Otro año que se va y seguimos en la brecha

Me gusta sentarme en estas fechas y escribir una entrada sobre lo que ha dado de sí el año y las esperanzas para el nuevo. No sólo porque se acabe el año: en diciembre de 2007 arrancaba Cuberterías de Albacete, Import & Export y me sirve también para festejar el aniversario del blog. ¡Nueve años ya!

2016 ha sido un año agridulce. En el trabajo, un año de estancamiento, el segundo tras el 2015. Muchos frentes abiertos, cosas mega-urgentes que obligan a parar el resto del trabajo y que luego terminan durmiendo durante meses en un metafórico cajón, costuras que saltan cuando se combinan picos de trabajo, limitaciones del sistema y malos vicios (de verdad que alucino con la capacidad de algunos usuarios para retorcer el funcionamiento del sistema, llegando a tener tablas escritas a boli para anotar la ubicación donde le han dicho al sistema que han puesto la mercancía y la ubicación donde realmente la han dejado) y pocas posibilidades de aprender cosas nuevas (soy bueno buscándome las habichuelas, pero la autoformación tiene sus límites).

En lo personal, no ha estado mal. Hemos tenido buenas series anime, películas interesantes, me he reencontrado con viejos amigos de la universidad y he vuelto a poder tomarme unas buenas pintas de Kilkenny, después de que desapareciera de los pubs irlandeses en favor de la Murphy roja a finales de los 90. Pero roleramente, lo que viene a ser mi vida social, la cosa ha estado bastante peor: Los viajes del Ícaro ha quedado en forzoso stand-by al desarrollar uno de los jugadores alergia gatuna. Los intentos de encontrar sitio alternativo no fructificaron y ya doy la campaña por perdida.

La alternativa ha sido Sakura, un cuento de Lannet. Empecé a prepararla en marzo (campaña en tres arcos, para 20-25 sesiones) y en julio la empezamos, pero la suerte me es esquiva. De los cuatro jugadores originales, dos se retiraron por problemas de agenda y temí por la campaña. Un par de partidas sólo con los personajes de Reiko y Genji permitió que la campaña y los personajes ganaran profundidad y me convencieron a seguir aunque fuera sólo con ellos dos. Pescamos a un tercer jugador y las últimas sesiones de otoño fueron muy divertidas, aunque problemas espacio-temporales hacen peligrar su continuidad para 2017.

Como jugador, el año ha estado más parado (el spin-off de Los viajes del Ícaro también se ha parado, claro), pero no me quejo. He probado Dresden Files y Pathfinder, hemos vuelto a jugar con el bardo y la alegre pastorcita… No, no ha estado mal. Si añado algunas partidas sueltas que he dirigido, como la del arból, queda un año más flojo que los anteriores, pero mucho mejor que los años de parón que tuve la década pasada.

El año que viene se presenta como una incógnita absoluta. Cambio de trabajo, así que no sé el tiempo libre que tendré ni cómo podré organizarlo. Quiero seguir con Sakura, tengo La Gran Campaña en español y quiero darle uso. También quiero (probar a) dirigir on-line, para lo que necesito hardware apropiado (aunque me temo que tendrá que ser barato, sobre todo mientras no sepa si me gusta el tema y puedo rentabilizar lo que compre).

Mi mayor problema está siendo encontrar gente para tener una mesa de juego estable (no se trata sólo de conocer gente, sino de que horarios y estilos de juego coincidan… y no es tan fácil). Si apenas consigo poner en marcha una campaña, pensar en más de una…

En fin, 2017 es una gran incógnita para mí y habrá que ir pasito a paso.

Nos vemos en el Forlon.

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