Las primeras yemas brotaban en los árboles y la nieve cedía ante el sol de febrero. Las noches eran frías, pero en las horas centrales del día, si lucía el sol, se abrían las contraventanas para que se airease el castillo y expulsar, así, el olor a moho, humo y humanidad de los meses anteriores. Faltaban semanas para primavera y aún más para que florecieran los cerezos de la larga avenida que unía el pueblo y el castillo, cubriendo a éste con la tormenta de pétalos que le daba su nombre, pero para la joven Reiko eran los mejores días del año: la visita anual a las posesiones de su difunta madre en la ciudad de Aimi, dos semanas en una ciudad de verdad, con todo su bullicio, sus mercados repletos de productos exóticos, las mejores obras de teatro… Bueno, Reiko no era ya una niña y sabía que Aimi era el mayor lupanar de Lannet, del que las elegantes geishas que frecuentaban la casa durante sus estancias eran la cara más presentable. Al otro lado del canal se extendía el enorme barrio de las lámparas que producía en la joven una mezcla de repulsión y curiosidad, preguntándose cómo podía su prima Shigeko Kaoru, apenas cinco años mayor, ser la señora de todo aquello, cuando ella apenas podía imaginarse gobernando el pequeño y vacío feudo de su padre.
Sakura — El clan Ishikawa
El clan Ishikawa es vasallo de la familia Asakura. Sus tierras se extienden al sureste de la ciudad de Aimi, una serie de estrechos valles en las primeras estribaciones de Sen Monogatari con aldeas y granjas dispersas entre espesos bosques y apenas un par de poblaciones dignas de mención.
El anciano señor Iwao hace tiempo que no es el cabeza del clan, desde que la senilidad se apoderó de su mente. Ya apenas tiene momentos de lucidez. El daimyo es su hijo Hideo, de 42 años, un hombre menudo, de rostro afable y barriga incipiente. Es el único hijo varón que Asakura Etsu, de la rama menor de los Asakura, le dio a su esposo.
Etsu no fue la única mujer en la vida del señor Iwao. Tras la muerte de ésta, tomó como concubina a Oshima Aoba, una beldad cantada por los poetas y que, se dice, era una bruja. Algo de cierto debía haber, dado el destino de su nieta. Aoba desapareció hace unos quince años y nadie sabe si está viva o murió. Durante el tiempo que estuvo con Iwao fue la señora de la casa. Fue el gran amor del anciano señor. Hay quien dice que no casó con ella por la diferencia de estatus, hay quien que por no afrentar a los Asakura.
Hai to Gensou no Grimgar
Hablaba algo más de un año sobre la saturación de mercado que provoca la industria japonesa cuando le da por explorar una idea, en este caso, la de aventuras en videojuegos de rol online o en mundos similares a éstos. Hablé de Sword Art Online y Log Horizon. Han resultado ser sólo la punta del iceberg: en las siguientes temporadas no han faltado series que han seguido sacando jugo a la idea. Hemos tenido al menos otra de jugador atrapado por su videojuego y varias más de mundo similar al de un videojuego donde los protagonistas o viven ya allí o han sido arrastrados desde el nuestro. Por ejemplo, Overlord, donde el jugador, con un avatar no-humano y su cohorte de pnjs de repente total y absolutamente vivos, se convierte en el gran señor del mal con su propio dungeon (la sede de su gremio, en el juego) en un mundo desconocido. Una comedia divertida con un planteamiento curioso a la que yo consideraría, con SAO y Log Horizon, una suerte de trilogía sobre el tema.

Miedo
Schwarzesmarken
Creo que no voy a sorprender a nadie si digo que tengo predilección por el subgénero bélico «de escuadrón». Schwarzesmarken, serie de invierno de 2016, ha sido una pequeña y agradable sorpresa, 12 capítulos entretenidos que, pese a sus fallos, hace honor al género. Dirige el veterano Tetsuya Watanabe (Kimi ga Nozomu Eien, Zone of the Enders, el episodio «La balada de los ángeles caídos» de Cowboy Bebop y un larguísimo etcétera como productor) y no hay mucho más que decir: sabe lo que se hace.

