Génova, de noche

Génova era una gran ciudad, con un gran y atestado puerto. Por lo tanto, gozaba de una animada vida nocturna. Sin embargo, esa noche muchos de los que velaban no lo hacían por motivos lúdicos y bastantes se preguntaban si aquella sería su última noche. Ajenas a estas preocupaciones, de las tabernas salía el sonido del entrechocar de las jarras, las risas, las disputas; de los callejones oscuros el susurro del trapicheo, la voz ronca del ladrón pidiendo la bolsa, el gemido quedo del moribundo; de las casas de la guardia, los ronquidos de la guardia nocturna; de las mancebías, el agudo grito de la cama torturada. Y, sin embargo…

Noche.

A la luz de las antorchas, marineros y estibadores adormilados aprestaban un bajel bajo los gritos, maldiciones y voces de mando de capataz y contramaestre. El bajel era propiedad del Emperador y el cónsul Ezequiel lo había puesto a disposición de Yaltaka. Al otro extremo del puerto todo era silencio y oscuridad. Pero en la galera del Temple se vigilaba. Aunque no había muchas esperanzas de que los nephilim intentaran nada contra la nave, todos esperaban poder borrar la afrenta y la vergüenza del día, cuando perdieron la espada sagrada. En la galera del Hospital también se velaba, con un ojo puesto en el pequeño bajel del teutónico. Aquí esperaban que no pasara nada: casi todos los hombres de armas se habían quedado en la casa, así que los pocos tripulantes no se hacían muchas ilusiones si eran objeto de algún ataque.

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Génova, de día

El primer enfrentamiento entre la Prieuré y los Guardianes había terminado mal para estos. Habían perdido el Grial y sus grimorios personales, con conjuros e invocaciones y ahora estaban en un pequeño bote a media legua de una costa que se entreveía a la luz de la Luna. Por otra parte, conservaban sus pellejos, estasis y libertad, así que el tanteo no era tan desfavorable. Lo primero fue ganar la orilla. Arribaron a una pequeña aldea de pescadores en la que vivía un nephilim que les dio refugio. Lo segundo era planear su siguiente movimiento. Todos se habían fijado en el mal estado en el que había quedado el bajel de la Prieuré, así que supusieron que Sigbert buscaría refugio en un puerto donde pudiera reparar el barco. El puerto de importancia más cercano era Génova.

Y a Génova se dirigió Sigbert, a remo, porque el mástil no estaba para fiestas. La razón de ir a Génova no era tanto el puerto en sí como que el preceptor de la casa del Hospital de la ciudad era un caballero de la Prieuré. Aprovechando un inusual buen tiempo para abril, lograron alcanzar la ciudad en poco más de un día y atracar entre una galera hospitalaria y otra del Temple que estaban en el puerto. Tras saludar a las respectivas guardias de las galeras, el teutón acudió a la casa del Hospital para entrevistarse con su preceptor, frey Reinaldo de Verona. Las reparaciones del bajel comenzaron de inmediato, a cargo del Hospital, y varias patrullas fueron despachadas en busca de los Guardianes. Para justificar la ayuda del Hospital, y de paso para servir de empujón en la carrera de frey Reinaldo en la orden militar, Sigbert le dejó copiar algunos de los conjuros de los Guardianes.

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Arcano IIII – El Emperador (II)

Situación en 1244

El Emperador es una sombra de lo que fue. Los problemas internos, los enfrentamientos con la Emperatriz y las órdenes militares y la cruzada contra Bizancio de 1204 han acabado con el empuje del Arcano. La falta de dos Pater Imperator y el enfrentamiento prácticamente abierto entre otros dos han dejado al Arcano al borde del caos.

