En la brecha (III)

A finales de diciembre me senté a escribir la última entrada del año, a modo de resumen del mismo. Lo dejé al ver que lo que podía escribir es lo mismo que escribí el año anterior. Estrés en el trabajo, el Ícaro en la mesa de juego. Más partidas como jugador, eso sí. Las Sombras de Esteren no salió en castellano (y ya casi la he borrado de posibles compras), por fortuna no me compré Steam States (se habría convertido en otro peso muerto en la estantería); Pendragón sigue durmiendo el sueño de los justos, aunque cada vez tengo más ganas de volver a la Gran Campaña. Los juegos de Star Wars que está editando Edge me han parecido curiosos, pero demasiado caros. Además, tienen un sistema basado en éxitos que para jugar, pase (y pase bien, que me lo estoy pasando pipa), pero para dirigir, como que no. Y Eclipse Phase me ha llamado un montón, como un universo cyberpunk actualizado y un sistema de juego de porcentajes y D100 de toda la vida, cómodo, fiable y acogedor.

Así, para este año que empieza, tengo la habitual y repetitiva lista de buenos propósitos que, en general, se reducen a “quiero sacar tiempo para dirigir una segunda campaña”, “quiero jugar más” y “quiero conocer nuevos jugadores”. Como opciones de dirección, están La Gran Campaña, claro, algunas ideas para Ánima, el probar Eclipse Phase y, de cuando en cuando, me ronda la idea de El guardián oscuro de Star Wars.

¿Conseguiré que el resumen rolero de este 2016 sea algo más (como máster) que “el tercer año de Los viajes del Ícaro”? Ni idea, pero como jugador sí o sí, quiero más partidas.

Nos vemos en el Forlon.

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