El botón de apagado y otros cuentos

Poco antes de que saliera Vista, cuando tenía la RC en mi ordenador viejo, encontré las vivencias de un programador del equipo que desarrolló el menú de apagado de Windows Vista, sí, ése que a todos nos resulta tan incómodo al principio. La entrada de su blog no la encuentro, el blog ha desaparecido, pero aquí, por ejemplo, se recuerda. El gran problema de muchas empresas, la burocracia interna.

La forma de apagar Vista me dejó descolocado. Para el que no lo haya visto, el funcionamiento es simple: en el menú Inicio tienes un botón de apagado que apaga el equipo. Ya está.

En todos los Windows anteriores, pulsando la opción de Apagar se abría un cuadro de diálogo (o una ventana con iconos vistosos en XP) donde elegíamos lo que queríamos hacer (apagar, reiniciar, suspender o hibernar). El modo de XP (botón de apagar en el menú Inicio, luego ventana con iconos vistosos) ha sido adoptado en todas o casi todas las distros Linux que conozco, que son pocas (las que conozco personalmente y he catado, digo). (K)Ubuntu, Linex y Debian (con KDE) lo tienen.

Pues llegaron los de Microsoft y decidieron quitar eso en Vista. Ahora pulsas el botón y, sin esperar confirmación, apaga el equipo. Si queremos alguna otra opción, podemos desplegar un ridículo menú desplegable y dejarnos la vista leyendo las opciones. Y, por defecto, el botón ni siquiera apaga, sino que suspende el equipo. Oiga, ¿qué es esto? Yo quería un nuevo Windows, pero que fuera igual a XP.

Yo al principio eché pestes de esta forma de apagado, pero ya me he acostumbrado y me resulta más cómoda: puedo apagar el ordenador con un solo clic. Sólo he encontrado dos pegas… gordas. La primera es que, por defecto, el botón no apaga: suspende. Ni siquiera lo hiberna, SUSPENDE. Lo que remata es que no podemos cambiar el comportamiento del botón en las propiedades del menú Inicio. Quiero decir que en las Propiedades del menú Inicio, como en XP, podemos cómo lo vamos a mostrar, qué va a mostrar y cómo se van a comportar sus elementos (que si mostramos Equipo como vínculo o como menú, que si se resaltan los programas recién instalados…), todo menos el botón de apagado. Para cambiar su comportamiento tenemos que ir al Panel de control, buscar la opción de Opciones de energía, sobre el plan que tengamos, Cambiar la configuración del plan y otra vez Cambiar la configuración avanzada del plan y ya, por fin, podemos buscar la opción del botón de apagado del Menú Inicio.

La otra pega es que no hay botón para cambiar de usuario en el menú Inicio, sólo para bloquear el equipo (volver a la pantalla de login). ¿Es un problema? Pues… No, no mucho. Ctrl+Alt+Supr existe, lo mismo que Windows+L.

Por cierto, Alt+F4 sigue funcionando y nos saca un cuadro de diálogo con la lista desplegable de opciones (apagar, reinicar, hibernar…) que han traído todos los Windows desde que el mundo es mundo. Yo, personalmente, tengo configurado el botón del menú Inicio para Apagar y el botón del equipo (el de la torre) para Hibernar, que es lo que normalmente hago (es mucho más cómodo y más rápido). Como medida adicional, tengo configurado en la BIOS que al mantener pulsado el botón de encendido de la torre se apague a lo bruto que, como en muchos equipos modernos, se olvidaron el botón de reset.

Y ahora el otro cuento del que hablaba en el título. Es una entrada de un blog que ya he visto enlazada en varios sitios, algunos de ellos supuestamente técnicos o de referencia para nosotros, pobres usuarios domésticos. Su autor lo llamó 10 trucos para acelerar Windows Vista. A mí me dejó perplejo, sin entender muy bien como alguien que se considera periodista técnico puede soltarlas tan gordas sin despeinarse. Hasta que lo entendí leyendo otras entradas de su blog: es linuxero y, supongo, linuxero evangelizador. El momento idóneo para captar nuevos usuarios de Linux, me imagino, es cuando el usuario está muy decepcionado con su sistema operativo actual. Así que le echamos una manita con unos “consejos” destinados a fomentar esa desilusión.