Imperio de Occidente, Uzbia

Uzbia, el Pater Imperator, lleva más de 80 años en paradero desconocido. Se sabe que está en estasis, pero no dónde se encuentra esta. Con él desaparecieron el cónsul de la región de las Galias y varios altos cargos de confianza. Le sustituye el pretor de la provincia de Francia, Ephram, que salió elegido Imperator de forma imprevista. Ephram está intentando convertir el Imperio de Occidente en una monarquía feudal, con un Pater Imperator débil a merced de los pretores. Quiere eliminar el rango de cónsul y las regiones y, en la medida en que se lo permiten sus atribuciones, lo está consiguiendo. Está expandiendo la provincia de Francia para hacerla coincidir con las fronteras del reino humano de Francia, a costa de las otras provincias de las Galias. Pese a las protestas de sus respectivos pretores, el rango actual de Ephram y la falta del cónsul de la región provoca que poco puedan hacer para resistirse. La provincia del Languedoc, la más castigada, ha quedado reducida a la sede de Toulouse.

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Arcano IIII – El Emperador (I)

El Emperador es uno de los Arcanos Mayores más poderosos, lo que no es de extrañar ya que, desde sus orígenes, ha buscado el poder. Dominar el mundo humano con herramientas humanas: economía, política… Los miembros del Emperador esperan que, al dominar el mundo, las sociedades secretas humanas desaparezcan o queden subordinadas a ellos, y así poder tener una nueva Atlántida, un mundo donde los nephilim vivan en paz.

Breve historia

El Arcano fue fundado en torno a la cuarta Búsqueda de Akhenatón poco después de la muerte de este, siendo de los Arcanos que más rápidamente se organizaron. El responsable de esto fue el faraón Seqenenra, que había sido liberado de su estasis de piedra durante la Retirada del Valle de los Muertos, y cuyo mayor acierto fue la rápida fusión de la nueva organización con el viejo Ar-ka-na Proveedores de Espíritu, una antigua sociedad de tiempo de los kaïm y la Atlántida. El Emperador fue de los primeros Arcanos que se unieron a Moisés en el llamado Pacto Olvidado, la unión de los nephilim egipcios y el futuro pueblo de Israel. También fue de los primeros Arcanos del Pacto Olvidado en levantar el vuelo, expandiéndose por el mundo tras la iluminación de Seqenenra.

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Crucero por el Mediterráneo

El plan de Sigbert había sido ganarse la confianza del nephilim que llevase el Grial, acompañarlo, reducirlo una noche, convertirlo en homúnculo y llevárselo junto con el Grial de vuelta a Tierra Santa. Si se ponía tozudo, capturarlo por las bravas al pie mismo del pog. Sin embargo, la presencia de los Guardianes del Grial le obligó a replantearse los planes. Desde luego, intentar reducirlos en el Montségur quedó descartado. Incluso sin conjuros o invocaciones, no podía esperar hacer prisionero a los cuatro nephilim sin montar un escándalo que atrajera a templarios, soldados del ejército francés o, incluso, que pusiera patas arriba la entrega del castillo que empezaría en pocas horas. Tampoco podía hacerles el ritual del homúnculo ni a Pírixis ni a Yaltaka con la única ayuda de Constancio, así que tocaba improvisar.

Por lo pronto, había conseguido que le aceptasen como escolta, gracias a que los faidits y los guías respondieron por él y por Constancio. No contaba con que tolerasen su compañía mucho tiempo, así que tenía que actuar rápido. Lo primero era confirmar si llevaban el Grial o no. Si no lo llevaban pensaba dejarlos en paz, para evitarse problemas. Si lo tenían, pensaba, llegado el caso, incluso coger el Grial y salir corriendo, saltándose la orden de «sin testigos», para «morir» luego, borrando así las pistas que pudieran poner en peligro a la Prieuré.

Sin embargo, esto no hizo falta, porque los nephilim confiaron en él y en Constancio. Pírixis y Yaltaka no sabían hacia dónde ir, así que aceptaron el ofrecimiento del fénix de ir a Tierra Santa, a buscar refugio en la Torre. Sigbert les ofreció el bajel que tenía en Aigues-Mortes y, para sorpresa suya y de Constancio, ¡aceptaron! Aquello les dejó algo descolocados (a Constancio atragantándose con el vino): cuatro nephilim aceptaban embarcarse con un teutónico. El destino sonreía a la Prieuré.

