Mai HiME

Dentro del género de chicas mágicas, el estudio Sunrise sorprendió en la temporada de otoño de 2004 con Mai HiME, serie original de 26 episodios dirigida por Masakazu Obara (Accel World) y escrita por Hiroyuki Yoshino (Macross Frontier). Mezclaba en una batidora de gran potencia los clichés del género con mucho humor absurdo, ecchi y fanservice (de 2004, o sea, mucho más discreto que lo que se tercia ahora, con insinuaciones, chistes y dobles sentidos) y con drama en grandes dosis. Todo ello para contarnos la historia de unas chicas con poderes, con familiares (Childs) pegándose con otros bichos (Orphans) mientras intentan ir a clase, trabajar a tiempo parcial, enamorarse y demás.


En su momento, pegó muy fuerte. Tenía muy buenos personajes, con un desarrollo interesante. Cuando te esperabas una cosa, te salía con otra: te encontrabas con el ¡waka! del primer episodio, el desarrollo en los dos siguientes de como Mai obtiene sus poderes y a su familiar, la tontería del ladrón de lencería del 4º (que servía para estrechar lazos entre el trío protagonista) y llegábamos al quinto y nos daban un toque de atención con drama familiar. Te relajabas en el 6º y 7º y en el octavo, ¡pum! Y luego venía la segunda parte de la serie y era todo cuesta abajo y sin frenos hasta un final que… bueno, podía haber terminado mejor, podía haber terminado peor.

Los años no la han tratado mal. El estilo no es el actual, desde luego, y a Dios gracias. Mai Tokiha (Mai Nakahara) sigue siendo Mai, una protagonista que se hace querer (lo que, teniendo en cuenta el gusto japonés por el protagonista inútil, pesado y cargante que ya sufrimos mi generación con Los caballeros del zodíaco, es muy de agradecer); Natsuki Kuga (Saeko Chiba) sigue igual de guapa; Mikoto (Ai Shimizu), igual de Mikoto; Akane (Junko Iwao) y Kazuya (Kazuma Horie), igual de empalagosos y desgraciados; Nagi (Akira Ishida), igual de cabrón; Kagutuschi, con esa brutal potencia de fuego. Y el resto: la elegante presidenta Shizuru Fujino (Naomi Shindoh), la vicepresidenta Haruka (Ryoka Yuzuki) y su inseparable Yukino (Mamiko Noto); la directora Mashiro, su criada Fumi (Yukana) y el avance de capítulo donde se juega con el equívoco del doble papel de la seiyuu; Akira Okuzaki (Sanae Kobayashi) y el hermano de Mai, Takumi (Yugo Takahashi); Yuuichi Tate (Tomokazu Seki) y Reito Kanzaki (Toshihiko Seki) compitiendo por el amor de Mai; Shiho (Sakura Nogawa) y las continuas referencias a los pulpos; Midori (Yukari Tamura) y su complejo de eterna universitaria; Nao (Yuuka Nanri) a la caza de depravados; Miyu (Kiyomi Asai) y su protegida Alyssa Searrs (Yuko Miyamura); la hermana Yukariko (Kikuko Inoue); el desgraciado de Takeda, el capitán del club de kendo (Yuuji Ueda); las cotillas y metomentodo de Chie (Mitsuki Saiga) y Aoi (Ryoko Shintani)…

No puedo ser objetivo con esta serie. Bueno, nunca lo he pretendido en ninguna reseña, pero con ésta en especial tengo algo personal. Es de las primeras series de anime que me vi en japonés subtitulado, de cuando andaba por el portal de Spanishare. Fue por Frozen-Layer y eran tiempos en que se dejaban los honoríficos en las traducciones, por lo que, además de acostumbrarme a la cadencia del japonés, a su sistema y calendario escolar, festival escolar incluido, me las tuve que ver con las diferencias entre chan, kun, san, sama… y mil cosas más que en aquel momento me chocaron un montón. También me sirvió de punto de entrada para otras series, rastreando las y los seiyuus. Recuerdo que la siguiente serie que me vi a ésta fue Chrno Crusade y fue porque participaban Akira Ishida y Saeko Chiba. Forma parte de una época de mi vida un tanto oscura (en el sentido de que apenas guardo recuerdos de entonces) y ha sido agradable a la par que extraño volverla a ver.

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