, llenos de muerte y también de esperanza, de luz (mortecina, pero luz) y algún desliz supuestamente humorístico. Tensai Okamura, director de Wolf’s Rain y firmante de los storyboard de alguno de los mejores episodios de Cowboy Bebop, es el creador y responsable de esta serie, estrenada en la primavera de 2007.


Hei y Yin

La serie se desarrolla en un futuro cercano. Dos extrañas Puertas dimensionales han aparecido en la Tierra, una en Japón (Tokyo), la otra en Brasil. Con su aparición desapareció el cielo estrellado y la Luna, siendo sustituidos por unas estrellas falsas, relacionadas con los contratistas. Los contratistas tienen poderes sobrenaturales, pero han de pagar una compensación (el contrato) cada vez que los usan. Se supone que no tienen emociones y se guían sólo por la lógica, como Spock. Cada contratista tiene su estrella, que cae a su muerte. También existen los muñecos o dolls, médiums que pueden usar un espíritu de vigilancia como “reconocimiento a distancia” o a los que pueden implantarse recuerdos artificiales.


Siempre elegantes: Kirihara y November Eleven

En arcos de dos episodios vamos conociendo a los personajes de este curioso mundo y a lo que se cuece en él. Los protagonistas son un grupo operativo de una extraña organización, el Sindicato, formado por dos contratistas, la muñeca de reconocimiento y el enlace humano. Con ellos aparecerán más contratistas, algunos para desaparecer rápidamente, otros, como un equipo del MI6 británico (otra vez dos contratistas y un muñeco), para convertirse en secundarios de lujo. La sección especial de la policía encargada de los contratistas; la organización internacional PANDORA; encargada de la investigación y custodia de la puerta; el absurdo del detective privado; la vieja y los jóvenes a los que alquila sus apartamentos; y otros muchos personajes, bien tratados y descritos, a veces con un par de pinceladas escasas (esas pinceladas habituales en el Hollywood de hace más de treinta años e imposible de encontrar ahora), a veces con episodios enteros dedicados, en el fondo, a ellos. Cada arco de dos episodios sigue un esquema clásico: es el “caso de la semana”, con sus propios personajes y trama independiente, pero que sirve para profundizar en el mundo o en tal o cual personaje principal, dándonos detalles de su vida pasada, de sus motivaciones… A mediados de temporada se empieza a presentar la trama principal, que se desarrollará en las sombras hasta estallar en los últimos episodios. Exceptuando el problema del investigador supuestamente cómico y del final confuso, la serie es un ejemplo excelente de cómo contar una historia y logra que, al final, hasta Huang nos caiga simpático.


Hasta Huang tiene su pasado y sus fantasmas

El diseño de personajes, tanto en dibujo como en su tratamiento y evolución es de lo mejor que he visto en los últimos años. Incluso Mao, el contratista que perdió su cuerpo y ahora es un gato negro, evita el papel cómico para convertirse en una figura trágica. Los actores de doblaje están a la altura, realzando y remarcando sus personajes. Así, por citar algunos, tenemos a Nana Mizuki como la detective Kirihara, en un registro muy distinto al de Hinata o al de Allison; a Kazuhiko Inoue (Aion, Kakashi) como el chulo agente del MI6 November Eleven; a los veteranos Ikuya Sawaki como Mao, el gato, y Masaru Ikeda como Huang y a Misako Fukuen dando la voz dulce y solitaria de Yin. La música, de Yoko Kanno, está lejos de otras bandas sonoras suyas, pero acompaña muy bien a las escenas. Y el primer ending, el de Rie Fu, me encanta.

Es, en definitiva, una de las mejores series del 2007 y de la década, con un tono oscuro muy cyberpunk pese a la presencia de lo sobrenatural. Una serie adulta (si olvidamos al detective privado, por favor) que se merece más de un visionado.

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