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Cuentos viejos: el cartel luminoso

Ocurrió hace la tira que varios de Alas de Dragón fuimos a unas jornadas en Leganés. MvR montó una partida de Comandos de Guerra (dar apoyo al bombardeo de las presas del valle del Ruhr en la operación Chastise) en la que participé. Durante el trayecto desde el punto de lanzamiento a la presa cuya antiaérea debíamos cargarnos, al teniente se le ocurrió buscar una granja donde pasar el día (pese a que el sargento, yo, le aconsejaba buscar refugio en el bosque). En la primera granja abandonada que encontramos había huellas recientes de patrulla alemana. Íbamos camino de una segunda cuando el teniente oyó un «clic».

—Al suelo —Murmuró el jugador.

Antes de que terminara de decirlo (y, sobre todo, antes de que MvR hubiera reaccionado) salté sobre la mesa, quedándome a poco más de una cuarta de su cara (y eso que las mesas eran anchas de narices).

—¿Qué vas a decir?

El jugador pensó rápido y gritó:

—¡Minas!

¡Ah!, eso ya era otra cosa. Ahora quedaba que un valiente mirase si había sido él el que había pisado la infausta mina. Resultó ser el propio teniente quien había metido la pata, así que cogí cuchillo y, con paciencia, fui abriendo un camino hasta él. Le pedí el libro de claves y saqué del campo minado al operador de radio y al resto del equipo, montando un punto de apoyo tras un seto. Luego ordené al experto en explosivos que intentara sacar de allí al teniente.

Una vez salidos de tal embrollo, el jugador del teniente seguía queriendo llevarnos a una granja, así que se lo dije claramente:

—Mira, el máster ha puesto un cartel luminoso con grandes letras que dice «Id a descansar al bosque», así que, ¡vamos a descansar al bosque!

Un poco más y nos saca el cartel ese de «Reunión de dragones de muy alto nivel».

PD: la misión fue un éxito, eliminamos los puestos antiaéreos poco antes del ataque. Sólo sobrevivimos dos, pero sin el teniente (con el libro de claves) y el operador de radio, no pudimos concretar un punto de extracción, así que intentamos llegar a Suiza…

Arcano VII – El Carro

La anárquica y extrañamente funcional estructura del Carro sufre una serie de cambios desde el siglo IX, cambios que se originan sobre todo en las escuelas árabes y cuyo resultado más visible será la eclosión de las universidades europeas a partir del siglo XII. La estructura interna se jerarquiza, apareciendo diversos grados de iniciación. Los antes dispersos adeptos del Arcano se agrupan ahora, formando escuelas con maestros, alumnos, planes de estudio… Utilizan las escuelas islámicas y judías y las universidades como tapadera. Además, la red de refugios sigue funcionando igual de bien, y es tan anárquica como siempre: un «oye, voy a abrir una sede en mi pueblo» es lo único que se necesita.

Algunos de los más antiguos, poco acostumbrados a esta novedad, «pasan» de las universidades y mantienen la independencia de antes, con ocasionales e informales seminarios y reuniones. Los más afamados cuentan con un coro de pupilos que estudian o quieren estudiar con él. Hay estudiosos que recorren medio mundo en busca de estos sabios libres, como se empieza a llamarlos.

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Ánima, una campaña ligera

Para estrenar Ánima preparé una campaña ligera y corta que, dado que nos reunimos cada 7 megaciclos inversos, pues nos llevó más tiempo de lo debido terminarla. La campaña terminó regular: los pjs salvaron el mundo, pero murieron en el intento. No, no voy a contarla aquí, ya que tengo menos material escrito que de la de Nephilim y me sería imposible recordarla entera, pero voy a hacer un pequeño resumen tanto por si alguien lo encuentra de utilidad y le sirve de inspiración como para tener anotados una serie de pnjs que voy a seguir usando en mis partidas. Para los no jugadores de Ánima, aclararé algunos puntos, pues es fácilmente adaptable a cualquier sistema/mundo/ambientación.

La idea de la campaña era pasar un poco de tramas y personajes complejos e ir al modelo de «hacéis esto porque os pagan por ello». Los personajes jugadores estarían contratados por Goran Visnij, el heredero de la poderosa familia Visnij de Phaion y, ciertamente, muy parecido físicamente a Goran Visnjic y realizarían para él una serie de misiones entre las cuales se iría desentrañando la trama.

