Noche romántica

Segundo concierto de la temporada, dedicado a dos grandes compositores románticos: Schumann (en 2010 se cumplirá el bicentenario de su nacimiento) y Brahms. Dirigía el maestro Yoav Talmi. El Manuel Rojas estaba, como es habitual, con el cartel de “no hay entradas” y muchos claros en la zona de abonados. La gente estuvo muy revuelta el sábado: toses, cuchicheos, móviles (varios, sí, varios), algún abanico…

Abrió el concierto Escenas de niños, versión orquestal del propio Talmi de una serie de piezas cortas para piano. La propuesta de Talmi fue sorprendente por la sencillez de la orquesta, huyendo del exceso de instrumentos habitual en las composiciones modernas, y con momentos memorables. Un gran comienzo, sin duda. Seguía en el menú el Concierto para piano y orquesta, con Josep Colom al piano. No tengo mucho que decir al respecto: hubo un momento en el que la música me arrastró consigo, me arrulló y me mimó, el tiempo no existió, ni los móviles, toses, cuchicheos, ni tampoco los potros de tortura de los asientos, y alguien en tal estado de éxtasis no es buen comentarista. Por si en el trance extático no me había quedado claro, Colom se marcó un bis remarcando que es un pianista como la copa del pinsapo de San Pedro de Arlanza.

En la segunda parte dejamos a Schumann y pasamos a Brahms, a su Tercera sinfonía. Brahms es… Brahms y en directo se aprecia mucho más su genialidad. No es como en obras de otros autores donde uno se queda con tal o cual fragmento, o le llama más la atención este o aquel pasaje. Es el todo y, por ello, no sé muy bien qué más decir. Incluso la orquesta, de la cual suelo decir que tal o cual sección estaba más inspirada (o más torpe, si se da el caso) estuvo muy homogénea, a un gran nivel.

Talmi se llevó una grandísima ovación por tan fantástica noche, ovación que nos agradeció con un hermoso bis. Un concierto en el que disfruté de la música como en pocas ocasiones, pese a las toses, cuchicheos, móviles, abanicos y demás.

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