Llevo un tiempo sin sacar ninguna reseña de anime. La razón es evidente: casi no he visto nada en el último mes y medio. Cosas que pasan. Hoy toca comentar la única serie de la temporada de otoño-invierno que he seguido al día: Toradora, posiblemente la serie más fansubeada hasta la llegada de la nueva versión de FullMetal Alchemist. La he tenido para ver en el descanso de medio día, antes de volver al curro, medio capítulo escaso mientras me tomo el café (no me puedo poner a esas horas series que enganchen, que ya he llegado tarde un par de días por no poder parar).
Toradora es una serie de harén, esto es, prota masculino con un montón de tías coladitas por sus huesos, sólo que volcada a la comedia absurda y no al melodrama romántico. Esta vena absurda hace que la parte dramática esté falta de garra y que, en general, sea poco verosímil. Toradora mezcla las situaciones típicas de este tipo de series con algún giro original, pero la mezcla no termina de cuajar y uno se encuentra esperando el próximo chiste (malillo).

Taiga y Ami