Porque, vamos, si no que me expliquen como se puede aconsejar, y cito, “Windows Defender a tomar viento”. Windows Defender, para el que no lo sepa, es el anti-spyware que trae Vista de serie, y el autor del artículo no aconseja sustituirlo por otro, más liviano o más potente, sino directamente quitarlo. Ya de paso, quitamos el firewall y el antivirus, que así el sistema irá más rápido, ¿no?

Tres cuartos de lo mismo con Restaurar sistema. Dejemos el SO en bragas, puteémoslo y si falla, asegurémonos que sólo podamos formatear y volver a instalarlo. Así tendremos una oportunidad de convencer al usuario de que tire su Vista y se pase a mi_distro_de_linux favorita.

Ahora, el remate de verdad es que aconseja desactivar el UAC. Y dice que es, y cito, por “usabilidad, y además, no impone una barrera demasiado efectiva si sois los únicos usuarios de vuestra máquina – y sobre todo, si tenéis el inicio de sesión automático con vuestra cuenta con privilegios. Así que lo suyo es quitar los molestos mensajitos y así nos ahorramos ventanucos.”

Pero, hombre, que he visto otros posts tuyos donde comentas tal o cual cosa de Ubuntu y usas esa maravilla de la “usabilidad” que es sudo… Que se nota mucho (lo pero es que hay gente que pica).

Lo diré más despacio: en Linux se trabaja siempre como usuario limitado. Hay un usuario con derechos de administrador, llamado root, que es quien tiene permiso para modificar los archivos de sistema, instalar y desinstalar aplicaciones y demás. De esta forma, cuando en Linux tengamos que cambiar alguna configuración del sistema (por ejemplo, actualizar el sistema operativo y las aplicaciones) saldremos de nuestra sesión de usuario, entraremos como root, haremos lo que tengamos que hacer y volveremos a nuestra sesión de usuario limitado. También podemos, desde una consola, usar el comando su para validarnos como root, de forma que lo que hagamos en la consola después del su, como ejecutar un apt-get, se ejecutará con los derechos del root. También podemos tener un “Ejecutar como” gráfico. KDE trae uno muy cómodo.

En Ubuntu el root viene deshabilitado por defecto (es un tostón, siempre tengo que mirar en un tutorial cómo habilitarlo) y se usa el comando sudo, que permite ejecutar una aplicación con permisos de superusuario (root). Funciona así: definimos previamente los usuarios que podrán usar sudo. Luego, abro una consola y tecleo, digamos, sudo synaptic. A continuación, me pedirá mi contraseña de usuario. Si está correcta, se ejecutará synaptic (el programa usado en Ubuntu para instalar y actualizar aplicaciones) como root.

En Windows nunca usamos una cuenta de usuario restringido para el uso normal y una con derechos de administrador para, precisamente, administrar el equipo. Por eso en Vista añadieron el UAC de las narices. Con el UAC activado, como creo que ya he comentado, las aplicaciones se ejecutan con derechos de usuario limitado aunque estemos en un usuario administrador. Si ejecutamos una aplicación que necesita cambiar configuraciones del sistema, por ejemplo, instalar una aplicación, UAC muestra un cuadro de diálogo donde nos informa de lo que pasa y nos pregunta si queremos dar permisos de administrador a esa aplicación. Decimos que sí o no y seguimos trabajando.

Como se puede ver, es algo mucho menos usable que el elegante, simple y cómodo sudo.

En fin, uno puede preferir Windows, Linux o Mac OS. Te puede gustar más Ubuntu o Mandriva, XP o Vista, y puedes querer convencer a tus conocidos de que tu opción es mejor que la suya. Pero de ahí a usar tu, digamos, status de entendido en la materia para engañar a la gente me parece algo rastrero.

Moraleja: no os creáis todo lo que dicen por ahí.

Nos vemos en el Forlon.

PD: he encontrado los papeles de mi vieja furgoneta. Cuando tenga un rato os cuento qué llevaba, cuánto me costó y lo poco que me duró.

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