Otro día de caza. ¿Cuándo fue la última vez que vimos el Sol?
Boku dake ga inai machi (Desaparecido)
Boku dake ga inai machi me dejó con el corazón en un puño en el primer capítulo. Tras verme un par más, decidí esperar a tenerlos todos y verlos de una sentada, temiendo, eso sí, que el desarrollo o el final no estuvieran a la altura (problema por desgracia típico en el anime y que padecimos, por ejemplo, en Subete ga F ni Naru). No ha sido así: Boku dake ga inai machi ha sido la mejor serie de la temporada de invierno, un thriller con toques fantásticos que nos mantiene en vilo los doce capítulos de la serie. Como debe ser.

Satoru y Airi
Akatsuki no Yona
Supongamos una hermosa princesa, consentida y caprichosa. También, un apuesto príncipe y un general fiel de gesto adusto. Y un golpe de estado que arroja a la princesa de su palacio y la obliga a aprender a vivir en el mundo real. Sazónese con la antigua profecía del rey que volverá con sus poderosos caballeros. Así al pronto, nada que no nos hayan contado ya. Varias veces.
Acero y fuego
Pero pongamos personajes carismáticos, en especial esa niña tonta que busca desesperadamente dejar de serlo y que está arrebatadora cuando se le acera la mirada; un antagonista de primer nivel; unos secundarios muy definidos, incluso los que apenas salen un suspiro; unos seiyuus a gran nivel (en especial, la protagonista, Chiwa Saito, vieja conocida de Samurai 7 y Last Exile) y un dibujo muy expresivo que recoge muy bien los cambios de la protagonista y tendremos una serie muy recomendable y agradecida de ver.
La serie, de 24 episodios, es de otoño de 2014 y adapta el manga homónimo que, a estas alturas, sigue en publicación, por lo que espero que veamos una segunda temporada pronto. Yo la he descubierto ahora porque los chicos de Unmei no Chikara han sacado una versión en Bluray rip que está muy bien.
Tres Valles Reloaded
Tres Valles es una espina que tengo clavada, una campaña que pintaba muy bien pero que, por motivos geográficos, no pude continuar. Reciclé la ambientación (aunque en forma más primitiva) y varias aventuras en Los viajes del Ícaro, pero no en sí los motivos principales de la campaña (lealtad, honor, traición, venganza y muerte, no necesariamente en ese orden). No, al menos, en la forma en que en la campaña madre afectaba a los personajes jugadores, todos miembros importantes de la comunidad, porque no es lo mismo el asesinato del heredero cuando se es invitado en el castillo que cuando se es el castellano.
Así que he decidido volver a retomar la idea base de la campaña, trasladándola al Japón feudal (la versión de Gaïa). No habrá viejo Oleg ni ruinas sylvain/atlantes, quizás sí algún lugar de maldición y muerte y los pjs volverán a ser personajes importantes de la corte: samuráis, consejeros, quizás la hija del señor…
Ahora toca preparar la ambientación, terminar de definir la trama, preparar varias aventuras y, luego, lo más difícil, encontrar jugadores y tiempo para jugarla.
A ver si ahora lo consigo.
El Ícaro — La desaparición de Jorgen Forgen
Tras los sucesos de agosto en Entreaguas había quedado el profesor Jorgen Forgen como enlace diplomático en Sevilla, la ciudad más importante del virreinato, con la misión de apuntalar la incipiente alianza. También tenía el encargo de negociar con los artesanos y comerciantes locales para obtener ciertos suministros indispensables para reparar el Ícaro, como barniz y varios cientos de metros cuadrados de lona. Lo acompañaba una escolta de Wissenschaft formada por el frostkolier Vidar Olrich y Hadi Sa’id, chacal callejero kushistaní.
El equipo pasó veinte días en Sevilla, alternando reuniones de postín con visitas a tabernas y burdeles. Para matar el tiempo, ayudaron a la guardia en varios casos y se alquilaron como mercenarios. Forgen tenía un pico de oro y le gustaba fanfarronear, hasta el punto de que el joven Lope de Vera, dramaturgo muy apreciado en Entreaguas, escribió una obra sobre los sucesos de Córdoba basada en las historias aliñadas de Forgen.
