El Ícaro — Bodas, licántropos y dragones

El capitán de fragata Jeffrey O’Hare, comandante del Ícaro, releyó el informe. Cada día estaba más convencido de que el extravagante grupo que tenía bajo su mando era lo más normal que había en este extraño lugar al que habían ido a parar. Y no lo decía por el asesinato del príncipe Urien ap Pedr de Caer Dubh, muerto en la celebración de las segundas nupcias de su padre. Aquello había terminado razonablemente bien: Hywel ap Rhain, campeón y primo del rey Pedr ap Rhys, había aceptado las disculpas del capitán Paolo, evitando un enfrentamiento con el señorío de Rhaeadr Morlyn y, quizás, la disolución del mismo reino de Teyrnas Y Cymoedd. Uno de los asesinos, una chica de unos 15 años, había sido capturada y el otro, al parecer su hermano, murió intentando rescatarla. De la confesión del padre Mario, párroco del pueblo, habían averiguado que eran asesinos de la Iglesia de Finisterra, del mismo grupo de asesinos que intentara matar a Ffáfner en Nidik meses atrás. La chica, malherida tras su enfrentamiento con Edana Conway y Walter White, tardaría varios días en recuperar el conocimiento y en poder ser interrogada, así que el equipo fue relevado por el sargento Rupert, capellán castrense de Fort Nakhti, y el profesor Jorgen Forgen.

A la vuelta hicieron una parada en la aldea del cañón del Neidr, la continuación de la Garganta del Diablo, para investigar lo que parecía una muerte por el ataque de una bestia salvaje. Encontraron —por cuarta vez O’Hare releyó esa parte— un clan de espíritus licántropos femeninos que vivían en aparente simbiosis con la comunidad. Tras una serie de malentendidos que supusieron la muerte de la mujer y la hija del señor de la aldea, los oficiales del Ícaro cerraron un pacto de ayuda mutua con el clan licántropo.

Coincidieron estos hechos con la vuelta del SG-3 con la noticia de la desgraciada muerte del profesor Ryan Smith y con una invitada: la mujer que afirma ser una dragón y venir de Gaïa, Neltha Laglaush. Según el informe, el SG-3 la encontró en una sala con maquinaria compleja que, según ella, es uno de los portales entre mundos como el que cruzó el Ícaro. Y tiene toda la pinta de ser verdad, porque el equipo de Wissenschaft formado por Renaldo, Su Wei y Zoichiro, que andaba rastrando las entrañas del complejo bajo el Valle del Ojo, encontró una sala similar aproximadamente en la vertical de donde apareciera el ícaro. Activo y encerrando en su interior a un alto elemental oscuro. De forma similar a la prisión de Neltha, parte de la energía del portal parecía usarse en algún tipo de defensa mágica. Un nuevo campo de investigación se abría ante ellos y, quizás, fuera la clave para volver a casa.

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