El desafío de los 30 días 2015 — Tercera pregunta

Pregunta 3: Ayer describiste un local/edificio situado en el pueblo de Highdell. Un local que considerarse importante por alguna razón, bien para el pueblo, bien para los aventureros que se pasan por el mismo con el objetivo de conseguir algo. Sin embargo, ese local/edificio adicional que hace que sea notable. Y es que de vez en cuando se pasea, va o le pertenece a un personaje por todos conocido. O no. ¿Quién es dicho personaje?

Esto empieza a parecerse a la superpregunta de El tiempo es oro.

Hay un viejo en Kepsa. No dentro del complejo, pues nunca entra, pero sí en la explanada donde paran los carros, o en la herrería donde los reparan, o alrededor del transbordador o, sobre todo, en la taberna del otro lado. Es de edad indefinida, nariz ancha y roja y rostro desfigurado por una horrible herida. Fuego o ácido o algo peor. La forma de andar, sin doblar la rodilla izquierda, con el brazo siempre bajo el mugriento capote, descubre que la herida no se reduce a la cara. Todo él huele a alcohol y miel y su habla es pastosa y chapoteante. Responde al nombre de Rovio Vanerhem, aunque casi todo el mundo lo llama “puto borracho”.

Vive mendigando monedas y se dice que roba las ofrendas que los viajeros dejan en el altar junto al embarcadero. Esto es injusto, pues, aunque toma las ofrendas, en realidad no las roba: el altar es suyo. Su verdadero nombre es Rovvan, el dios-río. Le gustaba jugar con los grandes y perdió su puesto ahogado por las deudas. Ahora sólo rige sobre el transbordador. Atesora las ofrendas (y mata a los que no dejan una suficiente) para pagar sus deudas y recuperar su posición. O eso dice él. En realidad, se lo gasta todo en néctar y ambrosía en el puesto de las hadas del bosque. O con orujo barato en la taberna, cuando no hay gemas de valor en las ofrendas y ha de conformarse con monedas.

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