Koe no Katachi

La comentaba la semana pasada por redes sociales, recién vista y demasiado vapuleado emocionalmente como para dedicarle una entrada. Tengo que confesar que ni me había enterado de la existencia de esta película, y es raro porque intento seguir los trabajos de Kyoto Animation.

Koe no Katachi (A Silent Voice, no sé si Selecta traducirá el título) es una película de 2016 que adapta el manga homónimo de Yoshitoki Oima, dirigida por la directora de la casa Naoko Yamada (K-On, Tamako Market). Cuenta una historia de acoso escolar en tres fases: cuando el protagonista acosa, cuando el protagonista es el acosado y, luego, en el instituto, cuando intenta enfrentarse a lo que ocurrió y seguir adelante.

La madre de Souya, una mujer sin igual

La película, dentro del estilo moe que caracteriza a la casa, tiene mucha mala baba. Habla de la maldad de los niños, de la cobardía de la gente, del egoísmo intrínseco de cada uno, de la necesidad de encajar en el grupo y de lo que llega a hacer uno por ello, sin ser realmente consciente de la gravedad de sus actos. Mantiene un ritmo constante y no tiene giros repentinos del argumento. Se ve por dónde va, sin que eso lo haga desmerecer. Va en busca de la lágrima fácil y juega bien sus cartas.

Tiene muy buenos personajes. El protagonista, Shouya Ishida (Miyu Irino), despierta lástima y asco a partes iguales y al final se hace querer. Los secundarios están todos muy bien, destacando la madre de Shouya, Miyako (Satsuki Kaname Chidori Yukino) y la hermana de la protagonista y chupando cámara de manera inmisericorde el contrapunto humorístico, Tomohiro Nagatsuka.

Película para tarde lluviosa de domingo, para ver en compañía y con provisión de pañuelos.

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