En el caos que ha sido este comienzo de verano, tuvimos un día de descanso: el concierto de Alan Parsons (Alan Parsons Live Project, para ser exactos) en Mérida. Hasta pocos días antes, no estuvimos seguros de poder ir, pero al final se alinearon los astros.

La verdad es que no había visto nunca a Alan Parsons en directo. Soy fan de The Alan Parsons Project (incluyendo Freudiana y la banda sonora de Lady Halcón) desde chico y también seguí los trabajos de los 90 (Try Anything Once me sigue pareciendo una delicia), pero no me habían llamado los conciertos, con una banda distinta a los músicos de los discos. Este año, sin embargo, y pensando que podía ser la última oportunidad o casi, decidimos Menxar y yo ir, tras avisarnos mi hermano.
El escenario se antojaba inmejorable: el Teatro Romano de Mérida y el concierto estuvo a la altura, pese a algunos vecinos de sitio (siempre toca alguno). La noche salió fresca, el directo de la banda es brutal (llevan ya tantos años que las canciones las han hecho suyas, sin discusión posible).
Por una parte, el concierto fue lo esperado: repertorio de los temas clásicos del Project. Vale, una no me sonaba (del Gaudí, nunca me ha llamado ese disco). Por otra, fue más, mucho más: se cumplen los cincuenta años del Tales of Mistery and Imagination (me siento muy viejo) y lo tocaron casi completo. No esperaba yo escuchar The Raven en directo. Una noche espectacular.
PD: un recuerdo a los que nos han dejado. Eric Woolfson, Ian Bairnson, Gary Brooker (cantante de Limelight), Lesley Duncan (cantante de If I Could Change Your Mind), John Miles (Shadow of a Lonely Man, entre otras) y Chris Rainbow.
Thus quoth the raven, nevermore