Los juegos a los que juego: Pangea

Mis campañas parten siempre de una idea sencilla, pero se complican. De cuando en cuando me apetece dirigir alguna partida o campaña ligera, a modo de desengrase. A lo largo de los años he usado el Comandos de guerra y el Piratas! En el amanecer de los tiempos, también el MERP. En el último año me entraron ganas de volver a dirigir así, pero quedándome en la fantasía. Algo más ligero, que me alejara de la política, de las grandes ciudades, de la guerra fría entre naciones o nobles. Algo más básico. Si fuera otro tipo de máster hubiera vuelto los ojos a un dungeon crawling y desempolvado el MERP rojo, o buscado algún retroclón que ahora crecen como setas. Pero nunca he sido capaz de dirigir una partida de cacería de bichos y saqueo de tesoro. Y frustrado así me vi En busca del fuego y me dije “¡Esto sí que es volver a lo básico! ¡Lástima que no haya ninguna ambientación prehistórica por ahí!”.

Me equivocaba: hay un juego, español para más señas, que cumple esos requisitos. No es una ambientación histórica, no es Tierra alternativa. Es un juego de fantasía con todas las de la ley, con elfos más cabrones que los de Sapkowski, enanos más animales que de costumbre, peligrosos hombres serpientes salidos de alguna aventura de Conan, extraños hombres topo, y más. Y humanos, también. Y bichos, muchos bichos peligrosos y alguna planta muy divertida (para el máster). Y llegó a mis manos.

El juego

La verdad es que al principio fui escéptico con respecto a su jugabilidad. Demasiadas razas. ¿Cómo justificar el típico grupo multirracial que se suele formar en partidas de fantasía? Hablamos de un mundo sin agricultura, sin dinero, sin escritura, sin ciudades, sin reinos. No hay tabernas donde refrescarse el gaznate y mirar en su poste quién necesita aventureros que sepan leer, no hay dungeos formados con los restos de antiquísimas ciudades repletas de tesoros (ejem, bueno, creo eso que es discutible) y el arma más bestia con la que un guerrero soñará no es un mandoble +5 mata-algo, sino un hacha de hierro. Sin embargo, la ambientación cuida esos detalles (creo que es la única que se preocupa de justificar la existencia de los heterogéneos grupos de pjs): todo pueblo descrito tiene un sistema “legal” tan simple y despiadado que cualquiera que cometa un pequeño crimen (como querer ser un poquito independiente) se verá empujado a un exilio voluntario a cambio de conservar todos sus miembros o, directamente, su pellejo. Pero en un mundo como el de Pangea un tipo solo es un plato en el menú de alguien, así que terminará reuniéndose con otros en su situación. Ea, ya tenemos grupo formado. Ahora queda darles algo que hacer. Para eso tenemos los grakin, poblados que van surgiendo aquí y allá como centro de comercio, y las caravanas que cruzan el continente. Y, fíjense ustedes, que tenemos un mundo que se mueve, cosmopolita e interrelacionado sin necesidad de grandes fortalezas, posadas en la vía real y fronteras donde matarse.

Me dije “tiene pinta curiosa, veremos qué sale” y monté una partida. Y fue muy interesante, porque dentro del planteamiento clásico (persecución de un grupo enemigo por un McGuffin), salieron las suficientes novedades como para darle un sabor fresco a la partida. Como que, una vez muertos los enemigos, lo primero fuera saquear sus provisiones (si estás persiguiendo a otros no tienes tiempo de cazar ni de buscar agua). O que una noche no fueran capaces de encender fuego, siendo acosados por unos depredadores hambrientos (sí, ya sé que algunos mundos de fantasía están llenos de animales que atacan por extraños motivos a grupos numerosos y fuertemente armados de aventureros, pero nunca ha sido así en mis partidas(1)). O los problemas de comunicación (no sólo por el idioma, sino también por las prioridades). O la desgracia de las flechas perdidas, para la elfa. Por no hablar de los cálculos de tiempo y las unidades (“¿Cuánto tiempo falta para que anochezca?” “Dirías que una mano de puños.”).

