Sakura — Espíritus inquietos

El shogún Kagutsushi Shin viajaba de incógnito al Santuario del Espejo. Lo que quería decir que iba vestido de “gran señor que viaja de incógnito” y esto le permitía ir con una reducida escolta, por veredas apartadas y evitando farragosas sesiones de reverencias, intercambio de presentes, ceremonias del té y otras actividades cortesanas, pero también dejaba clara su posición para evitar que alguien pudiera insultarlo por error. Iba acompañado de su principal guardaespaldas y ayuda de cámara, Inada Tetsu, y de otro samurái cuyo kimono tenía un curioso tono rojizo.


Asakura Kujaku

En estos viajes, un oficial asakura lo acompañaba de enlace, pues el santuario se levantaba en el territorio de dicho clan. Esa vez se trataba de la mismísima Asai Kikuko, capitana de la guardia del castillo Asakura, que se encontraba en aquella primavera en el palacio del clan en Tsukikage, la capital imperial. Camuflados como parte de la escolta puesta a disposición del shogún, la fugitiva Ishikawa Reiko volvía a casa.

El camino al santuario no estuvo exento de malos encuentros. El peor fue con un ciempiés gigante que hirió al caballo de Hosoda Genji y les retrasó un día. Pero todo fue un pequeño aperitivo para lo que les esperaba en el santuario: apenas habían tenido tiempo de relajarse cuando se presentaros dos fuerzas asakura: una de caballería y otra de ninjas (ejem, bueno, éstos realmente no se presentaron y se esforzaron por permanecer ocultos). Hosoda Genji y la sobrina de Asai Kikuko, Yoriko, permanecían en el recinto exterior y tuvieron que lidiar con el problema con tacto.

Se enteraron de que los asakura no perseguían a Reiko, sino a Asakura Kujaku, prima del gran señor Asakura Tatsuya. El porqué ni siquiera Yoriko pudo averiguarlo y, para entonces, tenían otras cosas de qué preocuparse, como el que la guardia del santuario y las samuráis asakura estuvieran a punto de llegar a las manos o los espectros sombríos que Yoriko, siguiendo a un ninja, encontrara (¡y atara!) entre las vigas de la casa de huéspedes.

Para entonces, en el interior del santuario ya se oía el follón que había montado afuera. Tsuki, la prima de Reiko, las ocultó a ella y a Hitomi en las catacumbas. Reiko escuchó el eco de otra mente en aquel laberinto subterráneo y allá que arrastró a la miko, encontrándose con la fugitiva Asakura Kujaku.

La joven, de alguna forma que ni ella misma se explicaba, había roto el sello que mantenía presa a una de las cabezas de Orochi. Ahora, huía de su familia y perseguía, a la vez, al temible aeón y había encontrado un refugio temporal en el santuario.

Como Tsuki le había contado que los espíritus de los muertos llevaban unos días inquietos y ese plazo coincidía con el tiempo que Kujaku llevaba en el santuario, Reiko asumió que la presencia de la joven maldita por la esencia de Orochi era la causante y decidió sacarla del templo lo antes posible. Con ayuda de Tsuki y de la capitana, se coordinó con el grupo de fuera y lograron salir sin ser detectadas poco antes de medianoche, evitando la destrucción del Santuario del Espejo por minutos.

Sakura, un cuento de Lannet 3×04. Con Hosoda Genji (Menxar) e Ishikawa Reiko (Charlie) y la colaboración especial de Asai Yoriko (Teniente Du’Pont).

Aventura un tanto errática de relleno, tras el largo parón (Jinbo la habíamos jugado en abril), cuyo objetivo era intentar hacernos otra vez con el juego y los personajes. Se nos unió para la ocasión Du’Pont, que ya había llevado a Manobu el mayordomo en la segunda sesión de Yukikaze.

No fue una buena partida por mi parte, pero los jugadores la sacaron adelante y dejaron escenas como la de Reiko suspirando por el shogún o Yoriko atando a una Sombra a una viga. Charlie se dio cuenta rápido de que la presencia de Kujaku era lo que inquietaba a los espíritus y se dio prisa por sacarla del templo, evitando que se liara la de San Quintín a medianoche. Al final, la partida cumplió su objetivo y nos permitió dar un paso más en el desenlace de esta historia.

Kujaku-hime es un personaje del Anima Tactis. No me acordaba que venía en el suplemento web Dramatis Personae hasta que lo releí poco antes de la partida. Me venía bien la historia del personaje para meter un elemento oscuro que desestabilizara el ambiente sobrenatural del templo, así que le hice un hueco. Hay una inconsistencia: en el Dramatis se dice que es la segunda hija de la regente Katsumi. Como en la campaña, y a falta de información sobre Katsumi en el Gaïa, había hecho a la regente una solterona doce años mayor que Kujaku, ésta pasó a ser otra sobrina, para disgusto de los puristas.

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