Esa peli de Peckinpah dirigida por Tarantino y protagonizada por Benny Hill

Este sábado jugamos la, creo, cuarta sesión de la tercera temporada de Los viajes del Ícaro. Programa doble muy curioso y agotador que comenzó con las andanzas del SG-2, un grupo peculiar al que he cogido cariño: la capitana Conway, en su eterno nivel 5+2, sigue siendo un personaje mal planteado que ha sufrido el problema básico que nos encontramos en juegos con experiencia por niveles cuando queremos hacer experimentos y se empieza ya a cierto nivel, esto es, que como el experimento salga mal, enderezarlo es mucho más difícil que si se empieza a nivel 1. Se suma al problema el que la raza escogida, tuan dalyr, el cambiaformas de Ánima Beyond Fantasy, tiene un ajuste de nivel exagerado para lo que ofrece. Esto último lo he corregido parcialmente mejorando la forma animal, pero el problema principal (un reparto de puntos que ha demostrado no ser el más adecuado) sólo se corregirá con tiempo y px.

También estaba Dragunov, el segundo personaje de Charlie, que estuvo en el primer contacto con los nativos de Ynys Mawr y que luego ha quedado relegado casi a tareas de pnj (forja y armería), un peculiar maestro de armas pensado para combate a distancia y el único a nivel 6 del grupo. Y Powell, el sustituto del fenecido Smith, un mago estrictamente defensivo sobre el papel y un ingeniero polivalente con tupé y adicto a los chicles en la mesa.

Así, una oficial estricta pero con tendencia a perder el control (y arrancar alguna yugular de paso) y los dos tipos más indisciplinados del Ícaro tuvieron que lidiar con elfos-indios que no hablaban con mujeres y búfalos tan grandes como mamuts y sufrir el ataque de una Ira de la Naturaleza. El bicho en cuestión era tocho y contra otro grupo habría sido un oponente formidable. Contra éste no contaba yo más que con el primer ataque. Y así fue (casi hago Dragunov a la parrilla): después de ese primer momento de sorpresa, la partida perdió todo aire de juego de fantasía al sacar Dragunov su escopeta de corredera y Conway montar su Dragunov F-1 (un antiaéreo de 20mm reconvertido en fusil de nómada). Parecía aquello una peli de Tarantino, pobre bicho.

Por la tarde, en segunda sesión, tuvimos una aventura de lo más enloquecida que recuerdo. Volvían los SG-1 y 3 a Ynys Mawr cuando decidieron ir todos (incluyendo la tripulación de Svala, en cuyo barco viajaban) a hacer una visita a los piratas. Estaba por entonces Milady, la chica rubia obsesionada con la venganza, dominada por un demonio de la ídem que estaba encerrado bajo la guarida de los piratas (que ya es casualidad). Necesitaba el demonio una virgen, para variar y el secuestro de Sassa Ivarsson era muy tentador. La presencia de dos grupos SG, esto es, de dos personajes por jugador, me permitía hacerlo sin dejar a Menxar compuesta y sin personaje en la aventura.

La situación era inmejorable: Milady averiguó que Sassa era virgen de Kuro (el otro personaje de Menxar, enamorado el pobre de la rubia), al que dejó KO. Renaldo se daba de hostias amistosas con el Algarrobo, el fortachón de los piratas, entre gritos y apuestas y sólo quedaba que la pobre Sassa, vulnerable ella a la magia, fallara una tirada bastante complicada. Luego, habría un momento de confusión y enfrentamiento con los piratas hasta que estos cayeran o alguien consiguiera darse cuenta de lo ocurrido y poner paz. Y de postre, el rescate contra reloj en un dungeon infestado de demonios.

Pero Sassa pasó la tirada y consiguió dar la voz de alarma. Y se hizo el caos: los piratas del Gato Negro gritaban traición; los de Svala, también. Callahan salió volando, agarró a Sassa e intentó ponerla a salvo. Milady, frustrado el plan, también intentó escapar; Paolo, Svala y Renaldo corrieron a salvar a Sassa; el Gato Negro y el Algarrobo, a Milady; los hombres del Gato corrieron hacia el barco de Svala; los de Svala, hacia los hombres del Gato; el Brujo (Aniceto Papandujo) derribó a Callahan, cegó a la mitad de los presentes y, luego, enloquecido, empezó a tirar bolas de fuego a diestro y siniestro; el oso (¡Wonf!) mordió al brujo; y, temiendo quedarse sin virgen, varios engendros demoníacos se unieron a la fiesta.

¡Por Belcebú que no recuerdo haber tenido tantos pnjs importantes haciendo cosas a la vez en una escena! Terminé agotado mentalmente, pero todo salió bien, algo bien raro con estos jugadores: Milady fue reducida por Kuro, los engendros fueron derrotados, Sassa durmió acompañada la noche siguiente y Paolo no se empeñó en exterminar el mal y se limitó a llamar al padre Rupert (capellán castrense) para consagrar el viejo templo sobre la guarida de los demonios para que éstos no pudieran salir. Pero lo mejor de todo es que sólo perdí un pnj, el Brujo.

Los viajes del Ícaro, 3×04. Protagonistas: Capitán Paolo (paladín, nivel 8), sargento Dragunov (maestro de armas con sangre antigua, nivel 6), doctor Callahan (hechicero, nivel 6) [Charlie]; capitana Edana Conway (tuan dalyr, guerrero mentalista, nivel 5+2), Kuro (nephilim d’anjayni, asesino, nivel 6), Sassa Ivarsson (mentalista/hechicero-mentalista, nivel 7) [Menxar]; teniente Walter White (ladrón con esencia venenosa, nivel 7); Renaldo José Fernando Olivares (tao, nivel 8) y sargento Max Powell (hechicero con sangre antigua, nivel 5) [Sir_Petrus].

Con Svala Ojos de Hielo; Ingolf, su piloto; el Gato Negro, el Algarrobo, Milady y el Brujo. Y Ciri y el oso (¡Wonf!).

3 comentarios para “Esa peli de Peckinpah dirigida por Tarantino y protagonizada por Benny Hill

  1. A Edana le costó lo suyo no mandar a los indios a la mierda, el pobre Kuro está abocado a liarla parda y apunto estubo de decidir matar a la rubia y Sassa le puede explicar algunas cosas sobre fantasmas del pasado a Milady.
    Me lo pasé como los indios y han surgido cosas interesantes ;P

  2. Claaaro, de los pobres elfos nadie se acuerda. Días de búsqueda hasta encontrar un búfalo débil y que se puede cazar y, cuando por fin lo derriban, llega una mujer y reclama la presa. Ea, ya la jodimos, Pequeño Perrito de la Pradera, que de aquí sólo come Águila Calva, que es el único de la partida que ha yacido con hembra, aunque sólo le quieran como juguete de una noche. Dos semanas de trabajo a la bosta fresca de búfalo.

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