El mundo del rol, reflejo de España

En los últimos meses he podido comprobar que el mundillo del rol, en el que, a fin de cuentas, somos cuatro gatos, es un fiel reflejo de esta España nuestra, de envidias, zancadillas y menosprecio. Un ejemplo de por qué las cosas nos van como nos van. Así, hemos podido ver como:

1) Edge era crucificada por reeditar un juego. No por la calidad de esa reedición (hablo del Ánima Core Exxet), sino osar reeditar material agotado de un juego de su catálogo (señal de que había mercado para ello).

2) Aventuras en la Marca del Este pasó de ser un buen proyecto a un mero producto de márketing indigno de ser comprado, casi un timo, cuando pasó de producto autoeditado por una asociación a caballo de batalla de una editorial (claro, el movimiento retroclón es un invento de Steinkel & cía para dominar el mundo y Holocubierta, su vector de infección; cuando Aventuras… nos haya convertido a todos en zombies albinos, el último jugador de Pathfinder podrá decir “soy… el último hombre vivo”).

3) Ludotecnia es el ángel del Apocalipsis que tocará las siete trompetas y no una editorial que va a sacar una línea de rol barato (no son los primeros en hacerlo, pero creo que sí la línea de menor precio).

4) Nosolorol es la bestia por buscar mecenas para sacar adelante su edición de Akelarre (los que la han puesto a parir seguro que aplauden medidas similares en el mercado anglosajón).

3 comentarios para “El mundo del rol, reflejo de España

  1. Pues sí , cierto tipo de personas solo esperan que el resto caigan para ir a por la carroña. Una mala manera de intentar que prospere la industria local.

    saludos , muy acertado el post

  2. Lo verdaderamente preocupante es que, como bien dices, el mundo del rol es fiel reflejo del resto de nuestra España. Asi nos va. Seguro que Japon se repone mucho mas rapido de sus enormes crisis que nosotros de la nuestra. Solo hay que ver lo disciplinados y considerados que son en medio de las peores de las tragedias; aqui por subir antes a un bus somos capaces de matarnos.

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