El Ícaro — Segunda temporada (episodios 1 a 4)

El trabajo me tiene matao pero, poco a poco, vamos avanzando la segunda temporada de Los Viajes del Ícaro. Tan avanzando que ya llevo cuatro resúmenes de partida que me he saltado por unas cosas u otras. Así, pues, y para que la cosa no se vaya de madre, toca un resumen telegráfico y sin (pobres) adornos literarios.

Habíamos cerrado la primera temporada con un memorable enfrentamiento con un temible enemigo, La Máquina, que terminó con la victoria de los personajes jugadores y, de forma increíble, sin ninguna baja mortal. Entre los personajes jugadores, porque la pequeña ciudad-estado de Nidik quedaba arrasada y con un tercio de su población asesinada. En el plano político, la muerte del rey dejaba una situación inestable en el flanco derecho del grupo del Ícaro, es decir, de los personajes jugadores. El heredero era un chaval de unos diez años más pendiente de libros que de seguir los pasos de su belicoso, mujeriego y fecundo padre y el asunto de la regencia acabó pronto en la nueva mesa de reuniones del Ícaro. Con su apoyo, Starnia, hija bastarda del rey y sacerdotisa de un culto local, tomaba las riendas del poder (apoyo interesado, pues los del Ícaro necesitaban de los telares de Nidik para reparar la cubierta del dirigible), imponiéndose al capitán de la guardia Bodoni (que abandonaría el reino con parte de sus hombres) y los levantiscos señores vasallos del sur.

Luego vendría la thing de primavera, una gran reunión que se celebró en Teyrnas Y Cymoedd y los del Ícaro confiaban en hacer negocios con los comerciantes que acudirían a la asamblea. En el viaje hasta Caer Dubh, la capital de Teyrnas Y Cymoedd, sufrieron el ataque de una quimera ártica. En Caer Dubh conocerían a otro enano comerciante y masón al que le compraron gran cantidad de suministros a cambio de los raíles del metro del Valle del Ojo, a entregar y pagar para la thing de verano en el puerto de Nidik. Aunque la noticia más sorprendente fue el anuncio de la boda entre el rey Pedr de Teyrnas Y Cymoedd (43 años) con la joven hija del señor Leonid (45 años), Lilya (16), sin que tal noticia sentara muy bien al hijo del rey, Urien (15). Los del Ícaro sospechaban del padre Mario (27) desde el intento de asesinato de Ffáfner (168) y, cuando se reunió con Hywel ap Rhain (43), primo del rey y su campeón, lo incluyeron en el cupo de sospechosos. La boda, a celebrar unos días antes de la thing de verano, sería oficiada por el capitán Paolo a petición del rey.

Mientras el SG-1 (Paolo, Renaldo y Kuro) hacían vida social en Caer Dubh, un segundo grupo (Sassa Ivarsson, Ryan Smith y Zoichiro) daba una batida de caza por la Garganta del Diablo en busca de la quimera ártica, ya que los del Ícaro estaban abriendo una ruta a través de la garganta para ir a Caer Dubh sin tener que ir por el Paso de la Viuda, esto es, un viaje de unas horas en lugar de uno de dos días. Acabarían con el bicho, pero resultó ser la mascota de alguien (tenía collar). Terminarían conociendo a ese alguien, la llamada Reina de las Nieves, una elemental de hielo que había hecho de un antiguo puesto de observación artillero atlante su hogar. Tenía una niña de seis o siete años que, sorpresa, era hija del rey de Nidik.

Estando en Caer Dubh surgió una oportunidad de oro de investigar más sobre el mundo en el que se encontraban y sobre cómo habían llegado a él: una joven de fiero aspecto, Svala Ojos de Hielo (hija bastarda del rey de Nidik) invitó a Paolo a unirse a su expedición (pirata y de saqueo, no nos engañemos) en busca de unas ruinas enanas al norte del continente. Por fechas coincidía con la boda, así que cedió el testigo al SG-3 (Iosef Dragunov, Sassa Ivarsson y Ryan Smith).

El viaje incluyó varios abordajes a los que el SG-3 se sumó encantado, hasta que se tropezaron con una bestia-nube de la que escaparían por los pelos, para estrellarse en el interior del continente, más allá de Finisterra y cerca del misterioso, peligroso y enorme bosque de Broceliande. Con el barco hecho una ruina y la mitad de la tripulación herida se les echó encima el barón Alarico, marshall de aquellas tierras, bien pertrechado de hombres y acero. El barón les ofreció un trato: dejarles en libertad, pese a ser piratas bien conocidos, y repararles el barco (necesitaban alcohol para volver a despegar) si recuperaban a la heredera de aquellas tierras, la princesa Ciri, que tras ser secuestrada por su campeón y luego rescatada por los hombres del barón, había terminado desapareciendo en el bosque tras sangrienta intervención de las dríadas del mismo.

Svala y el SG-3 volverían con la niña, no antes de que Smith alcanzara gran comunión con el bosque y plantara su semilla en una dríada. Descubrieron, además, que el barón Alarico estaba detrás de la muerte de los padres de Ciri al haber invocado la bestia-nube que se los comió y que quería casarse con la muchacha para hacerse con la corona. No les gustaron tales noticias, pero, dadas las circunstancias, siguieron con el trato y entregaron a la princesa a cambio del alcohol prometido. Sassa se rebeló a última hora contra tal plan y secuestró a la niña, que terminó así como grumete en un barco pirata.

De vuelta a Ynys Mawr, del Ícaro mandaron una representación de la plana mayor a la boda del rey Pedr: el capitán Paolo, segundo de la expedición, la capitana de corbeta Edana Conway, segundo comandante del dirigible, y el teniente de navío Walter White, oficial de derrota. Disfrutaron de la reunión social, de la cacería (especialmente Edana Conway, que estaba en esos días que tiene todo tuan dalyr), de la comida y de los trucos de un orondo prestidigitador y sus dos jóvenes ayudantes, pero en mitad de la ceremonia descubrieron que el joven Urien ap Pedr había sido sustituido por una ilusión. El padre Mario confesaría estar detrás (más o menos) detrás del asunto, cumpliendo órdenes de la Iglesia de Finisterra y White y Conway salvaron in extremis a Ffáner, secuestrado por uno de los ayudantes del prestidigitador, que resultó ser una joven asesina. Ya era tarde, sin embargo, para el joven Urien, que aparecería muerto en el despacho del enano.

¿Qué nos deparará el futuro? El capitán Paolo acusó de forma tan directa a Hywel ap Rhain, primo del rey, de estar detrás de la muerte de su sobrino que, independientemente de si éste tuvo o no algo que ver, hablará el acero. Y queda un asesino suelto (al menos) en Caer Dubh. Y en el lejano norte, la Perla se acerca a su destino.

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