Pendragón IV – La feria

En el año de nuestro Señor de 488 el rey Uther llevó la guerra al continente. El pretor Syagrius, que lleva mendigando ayuda contra el rey Claudas de los francos por las distintas cortes de Britania, ha conseguido apoyo del rey Uther. La mitad del ejército, bajo el mando del príncipe Madoc, parte al continente para una corta campaña. Hay muchos que no están de acuerdo con esta aventura, pues el rey Claudas es poderoso y en Britania ya hay enemigos suficientes.

El conde Roderick parte a la campaña llevándose la mitad de sus caballeros y alrededor de un tercio de la infantería. Con él van grandes caballeros, como lord Amig, lord Elad el alguacil o sir Llewelyn el de las carretas. Sir Hywel, caballero abanderado de West Lavington, queda al frente del condado, mientras que sir Elffin de Durnford queda como castellano de Sarum. En el condado quedan los caballeros que participaron en la campaña marítima del príncipe Madoc del año anterior, como sir Dael, sir Gracian y sir Jaradan, para gran disgusto suyo.

Sin embargo, incluso un aburrido verano de guarnición tiene sus extraños sucesos, como la noche en que desaparecieron lady Adwen y lady Elaine. Lady Rhona, una de las damas de compañía de la condesa Ellen, avisó a sir Gracian de la desaparición de sus compañeras y este y sir Dael salieron a buscarlas. Se encontraron con que la poterna estaba entornada, así que temiendo lo peor, fueron a la ciudad. El rastro lo perdieron pronto, pero había feria y encontraron gente en la plaza del mercado, bebiendo, bailando, intimando… Tras unas cortas indagaciones llegaron a un pajar apartado donde una compañía circense representaba un espectáculo de marionetas y teatro muy… subido de tono. Tras sortear a los forzudos de la compañía encontraron a las dos damas entre balas de paja en las traseras del granero: lady Adwen con cara de hastío y charlando con un mozo y lady Elaine que estaba… bueno, también usaba boca y lengua, aunque no en el arte de la Oratoria.

Sir Gracian y sir Dael llevaron de vuelta al castillo a ambas mujeres, después de echarlas un buen rapapolvo. Sir Dael estaba especialmente cabreado porque estaba prendado de lady Adwen y le hacía la corte, así que conforme volvieron al castillo se retiró a descansar, pero sir Gracian volvió a la fiesta.

A la noche siguiente, lady Adwen despertó a sir Dael diciéndole que lady Ellen, la condesa, había desaparecido con lady Elaine y otras damas. La fama des espectáculo crecía… Sir Gracian y sir Dael acudieron presto y de incógnito a escoltar a las damas y nada de esto contaron, así que se ganaron el aprecio de lady Ellen y sus damas por su discreción y buen hacer.

Sin embargo, el verano estuvo a punto de terminar trágicamente para sir Gracian (bueno, de terminar su vida, más bien) cuando, de patrulla cerca de la carretera a Silchester vieron a hombres de Levcomagus robando ganado. La patrulla de Salisbury, formada por sir Gracian, sir Dael y sir Leo, cargó contra los asaltantes, aunque sir Gracian se sentía totalmente desmoralizado por semejante ataque a su señor (varias pasiones entre 16 y 18 y nunca saca una tirada). Sir Gracian fue muy malherido en la primera carga, pero sir Dael pudo hacer prisionero al jefe de los caballeros de Levcomagus, sir Gneo Postumio Silo, y les obligó a retirarse. Dejó también libre a sir Gneo con la promesa de que haría pago de su rescate en Navidad.

Sir Gracian quedó a cargo de la comadrona de la aldea y se debatió durante semanas entre la vida y la muerte. Hasta finales del verano no se había recuperado lo suficiente como para ser trasladado a Sarum, donde lady Rhona le cuidaría durante todo el invierno. Las manos de la comadrona de la aldea eran santas, sin duda, pues sir Gracian se recuperó de las gravísimas heridas sin que le quedaran secuelas. Sir Dael, por su parte, aprovechó el rescate cobrado para hacer un suntuoso regalo a lady Adwen.

Sir Roderick volvió del continente tras una corta campaña, con pocas bajas y un buen botín. El pretor Syagrius, enfurecido por lo que consideraba una traición del príncipe Madoc, se enfrentó al rey Claudas ese otoño y fue derrotado.

2 comentarios para “Pendragón IV – La feria

  1. Al paso que voy, conquistaré a lady Adwen en unos diez o quince años más o menos (si sobrevivo a lo que se avecina lo mismo acorto algo el camino).

  2. Ah, pero es que para ser un sargento nombrado caballero por méritos de lucha y sin un cacho terreno donde caerse muerto, apuntas muy alto. Sin tierras o posición, necesitas Gloria, y la Gloria cuesta y lleva tiempo.

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