En fin, un juego al que no sé si sería capaz de sacar una campaña con trama desde el principio pero que a mí y a mis jugadoras nos llamó mucho la atención y nos ofreció algo nuevo. Y al que tenemos ganas de volver.

El sistema

Pangea es de Ediciones Sombra, así que usa el Sistema Sombra, marca de la casa. Muy resumido, consiste en sacar igual o menos que tu habilidad con tres dados de diez sumados. Los dados, de forma individual, indican también el daño y la localización en combate y los resultados especiales (crítico, pifia…). No es un sistema que me guste (cualquier sistema que use más de dos dados para resolver una tirada no me gusta por las dificultades de calcular de forma rápida las probabilidades, pero eso es una opinión personal), pero no funciona mal. Está bien explicado, aunque encontré algunas pequeñas lagunas o ambigüedades que me tuvo que resolver Exo (por otra parte, Pangea me aclaró cosas de las reglas que ni leyendo al revés Exo había sido capaz de entender). En comparación con este otro juego, el sistema de creación se ha simplificado, siendo más rápido y cómodo. Por otra parte, hay un genial artículo de Delfar que ayuda y mucho a la hora de crear un personaje.

El juego incluye un sistema de magia curioso basado en rituales chamánicos que me recuerda un poco al Magia céltica de Pendragón: efectos útiles y nada de bolones de fuego, gracias. No he tenido ocasión, con todo, de verlo en acción como para decidir si aparte de curioso es jugable para pjs o no. En la parte mala yo pondría las bases de las razas jugables. En algunos casos da la impresión de que la descripción de cualidades de la raza no se ajusta con su contrapartida numérica (valores base de las características, ventajas y desventajas raciales y esas cosas) y en otras la sensación de estar poco equilibrado, sobre todo por parte de los humanos. Sin embargo, como apenas he jugado y dirigido no puedo decir categóricamente que sea así, sino que es la impresión que me ha dado.

Por otra parte, mi lado inquisidor ve rastros de una evolución larga del juego y cosas como ciertos bonus positivos (chocan en un sistema donde los bonus son negativos, pues se aplican a las tiradas), un turno de combate donde se dispone de dos acciones y con un arma se puede parar o detener, pero no ambas cosas salvo que sea un arma a dos manos, y los atributos caóticos de aquellos que caen bajo la influencia del Wukran, el reverso tenebroso de la fuerza, me hacen pensar en un origen runequestiano y una posterior adaptación al Sistema Sombra (uno, que es muy dado a ver fantasmas, oiga).

El libro

Aunque lo que más me ha terminado gustando del juego es el propio libro. Oh, vale, el libro físicamente tiene el formato habitual de la editorial: pequeño, manejable y con pinta de duradero. El color del papel y la tinta lo hacen cómodo de leer y tiene dibujos que definen muy bien el estilo del juego, algunos muy buenos. Pero un juego de rol sigue siendo un libro y debería ser un placer de leer. Y Pangea ha pasado a engrosar esa pequeña lista de libros de rol que releo por el placer de leerlos, con Selenim y el In nomine satanis. El estilo es fluido y muy divertido y me he sorprendido saltándome páginas de reglas para seguir la historia del personaje que se crea de ejemplo. Los relatos del principio, las aventuras, la explicación de reglas, habilidades, cultura, bichos, dichos comunes, el uso de las unidades de medida… No sé a la larga qué rendimiento le sacaré como juego, pero como libro sé seguro que le daré buen uso.

(1) Salvo los jabalíes en Pendragón, que me resultaban ideales para reducir el número de caballos de los pjs. Había quien temía más encontrarse con un jabalí que con un berserker sajón.

2 comentarios para “Los juegos a los que juego: Pangea

  1. Esto sí que es una reseña en condiciones, caballero, con apuntes salidos de haberlo jugado y no sólo de haberlo leído. Ole con ole.

    Lo cierto es que después de leerte me dan ganas de hacerme con él, pese a que a priori el juego me había pasado totalmente desapercibido. Vamos, que encima de buena reseña, buena publicidad, jejeje.

    ¡Un abrazo!

  2. Como lectura te la recomiendo y como juego es muy peculiar. Tenía pensado comentar el juego más adelante, de haber jugado un par de partidas más, pero lo prometido es deuda :D.

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