Gate: Jieitai Kanochi nite, Kaku Tatakaeri

Un portal se abre en mitad de Tokyo y un ejército armado con espadas, lanzas y flechas irrumpe a sangre y fuego… hasta que llega el ejército del siglo XXI y pone las cosas en su sitio. Controlada la puerta, el gobierno japonés forma una cabeza de playa al otro lado, para saber qué amenazas hay allí y porque no hay país que se resista a un territorio virgen lleno de recursos naturales por explotar (bueno, se me ocurre uno donde el resultado sería más esperpéntico). Al otro lado de la puerta hay un mundo medieval-fantástico al uso, con elfos, magos, no-humanos, y la llegada de los japoneses y su tecnología, por mucho cuidado que pongan, amenazará con desestabilizar toda la zona (masacrar a un par de cientos de miles de soldados también ayuda).


Sin esas tres la serie ganaría un montón.

Hecho el planteamiento inicial, el anime (adaptación de una serie de novelas ligeras) se centra en el teniente Yoji Itami (Junichi Suwabe, Archer en Fate/Stay Night, Kyosuke en Nana), un otaku algo bala perdida pero con muchos talentos ocultos. Podría haberse centrado en el teniente y su unidad, como parece al principio, y hubiéramos tenido una buena serie. Sin embargo, se convierte pronto en una serie de harén muy tontorrona, con elfa rubia y exuberante, maga callada y gothic lolita de armas tomar babeando por el prota.

Nos deja, sin embargo, un montón de ideas para partidas (de verdad que me dan ganas de montar una campaña con el tema) y tiene buenos momentos, casi todos en los que tiene el protagonismo la unidad de las JASDF: el primer combate con el dragón, La cabalgata de las valkirias o la pequeña Kuribayashi (Maaya Uchida) repartiendo estopa bayoneta en mano son buenos ejemplos. En contra, la parte del harén, que se come gran parte de la segunda temporada, y la terrible elección de los nombres (“Hola, soy la princesa Piña Colada”). De Rory Mercury (una eficaz Risa Taneda) prefiero no hablar.


Kuribayashi es la mejor.

Son dos temporadas de 12 capítulos. Es una serie que será recordada (si se la recuerda) más por sus defectos que por sus virtudes. Deja, sobre todo, la sensación de material desaprovechado, de una idea que el autor no supo aprovechar. Pero eso es problema del origen, no de la serie en sí. Digamos que es una adaptación sin personalidad de una obra mediocre. Con todo, tiene sus momentos y la considero una fuente de inspiración para futuras campañas.

La versión que he seguido es la de Desubstanciao, muy recomendable.

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