El jueves pasado tuvimos la primera partida desde febrero. Un paso para recuperar mi vida normal tan deseado como necesario. Han sido y son días difíciles. Por fortuna, me he escapado de ERTE y demás, ya que en mi departamento teníamos trabajo de sobra por hacer y el que el resto del mundo esté parado hasta nos favorece. He tenido tiempo de probar el trabajo desde casa: tengo una habitación que hace de despacho en el piso y sólo tuve que traerme un monitor y la silla de la oficina (la que tengo en casa no es para estar mucho rato). Ya teníamos antes VPN para acceso remoto (comerciales, nosotros para emergencias y actualizaciones en horas peculiares) que hubo que estirar para dar acceso al resto del personal que se quedaba. Días de agobio al principio, con muchas horas echadas en soporte; luego, poco a poco la rutina: mcuho tiempo para programar, mucho trabajo avanzado.

En la Cubanocueva, cuando aún hacía frío
Continuar leyendo








