Extraña y divertida noche de mayo

Los calores veraniegos del fin de semana pasado se llevaron el décimo concierto de abono A de la Orquesta de Extremadura. Un concierto con cambios en el menú, pues se cayó el director programado, Maximiano Valdés, por motivos de salud, y fue cambiada la obra de la segunda parte: la programada Segunda sinfonía de Schumann (tenía ganas a esta, que no la conozco) fue reemplazada por la Tercera, la Renana, obra que ya abriera la temporada pasada. Así pues, Jesús Amigo tuvo que tomar la batuta de un concierto en cuya primera parte destacaba el Concierto para viola y orquesta “Der Schwanendreher” del compositor alemán de la primera mitad del siglo XX Paul Hindemith, tras la Obertura de Don Giovanni de Mozart. ¡Qué grande que era el jodío!

El concierto de viola… En fin, no sabría qué decir. Me dejó un poco como cuando escuchaba ciertos discos de ECM en Discos Tak sin entender nada y luego volvía agradecido a Narada. Una orquesta peculiar, con las cuerdas reducidas a cellos, contrabajos, arpa y el solista y una obra difícil que escuché con atención y me dejó, como entonces, sin entender nada. El solista era el alemán Nils Mönkemeyer, que tanto en el concierto como en el bis demostró ser un hacha, pero empiezo a pensar que la viola y yo no congeniamos.

Tras el descanso, una alegre y vivaz Renana nos hizo disfrutar de lo lindo y se llevó una gran ovación. En lo personal, la Renana me duró mucho… no pude quitármela de la cabeza en toda la noche. Me encanta la Renana, pero en directo ya es otro mundo.

Por otra parte, hubo algún problema con las puertas y gente que entró a destiempo al comienzo del concierto de viola, y las ya habituales diferencias entre los integrantes de la orquesta y lo indicado en el programa (por ejemplo, el cambio en la “alineación” de fagots, y esta vez estoy seguro de no haberme confundido).

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