El Ícaro

Si La Dama es la madre de los dirigibles de Lucrecio, Ícaro es el padre. El primer dirigible construido en esta época que sirvió para entender la tecnología de La Dama y permitió tanto su reconstrucción cono el desarrollo de los nuevos dirigibles con los que Lucrecio asombra al mundo. El Ícaro cumplió bien su papel de prototipo, permitiendo asentar las bases tecnológicas y probando mil y un extraños cachivaches que salían de las manos de los ingenieros y artesanos, y, por eso mismo, quedó pronto obsoleto. Demasiado lento, demasiado pesado, poca carga útil… Incapaz de engalanarse y transportar pasajeros con el lujo y la rapidez de sus hijos, parecía que su futuro era terminar en un museo o en el desguace.

Pero el lento Ícaro tenía algo a su favor: era un dirigible en un mundo sin máquinas aéreas. Lento o no, su autonomía, velocidad y capacidad de carga superaban a cualquier otro medio de transporte (salvo a algunos barcos) y la ventaja táctica que podía proporcionar era demasiado buena como para dejarla pasar. El dirigible fue cedido a la Armada, que lo emplea oficialmente en tareas científicas, como estudios meteorológicos y cartografía aérea. Tras esa tapadera, el Ícaro vuela para la organización secreta Wissenchaft. En un principio, haciendo inserciones y extracciones de agentes de campo y artefactos y dando apoyo a las bases secretas establecidas fuera de Lucrecio.

Morfología

El Ícaro, construido como réplica de La Dama, comparte su forma básica. Es un gran dirigible rígido con la estructura interior en acero y el recubrimiento de tela barnizada. Tiene cola en cruz y planos horizontales delanteros. Usa hidrógeno como gas sustentador, almacenado en 36 células independientes. Como La Dama, dispone de tres barquillas para la tripulación y pasajeros: una barquilla principal unida al cuerpo del dirigible con el puente de mando, los alojamientos de la tripulación, la bodega de carga y la sala de máquinas principal y dos barquillas laterales en cantiléver, unidas a la barquilla principal por dos largueros que hacen también de pasarelas de comunicación. De proa a popa, cuentan con un salón panorámico, alojamientos, una gran sala para el equipo de misión (hangar, laboratorio), con una compuerta de carga en el costado exterior, y sala de máquinas. Las barquillas tienen la estructura de acero y el recubrimiento e interiores en madera contrachapada y mimbre, para ahorrar peso. Las tres barquillas poseen tanques de agua usados como lastre y refrigeración.

Planta motriz

El Ícaro montó en su origen el sistema más completo y avanzado de motores tecnomágicos. La planta impulsora consta de cuatro motores Yspano Esmerejón en cada barquilla lateral. A través de un juego de embragues y cajas de cambios pueden ser conectados en cualquier combinación a dos ejes que mueven a sus respectivas hélices de cinco palas de madera de paso fijo montadas en sendas góndolas, una por el lado exterior de la barquilla y otra, basculante, a popa. Los motores convierten zeón en par motor, zeón suministrado por dos generadores y 12 acumuladores montados en la sala de máquinas principal.

Los ocho motores, con un noveno en la sala de máquinas principal, son usados también para accionar las bombas del sistema de refrigeración por agua, usada también para climatizar el aparato, y del sistema hidráulico usado para accionar los controles de la aeronave. También monta un levitador, un motor que proporciona fuerza ascensional adicional, bajo la barquilla principal, para ayudar en los ascensos.

Obsoleto en comparación con sus hijos, el sistema es ineficaz y muy pesado, además de vulnerable: los largos ejes entre las salas de máquinas y las góndolas de las hélices son proclives a doblarse; la potencia motriz es insuficiente y la instalación de las hélices, inadecuada; los radiadores del sistema de refrigeración, situados bajo las barquillas, son insuficientes en días cálidos o si la velocidad del aire es baja.

En resumen, el Ícaro es una aeronave lenta y torpe, pesada de morro, con altitud y carga útil limitados y muy sensible al clima cálido. Pero seguía siendo una aeronave y había que darle utilidad.

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