Pendragón, jugando con Domesday

Trasteando con Domesday le hemos estado dando forma hoy a sir Aeron, el pj que viene a sustituir al pobre sir Sila. Con unas pocas tiradas más de rasgos y pasiones o de rasgos de personalidad de Cyberpunk, seguro que sale algo bien curioso.

Sir Aeron pertenece a los señores de Cheverell, en la frontera occidental de Salisbury. Su abuelo Bleiddudd (Domesday casca si intentamos generar un linaje de menos de dos generaciones) dividió Cheverell entre sus tres hijos y luego tuvo la fortuna de morirse antes de verles jurar vasallaje a los nuevos señores de West Lavington, hombres de Aurelio y de Roderick. Conbran, el mayor, heredó Great Cheverell, pero murió en 487, por lo que la heredad ahora la rige su hijo Riguallaun.

Gwilym, el menor, es el señor de Little Cheverell. Muchos rumores ha habido sobre su negativa a tomar mujer, pero por fin casóse en el 87, tras la muerte de su hermano.

Eudaf, el del medio, es dueño de Cheverell Magna. Tiene 6 hijos, de los que Aeron es el mayor. También está emparentado con sir Hywel, el actual señor de West Lavington, ya que ambos desposaron con las hermanas Rubellia Capito (Eudaf con la mayor, Hywel con la menor). Sir Eudaf tiene 44 primaveras, vista aguda y el brazo fuerte, así que Aeron parece estar lejos de heredar. Aunque en estos terribles tiempos, no es improbable hasta que su padre le sobreviva. De momento, es caballero en casa de su tío Hywel después de haber sido su escudero, camino que sigue su hermano Gwyndaf.

Me queda definir el resto de los caballeros de West Lavington, porque la reciente muerte de sir Hywel va a provocar tensiones muy interesantes. La heredera del abanderado tiene 9 añitos…

Y, por supuesto, trasladar todo este trabajo a los otros pjs. El de sir Elffin va a ser especialmente doloroso… tantos familiares desapareciendo, año tras año, en el Bosque Salvaje…

Un comentario para “Pendragón, jugando con Domesday

  1. Voy a talar el puñetero bosque árbol a árbol si hace falta. Sólo falta por perderse en el bosquecillo el caballo y el azor.

Deja un comentario