Simoun

El subgénero bélico “de escuadrón”, esto es, las andanzas de un escuadrón de pilotos o de la tripulación de un avión, ya lo hemos tocado en el blog con la fallida The Sky Crawlers. Hoy volvemos a él con una serie de Studio Deen que ya tiene su tiempo (2006) y dirigida por Junji Nishimura. La serie nos transporta a un mundo donde todos los bebés nacen niñas. En la Teocracia de Simulacrum, el más próspero de los países, las niñas acuden a la Fuente para elegir, conscientemente o no, su sexo adulto en la pubertad, sobre los diecisiete años. En el industrializado y contaminado Argentum, el sexo se decide cuando aún son bebés, mediante operaciones quirúrgicas y hormonas. Simulacrum mantiene el monopolio de los motores de hélice (o helicoidales), ambicionados por Argentum, lo que provoca que la guerra entre ambos países estalle.


Paraietta en su simoun

La defensa principal de Simulcarum la componen los simoun que dan nombre a la serie. Son aeronaves biplazas que son tripuladas por dos simoun sibyllae, sacerdotisas que aún no han ido a la Fuente y son veneradas en todo el país. Los simoun son “carruajes de los dioses”, algo sagrado, y son usados en ceremonias religiosas: las simoun sibyllae dibujan trazos en el aire, Ri Mājon, como oración y ofrenda. Los usan en funerales, en recepciones diplomáticas, en las grandes festividades… y para destruir ciudades. Algunos Ri Mājon son armas de destrucción masiva y los simoun son, así la disuasión nuclear de Simulacrum.

Con esta base, el planteamiento inicial de Simoun sigue los estándares del género. Las protagonistas de la historia son las sibyllae de un escuadrón de simoun, el Chor Tempest. Una unidad de élite que pierde a su carismática líder y a otras sacerdotisas al comienzo del primer episodio, quedando deshecho, perdido y en cuadro. Pasamos así a los capítulos donde llegan los reemplazos y el entrenamiento. Las veteranas deben superar el trauma y las novatas, ser aceptadas: se forman las parejas de vuelo, se producen las primeras misiones y vamos conociendo a cada sibylla, sus fantasmas y miedos. De fondo, una guerra que vemos desde la limitada visión de las pilotos, siempre enfrentadas al problema de ser sacerdotisas y niñas reconvertidas en soldados, una guerra cruel que se va complicando y amenaza con tragarse el mundo entero.


De arriba a abajo y de izquierda a derecha: Floe, Alti, Kaimu, Limone; Rodoreamon, Paraietta; Neviril y Aeru

Simoun es una serie peculiar. Pese a que es una serie bélica, las escenas de acción son secundarias. Es una serie que se centra en los personajes y cómo viven la guerra y ahí luce el ritmo lento y melancólico que le da el director. El dibujo también es muy peculiar. Los personajes son dibujados con gran detalle, pero en algunos planos son dibujados con un trazo grueso que afea el resultado. Las máquinas, como los simoun, los simile y los aerobuques, están también tratadas con gran detalle, mientras que el resto de los decorados, como paisajes, pasillos y salones, tienen un estilo totalmente distinto, más próximo a acuarelas. Choca también la selección de voces: todas son femeninas, incluso para los personajes masculinos. El elenco original tira de espaldas, con Ami Koshimizu, Eri Kitamura, Houko Kuwashima, Kaori Nazuka, Mamiko Noto, Nana Mizuki, Yukana y otras. Por último, es de esas series que no sabe rematar el final (una parte del final).

No es, en fin, una serie para todos, pero recomiendo darle una oportunidad si se tiene ocasión de echarle el guante. Juega en una división completamente distinta a otras series “de escuadrón”, como Strike Witches. La versión que tengo es del desaparecido Deviants Fansub, un gran trabajo.

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