En algún momento, llamó la atención de Pedro Alcántara, uno de los nueve aventureros españoles. Alcántara era hombre de acción, más dado a tener la bolsa llena que a títulos y tierras. En aquel entonces, era la mano derecha de Luis de Trujillo, marqués de Moncada y, junto con el obispo de Sevilla, señor de la ciudad. A Alcántara le llamó la atención la presencia de armas de fuego en las historias de Forgen. Tras interrogarle sutilmente mediante agentes femeninos, terminó convencido de que el diplomático del Ícaro conocía el secreto de la fabricación del polvo negro y decidió secuestrarlo.
El Ícaro — ¡Incursión!
Un barco destartalado en mitad del llano. Hombres apuntalándolo para evitar que caiga sobre su costado. Otros, sacando de él todo lo que se pueda desmontar y recogiendo las piezas diseminadas alrededor. Una imagen que podría ilustrar un libro sobre vikingos, salvo por las bordas demasiado altas del barco y la gran hélice cuatripala que descansaba más allá. Y por el sargento Gustaf Anderson, con su impecable uniforme y su inseparable regla de cálculo, que supervisaba la operación.
La milagrosa aparición de la Perla había avivado de nuevo los rumores sobre los hombres del Ícaro, fama que bien les venía para reforzar su dominio colonial en la isla. La connivencia de la Máquina con los habitantes de Land o’ carl Risian se ocultó, así como la presencia del propio Risian, arrojado a las mazmorras (reconstruidas) de Nidik tras una cura de urgencia. No pudo ocultarse, por supuesto, a Svala y su tripulación; de no haber sido sinceros, habrían perdido su lealtad. En cuanto a la regente Starnia, el comandante la informó personalmente. El capitán Paolo y él bajaron de la base para negociar con la regente la cesión de su segundo barco para enviar un equipo a Sevilla a resolver la desaparición del equipo del profesor Forgen, equipo que formarían Renaldo (una vez volvió del rescate de Ciri) y Kuro y al que se sumaría, días después, el doctor Callahan.
Resuelto aquello, el comandante tuvo que permanecer en Nidik varios días más, debido a la herida sufrida durante el ataque de Erik el Rojo. Paolo decidió quedarse también y se dio permiso a Dragunov y Powell, así que la presencia del Ícaro en Nidik era nutrida: además de los mencionados, estaban Sassa Ivarsson, Su Wei, el ingeniero Anderson y su escolta, Frederick y Sylvana Wallace.
El Ícaro — Emboscada en la isla de Risian
Decíamos que, tras la batalla contra la Máquina en el norte, el Albatros dorado volvió a Ynys Mawr con la mayor parte de la expedición, pero la Perla de la capitana Svala había sufrido graves daños y tuvo que buscar un puerto refugio en el que hacer reparaciones: Land O’carl Risian, la isla de Risian el hacedor de barcos, donde nació. Fueron bien acogidos y las reparaciones comenzaron de inmediato, quedando para el día siguiente un desayuno con el propio Risian para acordar precio y forma de pago.
Por la noche la cosa se torció: en la posada, una niña de unos ocho o nueve años era maltratada por los parroquianos. Es la lazarillo de un demonio azul, decían. El grupo del Ícaro tampoco estaba para fiestas, con discusiones entre la capitana Edana Conway y el sargento Iosef Dragunov que cargaron aún más el ambiente. Finalmente, Dragunov no aguantó la mirada de la chiquilla y la echó de la posada. Conway lo abroncó y salió tras la niña, intentando comunicarse con ella. Lo hizo tan bien que no volvió: el amo de la chica había encontrado un lazarillo mejor.
Dragunov y el sargento Max Powell se olieron algo raro al no volver la capitana. Preguntaron por la chica a los parroquianos, averiguando que había venido con un demonio azul, un fenicio, y el dique donde estaba atracado su barco. El primer intento de acercarse al barco fue fallido, porque la puerta del dique estaba cerrada y había un guardia en el pasillo. Como era tarde y estaban cansados, pasaron de una segunda intentona por la superficie de la isla… Una pena, pues hubieran podido evitar lo que ocurrió.