La campaña está, pues, ambientada en Phaion, un estado comercial rico pero con malos vecinos: piratas al noreste y nómadas no muy amistosos al norte. Al este y al sur, mar, y al oeste, Gabriel, el otro gran estado comercial con el que forma la «Costa del Comercio». El Phaion expuesto es pre-Gaia, esto es, anterior a la salida del libro del mundo, con lo que no coincide con lo que se explica ahí. Por ejemplo, hubo ciertas partidas ambientadas en el puerto de Markushias… Luego resultó que Markushias no tiene puerto, sino una escarpada cordillera entre la ciudad y el mar (la capital de un estado comercial sin puerto, anda que la idea…) y hubo que bajar los barcos de la cordillera con rodillos de madera, buenas sogas y paciencia, para desesperación de marinos y armadores.

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Cuentos viejos: el traidor

Ocurrió esto hace la tira (para variar). Una Semana Cultural en Aeronáuticos. Campeonato de Comandos de Guerra. Llevábamos cinco minutos de partida, el tiempo justo para que nos contasen la misión, volar dos mil millas y saltar en paracaídas. Acabábamos, pues, de tomar tierra (todos de una pieza, sí, aunque suene increíble) y estábamos intercambiando santo y seña con el enlace de la resistencia. En estas, sin mediar palabra, Lechuga que tira de pipa e intenta volarle la cabeza al enlace. Conseguimos sujetarlo entre todos mientras él se revolvía:

—¡Es un traidor! Soltadme, que es un traidor.

—Todavía no hemos hablado con él. No le has visto en tu vida. Es el enlace, el Cuartel General responde por él. ¿Cómo va a ser un traidor? Tranquilízate un poco, que acabamos de empezar. ¡¿Quieres estarte quieto?!

Al final, el puto enlace era un traidor y nos la jugó bien. Desde entonces, si Lechuga dice «traidor», yo disparo. Como si es Churchill. Yo, disparo.

PD: de ahí tengo un Comandos de Guerra firmado por su autor. ¡Qué tiempos!

Pendragón IV – La feria

En el año de nuestro Señor de 488 el rey Uther llevó la guerra al continente. El pretor Syagrius, que lleva mendigando ayuda contra el rey Claudas de los francos por las distintas cortes de Britania, ha conseguido apoyo del rey Uther. La mitad del ejército, bajo el mando del príncipe Madoc, parte al continente para una corta campaña. Hay muchos que no están de acuerdo con esta aventura, pues el rey Claudas es poderoso y en Britania ya hay enemigos suficientes.

El conde Roderick parte a la campaña llevándose la mitad de sus caballeros y alrededor de un tercio de la infantería. Con él van grandes caballeros, como lord Amig, lord Elad el alguacil o sir Llewelyn el de las carretas. Sir Hywel, caballero abanderado de West Lavington, queda al frente del condado, mientras que sir Elffin de Durnford queda como castellano de Sarum. En el condado quedan los caballeros que participaron en la campaña marítima del príncipe Madoc del año anterior, como sir Dael, sir Gracian y sir Jaradan, para gran disgusto suyo.

Sin embargo, incluso un aburrido verano de guarnición tiene sus extraños sucesos, como la noche en que desaparecieron lady Adwen y lady Elaine. Lady Rhona, una de las damas de compañía de la condesa Ellen, avisó a sir Gracian de la desaparición de sus compañeras y este y sir Dael salieron a buscarlas. Se encontraron con que la poterna estaba entornada, así que temiendo lo peor, fueron a la ciudad. El rastro lo perdieron pronto, pero había feria y encontraron gente en la plaza del mercado, bebiendo, bailando, intimando… Tras unas cortas indagaciones llegaron a un pajar apartado donde una compañía circense representaba un espectáculo de marionetas y teatro muy… subido de tono. Tras sortear a los forzudos de la compañía encontraron a las dos damas entre balas de paja en las traseras del granero: lady Adwen con cara de hastío y charlando con un mozo y lady Elaine que estaba… bueno, también usaba boca y lengua, aunque no en el arte de la Oratoria.

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