Decíamos que, tras la batalla contra la Máquina en el norte, el Albatros dorado volvió a Ynys Mawr con la mayor parte de la expedición, pero la Perla de la capitana Svala había sufrido graves daños y tuvo que buscar un puerto refugio en el que hacer reparaciones: Land O’carl Risian, la isla de Risian el hacedor de barcos, donde nació. Fueron bien acogidos y las reparaciones comenzaron de inmediato, quedando para el día siguiente un desayuno con el propio Risian para acordar precio y forma de pago.
Por la noche la cosa se torció: en la posada, una niña de unos ocho o nueve años era maltratada por los parroquianos. Es la lazarillo de un demonio azul, decían. El grupo del Ícaro tampoco estaba para fiestas, con discusiones entre la capitana Edana Conway y el sargento Iosef Dragunov que cargaron aún más el ambiente. Finalmente, Dragunov no aguantó la mirada de la chiquilla y la echó de la posada. Conway lo abroncó y salió tras la niña, intentando comunicarse con ella. Lo hizo tan bien que no volvió: el amo de la chica había encontrado un lazarillo mejor.
Dragunov y el sargento Max Powell se olieron algo raro al no volver la capitana. Preguntaron por la chica a los parroquianos, averiguando que había venido con un demonio azul, un fenicio, y el dique donde estaba atracado su barco. El primer intento de acercarse al barco fue fallido, porque la puerta del dique estaba cerrada y había un guardia en el pasillo. Como era tarde y estaban cansados, pasaron de una segunda intentona por la superficie de la isla… Una pena, pues hubieran podido evitar lo que ocurrió.
