Glasslip

Glasslip, de Junji Nishimura (True Tears), es una serie ligera de 13 episodios de la temporada de verano de 2014 con un planteamiento bastante simple y un desarrollo suave, sin estridencias, que la convierten en, eso, una serie para ver en verano, sin pensar mucho, o como descanso de otra de más enjundia. Tenemos un grupo de amigos en verano, en un pueblo pequeño, y un chaval que llega al pueblo, rompiendo el equilibrio del grupo. El muchacho es callado, arisco, más raro que un perro verde (cosa que entiendo, con los padres que tiene) y oye voces. Una de las chicas, algo cortita, tiene visiones. Un poco de magia sin demasiada transcendencia para una historia de amistad, amores y desamores que no saca todo el partido que pudiera al tema de las visiones. No pasará a la historia como una gran serie, pero tampoco como una mala serie. Particularmente, la recomiendo porque me relajó verla.


La versión que he seguido es de Unmei no Chikara. Tiene una traducción coherente y un buen acabado, muy recomendable.

Con esta entrada inicio uno de mis propósitos de año nuevo: dedicar los lunes a una reseña breve de una serie o película. A ver si consigo tener un ritmo medio decente.

 

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